Capitulo 24: ¿La Señora Mendoza?
Capitulo 24: ¿La Señora Mendoza?
Quiero aprovechar unas breves palabras para agradecer Eternidad y a Ferny por haberme regresado la cosquillita de volver a escribir. Espero no defraudarlas. Jenny, esto tambien es para ti.
Para todas ustedes, gracias por esperar. Quiero sus opiniones mas sinceras.
No te pido que traigas flores
tampoco que me des bombones
yo sólo quiero una caricia
que me digas
que tú me quieres
No te pido que te confieses
ni que prometas ni que reces
yo sólo quiero que me digas
que no hay mujer que más admiras
Recepcionista: Ecomoda buenas tardes.¿A quién le comunico? B: Presidencia por favor, con el doctor Armando Mendoza. Betty esperó en línea escuchando la suave melodía de Chopin hasta que la comunicaron con la secretaria de presidencia. Los minutos parecían eternos. AM: Presidenciabuenas tardes. En que le puedo ayudar preguntó Aura María con amabilidad. B: Quiero hablar con el doctor Armando Mendoza Aura María contempló la posibilidad de transferir la llamada donde Mario Calderón. AM: El doctor Mendoza se encuentra en bodegasCuénteme en que puedo asistirle¿Quiere que le comunique a alguien más? B: No solo quiero hablar con elnadie más.le contestó Betty de forma tajante. Se produjo un silencio. Betty había tapado el auricular. ¿Será que vuelvo a llamar? Él me dijo que llamara a como a esta hora. AM: Pues me gustaría ayudarle. ¿Porque no me deja su nombre y su teléfono?? Cuando el doctor llegue, se contactara con usted le propuso Aura María tomando la hoja de recado y una pluma lista en sus manos. Betty se sintió decepcionada. Quería escuchar su voz. B: Caray no me puede contactarme con el También he intentado llamarlo por celular y no lo contestaBetty le insistió. . AM: Doctora lo que sucede es que en bodegas no hay buena recepción para teléfonoAura María le explicó que había un problema de antaño que había que corregir. B: Bueno en ese caso dígale a su jefe que Beatriz llamó y que me regrese la llamada.. Muchas gracias por su amabilidadhastaluegoBetty se despidió amablemente lista para colgar el teléfono. Aura María rápidamente le empezó a hacer señas al cuartel para que se acercaran a su escritorio. Llenó ágilmente la hoja de recado, ¿Beatriz? AM: Sra. Beatriz me permite unos minutos.le pidió Aura María tapando el auricular y dirigiendo su atención a Bertha, Sofía y Sandra. BE: ¿Que ocurre Aura María?.. Preguntó Bertha muy despacito AM: Tengo una vieja en teléfono a la cual le urge hablar con el doctor Armando.manifestó Aura María sintiendo la curiosidad despertar dentro de ella. SO: ¿¿Será ella?? ¿La bandida? planteó Sofía arremangándose el saco. SA: No cree que estemos suponiendo demasiado, se atrevió a opinar Sandra. Bertha empezó a escribir en una hoja en blanco ordenando las preguntas más importantes mientras tanto, Betty seguía esperando del otro lado del teléfono. B: ¿Sigue ahí? ¿Aló, todavía está ahí? Quería decirle que volveré a llamar y no pasa nada .gracias por su ayuda. AM: No no no No hay necesidad que me cuelgue me están avisando que el doctor Armando viene en camino para presidencia se apresuró a decir sabiendo que era mentira para retener a Betty en la línea del teléfono. ¿Podría repetirme de que empresa me está llamando Sra. Beatriz?. B: De ninguna empresa. es Beatriz, su esposaespetó Betty sin haber sopesado que semejante declaración podría desencadenar una crisis. Aura María estaba bajo la impresión de haber escuchado mal. ¿Don Armando tiene esposa? AM: ¿Perdón.como me dijo?.Creo estar alucinando.¿Qué me dijo? Aura maría le volvió a preguntar necesitaba saber si había escuchado bien. B: Soy la esposa de su jefe. Le reiteraba Betty con suma paciencia al recordar las palabras de Armando donde le había explicado sobre el cuartel de chismosas. El resto en pleno observó la mirada horrorizada de Aura María, balbuceando disparates inaudibles. La noticia inesperada le había tomado por sorpresa. Intentó recuperar su cordura. BE: Aura María no sea mala, ¿qué sucede? Cuéntenos el chisme, le suplicó Bertha a ver que Aura María se había quedado literalmente sin habla pegada al auricular del teléfono. AM: ¡la...es..posa! dijo Aura María de repente para que tanto Betty y el cuartel la escuchara. B: La esposa...por supuesto...y usted debe ser....Betty hizo un pausa quedando en suspenso. ¿Una de las muchachas del cuartel? se adelantó a adivinar Betty con certeza. AM: Ehh pues si señora...soy Aura María su secretaria...digo la secretaria de su esposo le contestó nerviosa habiendo superado el asombro. B: Mucho gusto en conocerla Aura María Dígame está segura que mi esposo no demora.. AM: El...El...gusto es mío...y no demora señora manténgase en líneacomentó Aura María inquieta bajando su vista al ver lo que Bertha le pedía por escrito. Ella simplemente negó con la cabeza. No iba a invadir con preguntas a alguien que no conoce. Eso sería imprudente y un desliz de su parte, pues no se trataba de cualquier persona. Era la persona que alegaba ser la esposa de su jefe. Definitivamente, no poseía esa personalidad ni esa habilidad. Eso era trabajo de Bertha de González. De pronto se detuvo a pensar. ¿Acaso había dicho que Armando les había conversado sobre el cuartel? ¿Había oído bien? Un silencio extenso se produjo por varios minutos. B: El me habló de ustedes, de verdad para él ustedes son indispensables. Betty había pronosticado su desconcierto. Estaba segura que la noticia le había afectado. Nosotros estábamos pensando en decirles. Creo que me adelante. Puntualizó Betty. Aura María no supo que decir. Es como si de pronto la sangre del celebro había dejado de irrigarse. Sintió que su cabeza era un ovillo de más preguntas que respuestas. ¿Quién era esa mujer tan dulce? ¿Cómo sería la mujer que aparentemente le arrebató a Doña Marcela el amor de Armando? Armando venia saliendo del taller de Hugo conversando amenamente con Inesita, quien le felicitaba muy sinceramente por su boda al ver la felicidad del novio y el anillo del cual hablaba Bertha. Le abrazó para felicitarlo. A: Gracias Inesita...dijo tomándole las manos I: De nada mijo estoy feliz por usted. De verdad siempre se ha merecido encontrar a la chica ideal que lo haga aterrizar y siempre supe que doña Marcela lo ama pero usted lo que siente por ella es distinto. Armando se sintió liviano. Estaba agradecido que Inesita no hubiese juzgado. Su situación vivida con Marcela era mortificante y sabía que se acercaba una tormenta. Mucha gente lo señalaría por su decisión. El solo deseaba que Marcela estuviese bien. Él siempre se había sentido responsable por ella. Sin embargo, lo que los años le habían enseñado era que él no era tan ingenuo como para convertir este remordimiento en culpa. Pues Marcela se aprovecharía y finalmente lograría ese 5%. I: Ha hablado con ella? A: Bueno, sí. Ella no me ha escuchado. Me lo está haciendo difícil. Inesita dibujó su rostro con sus dedos. I: Tenga fe don Armando, ella lo va a entender. Ustedes se equivocaron, se merecen ser felices con otras personas. Lo difícil ya desapareció. Ella sobrevivirá, doña Marcela es fuerte solamente no lo sabe. Armando se paralizó un segundo deseando que Doña Inesita estuviese en lo correcto. No quería agregar a la lista de tragedia, otro evento de Marcela intentando quitarse la vida o algo aún más grave. Bendita obsesión, que esa mujer tenía con él. I: Doctor, ¿se ha comunicado con Don Daniel? Armando sonrió amargamente. Sentía un vacío inexplicable cada vez que escuchaba el nombre de Daniel. El simplemente no estaba. Ya no era el mismo. Inesita interpretó su silencio. Era obvio que algo había pasado entre ellos. Hasta hace años, antes de Mario Calderón, Armando y Daniel parecían hermanos siameses. ¡Cuánto habían cambiado esos niños pequeños que hasta hace poco corrían por la empresa como locos dándole felicidad a Julio, Susana, Roberto y Margarita! Esos tiempos que no volverán. A: Lo intentaré Sé que el haría lo necesario para ayudar a su hermana pero no sé, si me perdone por lo que le estoy haciendoÚltimamente las cosas entre nosotros ha estado complicada. Armando forzó una sonrisa. I: Ay, mijo quien dijo que la vida es fácil A: Mi papa decía: Armando, La vida es como un espejo: te sonríe si la miras sonriendo. I: Pues escúchelo. Don Roberto ha hecho de usted un buen hombre don Armando. Siga su corazón y no se equivocara. Puedo presentir que se está contrariado pero todas aguas bravas vuelven a su cauce normal. Sonría. Armando sonrió más animado. Siempre tan sabia, su Inesita. A: Estoy casado con un ángel.confesó Armando ampliando su sonrisa al referirse de Betty I: Eso me hace inmensamente feliz. Ya vió, eso fue mandadito de sus papas. A: Creí que no creía en esas cosas. I: Uno nunca deja de ser padre. Allá, arriba deben estar viéndolo con orgullo. Yo lo estoy. Se me creció mi niñito Armando.. Inesita arropó con emoción a ese niño revoltoso que siempre se encontraba en su taller jugando con las tijeras y las telas. Armando reprimió aquella punzada de culpa. No era el momento ni el lugar pero sospechaba que le seguiría cada momento, recordándole lo que había sido capaz de hacer. A: Gracias Inesita por escucharme me hace sentir mejor Ha sido un día largo No veo la hora de irme a casa I: Es un placer don Armandopero no trabaje tanto le advirtió con una sonrisa traviesa guiñándole el ojo Inesita le dio la bendición. Armando se inclinó hacia ella y le besó sus manos suaves. Se podía escuchar la voz frenética y desesperada de Hugo Lombardi en el fondo. Estaba teniendo una de sus crisis emocionales o creativas. Inesita se armó de paciencia, sonriendo. Solo ella podía domar esa bestia. A: Iré a reunir al cuartel a ver cómo les cae la noticia I: Suerte, seguramente le harán las 20 preguntas. Iré por esa agüita de valeriana antes de aumentarle el nivel de estrés a don Hugo. Inesita se giró de regreso a la puerta del taller de diseño. Armando caminó pasando por la pasarela dando unos pasos hacia los escritorios vacíos de Bertha y Sofía. Rápidamente, las buscó con la mirada hasta encontrarlas reunidas alrededor del escritorio de Aura María junto a Mariana y Sandra. La rabia instantánea provocó una descargada de adrenalina en su cuerpo. ¿Hasta cuándo tenían que decirles que la oficina no era un club social? Aceleró sus pasos hacia ellas. A: ¿Alguien me puede explicar porque están reunidas frente al teléfono con Aura María en vez de estar trabajando? Vayan para sus puestos enseguidano me haga que las sancione Casi sin respiración Armando les exigió una respuesta que ninguna parecía poder darle. Cruzó sus brazos impacientemente Todas las secretarias le miraron con miedo. Estaban petrificadas. ¿Aura María con quien habla?le dicho que las horas laborales no son para usar el teléfono de empresa y llamar a sus primas para averiguar chisme. Kuibo a ver empiecen a desfilar para sus puestos.. Armando con una voz más enérgica le tronó los dedos logrando finalmente que el cuartel se desintegrara y regresará a sus puestos de trabajo. Solo quedaba Aura María. Betty soló rodo los ojos al otro lado del teléfono. "Vaya temperamento que se gasta". A: ¿Y bien Aura María tiene algo que decir? AM: Su esposa A: ¿Cual esposa?? Le respondió de forma automática, cegado por la rabia que estaba aumentando. AM: Su esposa lo llama por el teléfono dice que es urgente.Dice que es Betty. La secretaria de presidencia le reveló alcanzando que Armando finalmente comprendiera lo que estaba sucediendo, le arrebató el teléfono de las manos. A: ¿ALó Betty?? B: Ya se olvidó que está casado. A: Por supuesto que no, respondió velozmente. Es que si vieras en el estado momificado que dejaste a las muchachas con la noticia No supieron explicarme que eras tú B: ¿y también te momificaron? A: casi, casi, río él mostrando una faceta completamente desconocida para el cuartel, quienes se encontraban indiscutiblemente sorprendidísimas con ese cambio tan radical de su jefe mientras se le hacían hoyuelos en su rostro. Se había relajado. B: Son adorables tus secretarias.. Comentó Betty con una sonrisa. Mira Armando te llamaba para saber cómo estabas ¿cómo te encontrabas? Me dejaste algo preocupada. Armando dirigió su mirada a su secretaria. A: Aura María transfiera la llamada a mi oficina....le ordenó redirigiendo su atención a la persona del otro lado del auricular. Tengo público....iré a la oficina para que tengamos una charla más privada, ¿te parece? B: No hay problema.. Me parece perfectoBetty le contestó sentándose en una de las sillas del estudio para también ponerse cómoda. Armando le hace entrega del teléfono a Aura María retirándose de la escena dejando al cuartel con el sabor del chisme a flor de piel, cerrándose en presidencia. Rápidamente tomo el teléfono en manos para seguir la charla con su esposa mientras se acomodaba en el gran sofá. A: ¿Con que adorables, Betty? Te dije que son peligrosas. B: Que exagerado. Fueron muy educadas y respetuosas A: AY Betty, eso fue porque las tomaste por sorpresa Deja que pase unos días, te van a enloquecer con la preguntadera si insistes en llamar por la línea normal y no la privada.. B: Intente llamarte a tu línea privada.. Llame a tu celular En fin no importa, ya estás aquí.. Betty suspiró cerrando sus ojos momentáneamente. A: ¿Te hice falta verdad? ¿Estabas preocupadita por mí? B: Ay tan bobo Sí.. Pero no te estaré regalando oídos a cada momento.. No es mi estilole recordaba Betty con humor Armando se dobló el pantalón para ver su tobillo e hizo la media a un lado. A: Creo que se ha hinchado, le informó alarmado. B: Apenas llegues a casa, te pondré más hielo y mantendrás la pierna elevada. Si sigues mal podemos contactar a un especialista. A: Esta bien, Beatriz le respondió él sin titubeos. Ahora encenderé el celular para ti. B: ¿Me prometes algo? No seas dura con tus secretarias. A: Ay, Betty ni las conoces y la estas defendiendo. Armando empezó a preocuparse. Conocía los alcances del cuartel de feas. B: Es que fue mi culpa, sr. Presidente.. A: Olvídalo no es tu culpa fue mía me estaba reservando la noticia para después.. ¿Sabes algo? Me siento mal por Bertha le hemos quitado el privilegio de haberse averiguado la noticia aunque semanas antes estaba al tiro pendiente de mí Armando parecía divertido con la hazaña recordando la cara de consternación del cuartel cuando la noticia llegó sin anestesia. B: Tan escurridizo como el correcaminos .bipbip. Armando se carcajeó ante la entretenida ocurrencia. Betty era inimitable. Solo ella podía hacerle sentir de esa forma y olvidar sus preocupaciones. Le hacía sentir la carga menos pesada ante momentos estresantes y agobiantes. Ahora comprendía la dura labor de su padre como presidente; todo recaía en decisiones que desgastaban cuerpo y alma haciéndole ver que no resultaba tan fácil como lo había pensado. Contaba con Betty del mismo modo que su papa contaba con la visión especial de Margarita. Su propia risa le ayudo a relajarse, aflojando cada línea fina que se había dibujado. A: Lamento profundamente que no estés acá B: Tranquilo hazte cuenta que estoy ahí. Solo esas palabras bastaron para que Armando se llenara de confianza. Existía algo especial en ella que transmitía una voz de aliento. A: Te extraño.. Yo siento Armando con voz entrecortada, buscó afanosamente que decir. Estaba tan confundido como contrariado con sus sentimientos. B: Tranquilo yo también me siento muy feliz de estar a tu lado A: Dios te necesito Betty.. Le confesó sin vacilaciones. B: Estoy aquí Armando. Dime ¿que necesitas? Armando tomó una gran bocanada de aire. Nuevamente empezó a relatarle a su esposa su inquietud quedando estupefacto de su propio comportamiento. Por lo general, él siempre se descargaba con Mario a buscar una solución pero se sintió mejor habérselo contado a ella y no a su amigo. Betty pacientemente del otro lado del teléfono, hacia apuntes y analizaba dándole tiempo a Armando a exponer su idea. No era una decisión que un presidente deseaba tomar a la ligera. A unos pasos de presidencia, el cuartel se había recuperado de la noticia. Se encontraban ahora reunidas, frente la puerta de presidencia esperando resultados de su herramienta rudimentaria e infalible. Bertha se concentraba de lleno en su labor de espionaje. Estaba frustrada, Don Armando había modulado su voz al mínimo haciendo imposible que ella se enterara de lo que sucedía entre su jefe y su esposa. La rellenita secretaria de personal, miró sus compañeras hambrientas de chismes. BE: Creo que se estarán diciendo mucho te amo porque no captó nada. Bertha comentó con desilusión total SA: Ande trate de nuevo o cambie de herramienta le traeré un mejor vaso. Esto funcionará. decía Sandra MA: AY mija, que estrés. Esto es como estar pegada a una telenovela y no enterarse del final aunque todos sabemos que cuando doña marcela venga a trabajar y se entere le dará algo SO: Yo creo que Bertha está perdiendo sus facultades, comentaba Sofía con humor viendo como Bertha nuevamente pegó su oreja a la puerta. AM: ¡Que Cruz! exclamó Aura María. BE: Usted no hable mijita.. Tenía la oportunidad ahí mismo debió hacerle preguntasAhora silencio, les ordenó Bertha sin darle oportunidad a responso. Hugo se apresuraba saliendo del taller por la pasarela, venia hecho una furia a pesar que había tomado dos agüitas de valerianas para sus nervios e Inesita no se despegaba de su lado. Llevaba en mano su libreto de bocetos, la lista del pedido que se había firmado un mes antes, la factura y la factura de recibo. Se le había terminado euforia inicial cuando recibió sus telas hace unos minutos atrás en bodegas con Armando. El diseñador se había quedado revisando cada detalle de los insumos reservándose el derecho a firmar algo que él no estaba conforme. El pedido estaba incompleto. Hugo se sintió agredido y burlado. Le habían tomado el pelo. Armando definitivamente le tendría que escuchar cuando de pronto se tropezó con que el cuartel estaba obstaculizando el camino. H: ¿El cuartel que hace frente presidencia? ¿Tiene nuevas instalaciones?? Vamos par de feas....flu flu voló tengo que hablar con la bestia peluda. Hugo les miraba como si sus ojos fueran capaces de tener rayo fulminante pero ninguna se inmutó. Bertha se retiró el vaso pegado a su oreja y le miró compasivamente. BE: Yo no creo que don Armando lo vaya a atender.. Él está ocupado.. ¿Verdad muchachas? Todas asintieron. BE: Se lo diré porque nadie ha tenido la decencia de comunicárselo Bertha adopto una mirada trágica y seria. Hugo Lombardi se sintió amenazado. No entendían el cuchicheo ni las risitas bobas. Solo podía imaginarse a Armando con unas de sus modelos. Su indignación solo aumentó a pesar de permaneció estoico. H: ¿Qué les pasa a ustedes estorbos? ¿Feas, de que se ríen? SO: El doctor tiene otras cosas más importantes, para dedicarse a tutús Soltó Sofía con cierta malicia H: Nadie es más importante que yo le aseguró el diseñador enardecido dispuesto a empujarlas. Inesita lo detuvo. AM: Sin embargo no es rubia, ni una morena acuerpada Don Armando está hablando con su esposa. Hugo quedó en estado de shock. Sus músculos se tensaron. Se sentía traicionado por Marcela. Cuando de pronto, analizó no era Marcela con quien se había casado Armando. Todo estaba claro. Finalmente entendió la causa y el alboroto que tenía el cuartel con semejante noticia. ¿Qué clase de mujer en sano juicio se casaría con ese energúmeno? Hugo sintió palpitaciones. Su corazón latía apresuradamente. ¿Acaso ese degenerado había seducido una de sus modelos? Se sintió débil de las piernas. BE: ¿Aura María como se llama la esposa del doctor? Tenemos la información a medias solo conocemos su nombrequizás usted sepa más AM: Beatriz BE: Exacto, don Hugo se llama Beatriz.. ¿Conoce alguien con ese nombre? ¿Una modelo, quizás? se atrevió a preguntar Bertha a pesar de las advertencias de Inesita. Hugo buscó ese nombre dentro de su gran pozo de conocimientos y memoria eidética. H: Hace muchos años conocí a una Beatriz.. No es ella.. Le contestó Hugo de forma cortante. No iba a discutir la vida de sus modelos ni amigas con el cuartel. El cuartel desalentado trató de extraerle más información haciendo que Hugo se sintiera agobiado con tanta impertinencia. ¿Ojos? ¿Cabello? ¿Nariz? I: Muchachas por favor déjenlo tranquilo, abran paso tenemos que resolver este problema vayan a sus puestos se están buscando que don Armando las sancioneInesita intervino buscando la tranquilidad de ambas partes. BE: Pero Inesita cómo hare para trabajar con este chisme atravesado, protestó Bertha sintiendo las mieles del chisme tocar su puerta. SA: trabajar ni fundas. H: ¿Puedo decir algo? SO: Cuente cuente. ¿Es una mujer casada? ¿Viuda? ¿Separada? ¿Se acordó de algún detalle de alguna modelo? H: Esta información no les compete a ninguna de ustedes igualadas zzzzzzz sobre todo usted piojo Don Armando no es su marido Armando intentaba concentrarse en su llamada telefónica cuando de pronto el ruido exterior se convertía en ensordecedor. El presidente de Ecomoda frunció el ceño. ¿Qué estaba pasando? A: Betty espérate un minutote volveré a marcar pidió Armando poniéndose de pie dejando el teléfono en el cargador. Caminó sigilosamente acercando su oreja a la puerta deslizable. Rodó los ojos, estas mujeres no aprenden. Bertha había vuelto a apoyar el vaso en la puerta deslizable mientras el cuartel esperaba con anticipación. Se escuchaba la voz afectada de Hugo Lombardi en el fondo. Armando aguardó unos minutos antes de hacer su entrada al pasillo y abrió la puerta deslizable con determinación. Bertha no tuvo tiempo para reaccionar. Todo había sucedió tan rápido y perdió el equilibro hasta caer de bruces al piso frente a su jefe. El vaso milagrosamente era de plástico resistente. Lo más divertido ocurrió instantes después, el cuartel exceptuando Inesita se desplomaron como efecto domino una encima de otras. Hugo no podía contener su risa burlesca. H: ¡¡¡¡Inesita!!!!! Rápido.. Agárrense del marco de la puerta... temblor, temblor... nos vamos a morir....el hipopótamo se cayó. el diseñador de modas anunció gritando de forma histérica y exagerada. A: ¿qué diablos está pasando? La voz fuerte del presidente resonó en toda la planta estremeciendo el pasillo conmocionado hasta lograr un silencio sepulcral. Las muchachas del cuartel se ayudaron entre sí, poniéndose de pie. La calma duró muy poco. Todos quisieron darle una versión de los hechos al mismo tiempo consiguiendo que el temperamental ejecutivo se sostuviera la cabeza. A: ¡¡¡¡SILENCIO!!!! ¡Esto no es la plaza de su casa! Me abandonan el happy hour y se me van para sus puestos Gutiérrez Gutiérrez El cuartel corrió como pólvora a ocupar sus puestos abandonados antes que llegara el vicepresidente de personal, quien estaba afortunadamente atendiendo un problema en otro sector de la empresa. Hugo permaneció y se acercó a Armando. H: Tenemos que hablar mi vida corazón de otra se lo que hiciste. A: Mire fifí si vamos a tener una conversación acerca de Marcela Valencia espere sentadole sentenciaba Armando de pocas pulgas H: AY mire energúmeno. Usted le rompió el corazón a ella... Pero la libró de muchos males.No se haga tan importante Usted no es la octava maravilla del mundoTenemos que hablar usted y de mi. Las telas vinieron incompletas El rostro de Armando se transformó en desesperación. ¡¡¡¡Ay, pero que cruz!!!!!! Exclamó en silencio. En definitiva debió quedarse en casa cuando Betty se lo pidio. A: Vamos a sala de juntas sugirió el presidente apretando los puños en frustración y dirigiendo una última mirada fustigante al cuartel de secretarias para que permanecieran juiciosas en sus labores cotidianas. Marcela caminó sin rumbo definido por la acera del parque metropolitano. Recuerdos agradables de su infancia iluminaron su rostro. Se encontraba serena a pesar del profundo dolor que llevaba en su alma. Sin embargo, ella creía que dentro de ella algo se rompió dejándola vacía, incompleta, desolada y sin lágrimas por derramar. Una parte de ella era consciente de su realidad, Armando no regresaría. Ya lo había perdido. Marcela se había quedado sola por primera vez y su vida tal como la conocía ya no era la misma. Su otra mitad quería rebelarse ante esta soledad pues no sabía cómo encontrarle sentido a la vida sin Armando. No tenía familia, no tenía a Armando no tenía ni a Don Roberto ni a Doña Margarita. Su extraña relación con sus hermanos simplemente ha empeorado a través de los años desde que Armando se había convertido en el eje principal de su vida. A veces quería maldecir el destino que había sido tan cruel con ella. Había hecho todo tipo de sacrificios para cristalizar el sueño de ser la esposa de Armando Mendoza con la ayuda de Doña Margarita. Ahora su vida estaba en un impasse. ¿Qué sería de ella? ¿Acaso se convertiría tan amargada como Daniel? Ese pensamiento le escandalizó. Odiaba con todas sus fuerzas a esa mujer tanto como esta soledad. Dime, ¿besa ella como yo solía besarte? ¿Sientes lo mismo cuando ella dice tu nombre? En alguna parte en tu interior debes saber que te echo de menos Pero qué puedo decir, las reglas deben cumplirse Horas antes.. M: Yo te hubiera esperado toda la vida Armando A: Lo se Marcela pero no es sano para ninguno de los dos seguir en esta mentira. Yo te quiero como una hermana no como mujer y siempre estaré aquí contigo todo el tiempo que me necesites. Le hizo saber Armando acariciando sus cabellos y su frente. Marcela inclinó su cabeza suspirando con un pesar. Ella amaba a ese hombre. M: ¿Te casaste con ella? Marcela reclamó con la voz quebrada. Marcela interpretó su silencio como algo afirmativo. Tragó saliva. Sus ojos se le inundaron de lágrimas. A: Lo Lamento, Marcela.. No es mi intención hacerte sufrir Ya hemos hablado. Ya no somos los mismos. Lo nuestro cambio. Habrá otro que te de lo que yo no puedo ofrecerte. Él musito tratando de abrazarla pero ella se apartó bruscamente evitando mirarlo como si esa acción evadiría su realidad. Se encontraba exaltada y con los nervios al borde. Armando la buscó y se puso enfrente de ella, le limpio las lágrimas con el pulgar. A: No me estoy justificando. Estoy tratando de hacerte entender que te quiero Marcela. A pesar de que no estamos juntos, te quiero y me preocupo por ti.. Marcela le miró conteniendo sus impulsos. Sabía que nunca ganaba con ellos. Quiso creer en las palabras de Armando. Él la abrazó. A: No me has perdido, le recordó el.. La vida de los dos debe continuar El tiempo nos dará la razón Marcela abatida dejo de luchar. Apoyó su cabeza en su hombro oliendo su perfume tan exquisito y embriagador. M: Ella logró más contigo que yo. ¿Qué hice mal? A: No has hecho nada, ya no somos felices Armando trató de ser sincero, aunque sabía que ella jamás comprendería. Conocía sus motivos y la conocía a ella mejor que ella misma. Marcela no era ningún misterio. Por esa razon, también conocía como reducir su agravante comportamiento. Marcela le sorprendió la sobrecogedora sensación de paz. A: ¿Mar, deseas ir a casa? Marcela negó rotundamente A: Entonces vamos a dar una vuelta al parque le sugirió amablemente tomando las manos Armando caminó con Marcela recorriendo aquellos mejores momentos de su infancia y se detuvo un instante para comprar un helado. Era vainilla con fresa, el favorito de Marcela. Ella se sintió reconfortada. Las palabras sobraban. No había ninguna necesidad de más reproches. Solo quería estar en paz con él. Sobre todo, ahora que sabía que su comportamiento de ayer no había sido el mejor. Recorrieron el parque hasta finalmente Armando tuvo que disculparse. Tenía que regresar a la oficina. Ella asintió resignada. Seguramente él regresaría a ella. Marcela continuó su rumbo meditando lo acontecido y disfrutando de su helado favorito. Puso su mente en blanco. Hoy había sido un día largo. Quizás mañana, será otro día. Armando estaba extenuado hoy sentía que habría trabajado más de la cuenta. Se la había pasado apagando incendios por todos lados. Bodegas, Producción, Marcela, Olarte, El Cuartel y faltaba lo más importante, llegar a casa. Se acercó con una débil sonrisa donde su secretaria a buscar los últimos recados. Ella reunió sus papelitos empezando a comunicarle los mensajes. Armando miró su reloj poniéndose inquieto. AM: Por cierto doctor felicitaciones.espero que sea muy feliz con su esposa A: Gracias Aura María, se lo recompensare al cuartel a su debido tiempo. Solo les pido que no me asusten a mi esposa con sus preguntas. Ella es toda una persona privada, no le gusta este tipo de cosas. Aura María asintió con prudencia. Sabía que parte de su trabajo dependía de su discreción. Blaze había estado todo el día pendiente de la puerta principal. Primero esperó a Betty y la recibió hace unas horas atrás. Ahora sabía que en cualquier momento, si el calculó era perfecto su amo estaría llegando a casa. Era de noche. Betty se organizaba con Doña Carmen, esmerándose en todos los detalles. Había puesto flores frescas que había elegido del supermercado. En horno se encontraba una cena sencilla. Doña Carmen miraba fascinada y deslumbrada ante el toque tan femenino y exquisito de Betty, quien le daba los últimos toques a la decoración encendiendo unas velas aromáticas en la sala. Notoriamente la Señora Mendoza, era todo un estuche de sorpresas. DC: Le ha quedado muy hermosa la mesa y se ve deliciosa la cena B: Gracias a usted Doña Carmen no sé qué hubiera sido de mi sin su ayuda. Estamos agradecidos que este aquí con nosotros.. y le prometo que cuando sea posible conseguiré más ayuda para usted.. es una casa grande.. DC: Es un placer servirleNo se preocupe tanto por eso.. Estaremos bien.. Yo lo hago con mucho gustoDígame doctora ¿me necesita para algo más..? B: Por el momento, no. Este solamente pendiente del horno. Vaya a cenar con Julio y luego a descansar.. Buen provecho Espero que le guste lo que preparamos las dos. DC: Buenas noches doctoracon permiso se retiraba Doña Carmen de la sala. Betty se frotaba las manos nerviosas aguardando por su esposo, quien le había marcado para avisarle que se encontraba en el camino. Aquellos nervios empezaron a abundar por su torrente sanguineo por lo que decidió tomar la demora de Armando para refrescar su mente y su cuerpo en la ducha. Había regresado a la sala, vistiendo una falda ancha con estampados de cuadros y camisa manga larga adornada con una bufanda colorida al cuello. Miró su reflejo en el espejo, acomodándose el capul con cepillo pequeño. Respiró profundamente consultando su reloj. La lasaña le faltaban escasos minutos cuando finalmente la puerta principal de la casa se abrió. Armando examinó sus alrededores, no estaba seguro de que estuviera en la misma casa después de todo. A: buenas noches dijo Armando desde el pasillo de entrada acomodando su maletín de trabajo sobre la mesa del recibidor. Blaze salió a saludar a su dueño moviendo entusiastamente la cola. Hola campeón, como estamos¿será que estamos en la misma casa? Preguntó Armando curioso al encontrarse en un entorno cálido y menos lúgubre que hace meses. Betty emocionada fue a su encuentro. Le retiró el saco, lo abrazó, lo besó y le miró con infinita ternura. B: Que bueno que estas en casa.. ven Cuéntame cómo te fue. Armando dejó escapar un largo suspiro. No sabía ni como iniciar. B: ¿Todavía estas molesto con ellas? A: No Betty Hubo un problema con las telas El pedido vino incompleto. Hugo esta histérico. La producción esta parada. Ya llame a Claudia Helena Vázquez para resolver esto. B: Mañana todo saldrá bien dijo tratando de ser optimista, cuidando de no alterar los nervios de su esposo. A: Si tú lo dices pero nos va a costar Olarte me sacará canas verdes B: Solo si dejas que te afecte.. Deje a Olarte en la oficina.. Doctor Mendoza.. A ver uno, dos, tres Betty le peinaba su pelo con sus dedos...upps son 8 nuevas canitas Bueno niñas aqui llega este capi... Habra mas accion que valga la pena en el siguiente para ustedes... Este capitulo era esencial para el desarrollo de lo que vendra.. Aqui esperare sus respuestas...Nos vemos muy prontico..Un beso les quiere Maye Last edited by LissMay on 11:38 PM - Sep 15, 2013, edited 1 time in total. Show full history QuoteShare fernyyuki Sep 16, 2013#2 me encanto esta genial, pobre marcela me dio penita.... ojala ella encuentre algo QuoteShare conchi Sep 16, 2013#3 gracias por continuarla, es muy buena esta historia y tu manera de escribir me encanta , gracias guapa QuoteShare Rita Sep 16, 2013#4 Quiero aprovechar unas breves palabras para agradecer Eternidad y a Ferny por haberme regresado la cosquillita de volver a escribir. Espero no defraudarlas. Jenny, esto tambien es para ti. Para todas ustedes, gracias por esperar. Quiero sus opiniones mas sinceras. No te pido que traigas flores tampoco que me des bombones yo sólo quiero una caricia que me digas que tú me quieres no te pido que te confieses ni que prometas ni que reces yo sólo quiero que me digas que no hay mujer que más admiras Recepcionista: Ecomoda buenas tardes.¿A quién le comunico? B: Presidencia por favor, con el doctor Armando Mendoza. Betty esperó en línea escuchando la suave melodía de Chopin hasta que la comunicaron con la secretaria de presidencia. Los minutos parecían eternos. AM: Presidenciabuenas tardes. En que le puedo ayudar preguntó Aura María con amabilidad. B: Quiero hablar con el doctor Armando Mendoza Aura María contempló la posibilidad de transferir la llamada donde Mario Calderón. AM: El doctor Mendoza se encuentra en bodegasCuénteme en que puedo asistirle¿Quiere que le comunique a alguien más? B: No solo quiero hablar con elnadie más.le contestó Betty de forma tajante. Se produjo un silencio. Betty había tapado el auricular. ¿Será que vuelvo a llamar? Él me dijo que llamara a como a esta hora. AM: Pues me gustaría ayudarle. ¿Porque no me deja su nombre y su teléfono?? Cuando el doctor llegue, se contactara con usted le propuso Aura María tomando la hoja de recado y una pluma lista en sus manos. Betty se sintió decepcionada. Quería escuchar su voz. B: Caray no me puede contactarme con el También he intentado llamarlo por celular y no lo contestaBetty le insistió. . AM: Doctora lo que sucede es que en bodegas no hay buena recepción para teléfonoAura María le explicó que había un problema de antaño que había que corregir. B: Bueno en ese caso dígale a su jefe que Beatriz llamó y que me regrese la llamada.. Muchas gracias por su amabilidadhastaluegoBetty se despidió amablemente lista para colgar el teléfono. Aura María rápidamente le empezó a hacer señas al cuartel para que se acercaran a su escritorio. Llenó ágilmente la hoja de recado, ¿Beatriz? AM: Sra. Beatriz me permite unos minutos.le pidió Aura María tapando el auricular y dirigiendo su atención a Bertha, Sofía y Sandra. BE: ¿Que ocurre Aura María?.. Preguntó Bertha muy despacito AM: Tengo una vieja en teléfono a la cual le urge hablar con el doctor Armando.manifestó Aura María sintiendo la curiosidad despertar dentro de ella. SO: ¿¿Será ella?? ¿La bandida? planteó Sofía arremangándose el saco. SA: No cree que estemos suponiendo demasiado, se atrevió a opinar Sandra. Bertha empezó a escribir en una hoja en blanco ordenando las preguntas más importantes mientras tanto, Betty seguía esperando del otro lado del teléfono. B: ¿Sigue ahí? ¿Aló, todavía está ahí? Quería decirle que volveré a llamar y no pasa nada .gracias por su ayuda. AM: No no no No hay necesidad que me cuelgue me están avisando que el doctor Armando viene en camino para presidencia se apresuró a decir sabiendo que era mentira para retener a Betty en la línea del teléfono. ¿Podría repetirme de que empresa me está llamando Sra. Beatriz?. B: De ninguna empresa. es Beatriz, su esposaespetó Betty sin haber sopesado que semejante declaración podría desencadenar una crisis. Aura María estaba bajo la impresión de haber escuchado mal. ¿Don Armando tiene esposa? AM: ¿Perdón.como me dijo?.Creo estar alucinando.¿Qué me dijo? Aura maría le volvió a preguntar necesitaba saber si había escuchado bien. B: Soy la esposa de su jefe. Le reiteraba Betty con suma paciencia al recordar las palabras de Armando donde le había explicado sobre el cuartel de chismosas. El resto en pleno observó la mirada horrorizada de Aura María, balbuceando disparates inaudibles. La noticia inesperada le había tomado por sorpresa. Intentó recuperar su cordura. BE: Aura María no sea mala, ¿qué sucede? Cuéntenos el chisme, le suplicó Bertha a ver que Aura María se había quedado literalmente sin habla pegada al auricular del teléfono. AM: ¡la...es..posa! dijo Aura María de repente para que tanto Betty y el cuartel la escuchara. B: La esposa...por supuesto...y usted debe ser....Betty hizo un pausa quedando en suspenso. ¿Una de las muchachas del cuartel? se adelantó a adivinar Betty con certeza. AM: Ehh pues si señora...soy Aura María su secretaria...digo la secretaria de su esposo le contestó nerviosa habiendo superado el asombro. B: Mucho gusto en conocerla Aura María Dígame está segura que mi esposo no demora.. AM: El...El...gusto es mío...y no demora señora manténgase en líneacomentó Aura María inquieta bajando su vista al ver lo que Bertha le pedía por escrito. Ella simplemente negó con la cabeza. No iba a invadir con preguntas a alguien que no conoce. Eso sería imprudente y un desliz de su parte, pues no se trataba de cualquier persona. Era la persona que alegaba ser la esposa de su jefe. Definitivamente, no poseía esa personalidad ni esa habilidad. Eso era trabajo de Bertha de González. De pronto se detuvo a pensar. ¿Acaso había dicho que Armando les había conversado sobre el cuartel? ¿Había oído bien? Un silencio extenso se produjo por varios minutos. B: El me habló de ustedes, de verdad para él ustedes son indispensables. Betty había pronosticado su desconcierto. Estaba segura que la noticia le había afectado. Nosotros estábamos pensando en decirles. Creo que me adelante. Puntualizó Betty. Aura María no supo que decir. Es como si de pronto la sangre del celebro había dejado de irrigarse. Sintió que su cabeza era un ovillo de más preguntas que respuestas. ¿Quién era esa mujer tan dulce? ¿Cómo sería la mujer que aparentemente le arrebató a Doña Marcela el amor de Armando? Armando venia saliendo del taller de Hugo conversando amenamente con Inesita, quien le felicitaba muy sinceramente por su boda al ver la felicidad del novio y el anillo del cual hablaba Bertha. Le abrazó para felicitarlo. A: Gracias Inesita...dijo tomándole las manos I: De nada mijo estoy feliz por usted. De verdad siempre se ha merecido encontrar a la chica ideal que lo haga aterrizar y siempre supe que doña Marcela lo ama pero usted lo que siente por ella es distinto. Armando se sintió liviano. Estaba agradecido que Inesita no hubiese juzgado. Su situación vivida con Marcela era mortificante y sabía que se acercaba una tormenta. Mucha gente lo señalaría por su decisión. El solo deseaba que Marcela estuviese bien. Él siempre se había sentido responsable por ella. Sin embargo, lo que los años le habían enseñado era que él no era tan ingenuo como para convertir este remordimiento en culpa. Pues Marcela se aprovecharía y finalmente lograría ese 5%. I: Ha hablado con ella? A: Bueno, sí. Ella no me ha escuchado. Me lo está haciendo difícil. Inesita dibujó su rostro con sus dedos. I: Tenga fe don Armando, ella lo va a entender. Ustedes se equivocaron, se merecen ser felices con otras personas. Lo difícil ya desapareció. Ella sobrevivirá, doña Marcela es fuerte solamente no lo sabe. Armando se paralizó un segundo deseando que Doña Inesita estuviese en lo correcto. No quería agregar a la lista de tragedia, otro evento de Marcela intentando quitarse la vida o algo aún más grave. Bendita obsesión, que esa mujer tenía con él. I: Doctor, ¿se ha comunicado con Don Daniel? Armando sonrió amargamente. Sentía un vacío inexplicable cada vez que escuchaba el nombre de Daniel. El simplemente no estaba. Ya no era el mismo. Inesita interpretó su silencio. Era obvio que algo había pasado entre ellos. Hasta hace años, antes de Mario Calderón, Armando y Daniel parecían hermanos siameses. ¡Cuánto habían cambiado esos niños pequeños que hasta hace poco corrían por la empresa como locos dándole felicidad a Julio, Susana, Roberto y Margarita! Esos tiempos que no volverán. A: Lo intentaré Sé que el haría lo necesario para ayudar a su hermana pero no sé, si me perdone por lo que le estoy haciendoÚltimamente las cosas entre nosotros ha estado complicada. Armando forzó una sonrisa. I: Ay, mijo quien dijo que la vida es fácil A: Mi papa decía: Armando, La vida es como un espejo: te sonríe si la miras sonriendo. I: Pues escúchelo. Don Roberto ha hecho de usted un buen hombre don Armando. Siga su corazón y no se equivocara. Puedo presentir que se está contrariado pero todas aguas bravas vuelven a su cauce normal. Sonría. Armando sonrió más animado. Siempre tan sabia, su Inesita. A: Estoy casado con un ángel.confesó Armando ampliando su sonrisa al referirse de Betty I: Eso me hace inmensamente feliz. Ya vió, eso fue mandadito de sus papas. A: Creí que no creía en esas cosas. I: Uno nunca deja de ser padre. Allá, arriba deben estar viéndolo con orgullo. Yo lo estoy. Se me creció mi niñito Armando.. Inesita arropó con emoción a ese niño revoltoso que siempre se encontraba en su taller jugando con las tijeras y las telas. Armando reprimió aquella punzada de culpa. No era el momento ni el lugar pero sospechaba que le seguiría cada momento, recordándole lo que había sido capaz de hacer. A: Gracias Inesita por escucharme me hace sentir mejor Ha sido un día largo No veo la hora de irme a casa I: Es un placer don Armandopero no trabaje tanto le advirtió con una sonrisa traviesa guiñándole el ojo Inesita le dio la bendición. Armando se inclinó hacia ella y le besó sus manos suaves. Se podía escuchar la voz frenética y desesperada de Hugo Lombardi en el fondo. Estaba teniendo una de sus crisis emocionales o creativas. Inesita se armó de paciencia, sonriendo. Solo ella podía domar esa bestia. A: Iré a reunir al cuartel a ver cómo les cae la noticia I: Suerte, seguramente le harán las 20 preguntas. Iré por esa agüita de valeriana antes de aumentarle el nivel de estrés a don Hugo. Inesita se giró de regreso a la puerta del taller de diseño. Armando caminó pasando por la pasarela dando unos pasos hacia los escritorios vacíos de Bertha y Sofía. Rápidamente, las buscó con la mirada hasta encontrarlas reunidas alrededor del escritorio de Aura María junto a Mariana y Sandra. La rabia instantánea provocó una descargada de adrenalina en su cuerpo. ¿Hasta cuándo tenían que decirles que la oficina no era un club social? Aceleró sus pasos hacia ellas. A: ¿Alguien me puede explicar porque están reunidas frente al teléfono con Aura María en vez de estar trabajando? Vayan para sus puestos enseguidano me haga que las sancione Casi sin respiración Armando les exigió una respuesta que ninguna parecía poder darle. Cruzó sus brazos impacientemente Todas las secretarias le miraron con miedo. Estaban petrificadas. ¿Aura María con quien habla?le dicho que las horas laborales no son para usar el teléfono de empresa y llamar a sus primas para averiguar chisme. Kuibo a ver empiecen a desfilar para sus puestos.. Armando con una voz más enérgica le tronó los dedos logrando finalmente que el cuartel se desintegrara y regresará a sus puestos de trabajo. Solo quedaba Aura María. Betty soló rodo los ojos al otro lado del teléfono. "Vaya temperamento que se gasta". A: ¿Y bien Aura María tiene algo que decir? AM: Su esposa A: ¿Cual esposa?? Le respondió de forma automática, cegado por la rabia que estaba aumentando. AM: Su esposa lo llama por el teléfono dice que es urgente.Dice que es Betty. La secretaria de presidencia le reveló alcanzando que Armando finalmente comprendiera lo que estaba sucediendo, le arrebató el teléfono de las manos. A: ¿ALó Betty?? B: Ya se olvidó que está casado. A: Por supuesto que no, respondió velozmente. Es que si vieras en el estado momificado que dejaste a las muchachas con la noticia No supieron explicarme que eras tú B: ¿y también te momificaron? A: casi, casi, río él mostrando una faceta completamente desconocida para el cuartel, quienes se encontraban indiscutiblemente sorprendidísimas con ese cambio tan radical de su jefe mientras se le hacían hoyuelos en su rostro. Se había relajado. B: Son adorables tus secretarias.. Comentó Betty con una sonrisa. Mira Armando te llamaba para saber cómo estabas ¿cómo te encontrabas? Me dejaste algo preocupada. Armando dirigió su mirada a su secretaria. A: Aura María transfiera la llamada a mi oficina....le ordenó redirigiendo su atención a la persona del otro lado del auricular. Tengo público....iré a la oficina para que tengamos una charla más privada, ¿te parece? B: No hay problema.. Me parece perfectoBetty le contestó sentándose en una de las sillas del estudio para también ponerse cómoda. Armando le hace entrega del teléfono a Aura María retirándose de la escena dejando al cuartel con el sabor del chisme a flor de piel, cerrándose en presidencia. Rápidamente tomo el teléfono en manos para seguir la charla con su esposa mientras se acomodaba en el gran sofá. A: ¿Con que adorables, Betty? Te dije que son peligrosas. B: Que exagerado. Fueron muy educadas y respetuosas A: AY Betty, eso fue porque las tomaste por sorpresa Deja que pase unos días, te van a enloquecer con la preguntadera si insistes en llamar por la línea normal y no la privada.. B: Intente llamarte a tu línea privada.. Llame a tu celular En fin no importa, ya estás aquí.. Betty suspiró cerrando sus ojos momentáneamente. A: ¿Te hice falta verdad? ¿Estabas preocupadita por mí? B: Ay tan bobo Sí.. Pero no te estaré regalando oídos a cada momento.. No es mi estilole recordaba Betty con humor Armando se dobló el pantalón para ver su tobillo e hizo la media a un lado. A: Creo que se ha hinchado, le informó alarmado. B: Apenas llegues a casa, te pondré más hielo y mantendrás la pierna elevada. Si sigues mal podemos contactar a un especialista. A: Esta bien, Beatriz le respondió él sin titubeos. Ahora encenderé el celular para ti. B: ¿Me prometes algo? No seas dura con tus secretarias. A: Ay, Betty ni las conoces y la estas defendiendo. Armando empezó a preocuparse. Conocía los alcances del cuartel de feas. B: Es que fue mi culpa, sr. Presidente.. A: Olvídalo no es tu culpa fue mía me estaba reservando la noticia para después.. ¿Sabes algo? Me siento mal por Bertha le hemos quitado el privilegio de haberse averiguado la noticia aunque semanas antes estaba al tiro pendiente de mí Armando parecía divertido con la hazaña recordando la cara de consternación del cuartel cuando la noticia llegó sin anestesia. B: Tan escurridizo como el correcaminos .bipbip. Armando se carcajeó ante la entretenida ocurrencia. Betty era inimitable. Solo ella podía hacerle sentir de esa forma y olvidar sus preocupaciones. Le hacía sentir la carga menos pesada ante momentos estresantes y agobiantes. Ahora comprendía la dura labor de su padre como presidente; todo recaía en decisiones que desgastaban cuerpo y alma haciéndole ver que no resultaba tan fácil como lo había pensado. Contaba con Betty del mismo modo que su papa contaba con la visión especial de Margarita. Su propia risa le ayudo a relajarse, aflojando cada línea fina que se había dibujado. A: Lamento profundamente que no estés acá B: Tranquilo hazte cuenta que estoy ahí. Solo esas palabras bastaron para que Armando se llenara de confianza. Existía algo especial en ella que transmitía una voz de aliento. A: Te extraño.. Yo siento Armando con voz entrecortada, buscó afanosamente que decir. Estaba tan confundido como contrariado con sus sentimientos. B: Tranquilo yo también me siento muy feliz de estar a tu lado A: Dios te necesito Betty.. Le confesó sin vacilaciones. B: Estoy aquí Armando. Dime ¿que necesitas? Armando tomó una gran bocanada de aire. Nuevamente empezó a relatarle a su esposa su inquietud quedando estupefacto de su propio comportamiento. Por lo general, él siempre se descargaba con Mario a buscar una solución pero se sintió mejor habérselo contado a ella y no a su amigo. Betty pacientemente del otro lado del teléfono, hacia apuntes y analizaba dándole tiempo a Armando a exponer su idea. No era una decisión que un presidente deseaba tomar a la ligera. A unos pasos de presidencia, el cuartel se había recuperado de la noticia. Se encontraban ahora reunidas, frente la puerta de presidencia esperando resultados de su herramienta rudimentaria e infalible. Bertha se concentraba de lleno en su labor de espionaje. Estaba frustrada, Don Armando había modulado su voz al mínimo haciendo imposible que ella se enterara de lo que sucedía entre su jefe y su esposa. La rellenita secretaria de personal, miró sus compañeras hambrientas de chismes. BE: Creo que se estarán diciendo mucho te amo porque no captó nada. Bertha comentó con desilusión total SA: Ande trate de nuevo o cambie de herramienta le traeré un mejor vaso. Esto funcionará. decía Sandra MA: AY mija, que estrés. Esto es como estar pegada a una telenovela y no enterarse del final aunque todos sabemos que cuando doña marcela venga a trabajar y se entere le dará algo SO: Yo creo que Bertha está perdiendo sus facultades, comentaba Sofía con humor viendo como Bertha nuevamente pegó su oreja a la puerta. AM: ¡Que Cruz! exclamó Aura María. BE: Usted no hable mijita.. Tenía la oportunidad ahí mismo debió hacerle preguntasAhora silencio, les ordenó Bertha sin darle oportunidad a responso. Hugo se apresuraba saliendo del taller por la pasarela, venia hecho una furia a pesar que había tomado dos agüitas de valerianas para sus nervios e Inesita no se despegaba de su lado. Llevaba en mano su libreto de bocetos, la lista del pedido que se había firmado un mes antes, la factura y la factura de recibo. Se le había terminado euforia inicial cuando recibió sus telas hace unos minutos atrás en bodegas con Armando. El diseñador se había quedado revisando cada detalle de los insumos reservándose el derecho a firmar algo que él no estaba conforme. El pedido estaba incompleto. Hugo se sintió agredido y burlado. Le habían tomado el pelo. Armando definitivamente le tendría que escuchar cuando de pronto se tropezó con que el cuartel estaba obstaculizando el camino. H: ¿El cuartel que hace frente presidencia? ¿Tiene nuevas instalaciones?? Vamos par de feas....flu flu voló tengo que hablar con la bestia peluda. Hugo les miraba como si sus ojos fueran capaces de tener rayo fulminante pero ninguna se inmutó. Bertha se retiró el vaso pegado a su oreja y le miró compasivamente. BE: Yo no creo que don Armando lo vaya a atender.. Él está ocupado.. ¿Verdad muchachas? Todas asintieron. BE: Se lo diré porque nadie ha tenido la decencia de comunicárselo Bertha adopto una mirada trágica y seria. Hugo Lombardi se sintió amenazado. No entendían el cuchicheo ni las risitas bobas. Solo podía imaginarse a Armando con unas de sus modelos. Su indignación solo aumentó a pesar de permaneció estoico. H: ¿Qué les pasa a ustedes estorbos? ¿Feas, de que se ríen? SO: El doctor tiene otras cosas más importantes, para dedicarse a tutús Soltó Sofía con cierta malicia H: Nadie es más importante que yo le aseguró el diseñador enardecido dispuesto a empujarlas. Inesita lo detuvo. AM: Sin embargo no es rubia, ni una morena acuerpada Don Armando está hablando con su esposa. Hugo quedó en estado de shock. Sus músculos se tensaron. Se sentía traicionado por Marcela. Cuando de pronto, analizó no era Marcela con quien se había casado Armando. Todo estaba claro. Finalmente entendió la causa y el alboroto que tenía el cuartel con semejante noticia. ¿Qué clase de mujer en sano juicio se casaría con ese energúmeno? Hugo sintió palpitaciones. Su corazón latía apresuradamente. ¿Acaso ese degenerado había seducido una de sus modelos? Se sintió débil de las piernas. BE: ¿Aura María como se llama la esposa del doctor? Tenemos la información a medias solo conocemos su nombrequizás usted sepa más AM: Beatriz BE: Exacto, don Hugo se llama Beatriz.. ¿Conoce alguien con ese nombre? ¿Una modelo, quizás? se atrevió a preguntar Bertha a pesar de las advertencias de Inesita. Hugo buscó ese nombre dentro de su gran pozo de conocimientos y memoria eidética. H: Hace muchos años conocí a una Beatriz.. No es ella.. Le contestó Hugo de forma cortante. No iba a discutir la vida de sus modelos ni amigas con el cuartel. El cuartel desalentado trató de extraerle más información haciendo que Hugo se sintiera agobiado con tanta impertinencia. ¿Ojos? ¿Cabello? ¿Nariz? I: Muchachas por favor déjenlo tranquilo, abran paso tenemos que resolver este problema vayan a sus puestos se están buscando que don Armando las sancioneInesita intervino buscando la tranquilidad de ambas partes. BE: Pero Inesita cómo hare para trabajar con este chisme atravesado, protestó Bertha sintiendo las mieles del chisme tocar su puerta. SA: trabajar ni fundas. H: ¿Puedo decir algo? SO: Cuente cuente. ¿Es una mujer casada? ¿Viuda? ¿Separada? ¿Se acordó de algún detalle de alguna modelo? H: Esta información no les compete a ninguna de ustedes igualadas zzzzzzz sobre todo usted piojo Don Armando no es su marido Armando intentaba concentrarse en su llamada telefónica cuando de pronto el ruido exterior se convertía en ensordecedor. El presidente de Ecomoda frunció el ceño. ¿Qué estaba pasando? A: Betty espérate un minutote volveré a marcar pidió Armando poniéndose de pie dejando el teléfono en el cargador. Caminó sigilosamente acercando su oreja a la puerta deslizable. Rodó los ojos, estas mujeres no aprenden. Bertha había vuelto a apoyar el vaso en la puerta deslizable mientras el cuartel esperaba con anticipación. Se escuchaba la voz afectada de Hugo Lombardi en el fondo. Armando aguardó unos minutos antes de hacer su entrada al pasillo y abrió la puerta deslizable con determinación. Bertha no tuvo tiempo para reaccionar. Todo había sucedió tan rápido y perdió el equilibro hasta caer de bruces al piso frente a su jefe. El vaso milagrosamente era de plástico resistente. Lo más divertido ocurrió instantes después, el cuartel exceptuando Inesita se desplomaron como efecto domino una encima de otras. Hugo no podía contener su risa burlesca. H: ¡¡¡¡Inesita!!!!! Rápido.. Agárrense del marco de la puerta... temblor, temblor... nos vamos a morir....el hipopótamo se cayó. el diseñador de modas anunció gritando de forma histérica y exagerada. A: ¿qué diablos está pasando? La voz fuerte del presidente resonó en toda la planta estremeciendo el pasillo conmocionado hasta lograr un silencio sepulcral. Las muchachas del cuartel se ayudaron entre sí, poniéndose de pie. La calma duró muy poco. Todos quisieron darle una versión de los hechos al mismo tiempo consiguiendo que el temperamental ejecutivo se sostuviera la cabeza. A: ¡¡¡¡SILENCIO!!!! ¡Esto no es la plaza de su casa! Me abandonan el happy hour y se me van para sus puestos Gutiérrez Gutiérrez El cuartel corrió como pólvora a ocupar sus puestos abandonados antes que llegara el vicepresidente de personal, quien estaba afortunadamente atendiendo un problema en otro sector de la empresa. Hugo permaneció y se acercó a Armando. H: Tenemos que hablar mi vida corazón de otra se lo que hiciste. A: Mire fifí si vamos a tener una conversación acerca de Marcela Valencia espere sentadole sentenciaba Armando de pocas pulgas H: AY mire energúmeno. Usted le rompió el corazón a ella... Pero la libró de muchos males.No se haga tan importante Usted no es la octava maravilla del mundoTenemos que hablar usted y de mi. Las telas vinieron incompletas El rostro de Armando se transformó en desesperación. ¡¡¡¡Ay, pero que cruz!!!!!! Exclamó en silencio. En definitiva debió quedarse en casa cuando Betty se lo pidio. A: Vamos a sala de juntas sugirió el presidente apretando los puños en frustración y dirigiendo una última mirada fustigante al cuartel de secretarias para que permanecieran juiciosas en sus labores cotidianas. Marcela caminó sin rumbo definido por la acera del parque metropolitano. Recuerdos agradables de su infancia iluminaron su rostro. Se encontraba serena a pesar del profundo dolor que llevaba en su alma. Sin embargo, ella creía que dentro de ella algo se rompió dejándola vacía, incompleta, desolada y sin lágrimas por derramar. Una parte de ella era consciente de su realidad, Armando no regresaría. Ya lo había perdido. Marcela se había quedado sola por primera vez y su vida tal como la conocía ya no era la misma. Su otra mitad quería rebelarse ante esta soledad pues no sabía cómo encontrarle sentido a la vida sin Armando. No tenía familia, no tenía a Armando no tenía ni a Don Roberto ni a Doña Margarita. Su extraña relación con sus hermanos simplemente ha empeorado a través de los años desde que Armando se había convertido en el eje principal de su vida. A veces quería maldecir el destino que había sido tan cruel con ella. Había hecho todo tipo de sacrificios para cristalizar el sueño de ser la esposa de Armando Mendoza con la ayuda de Doña Margarita. Ahora su vida estaba en un impasse. ¿Qué sería de ella? ¿Acaso se convertiría tan amargada como Daniel? Ese pensamiento le escandalizó. Odiaba con todas sus fuerzas a esa mujer tanto como esta soledad. Dime, ¿besa ella como yo solía besarte? ¿Sientes lo mismo cuando ella dice tu nombre? En alguna parte en tu interior debes saber que te echo de menos Pero qué puedo decir, las reglas deben cumplirse Horas antes.. M: Yo te hubiera esperado toda la vida Armando A: Lo se Marcela pero no es sano para ninguno de los dos seguir en esta mentira. Yo te quiero como una hermana no como mujer y siempre estaré aquí contigo todo el tiempo que me necesites. Le hizo saber Armando acariciando sus cabellos y su frente. Marcela inclinó su cabeza suspirando con un pesar. Ella amaba a ese hombre. M: ¿Te casaste con ella? Marcela reclamó con la voz quebrada. Marcela interpretó su silencio como algo afirmativo. Tragó saliva. Sus ojos se le inundaron de lágrimas. A: Lo Lamento, Marcela.. No es mi intención hacerte sufrir Ya hemos hablado. Ya no somos los mismos. Lo nuestro cambio. Habrá otro que te de lo que yo no puedo ofrecerte. Él musito tratando de abrazarla pero ella se apartó bruscamente evitando mirarlo como si esa acción evadiría su realidad. Se encontraba exaltada y con los nervios al borde. Armando la buscó y se puso enfrente de ella, le limpio las lágrimas con el pulgar. A: No me estoy justificando. Estoy tratando de hacerte entender que te quiero Marcela. A pesar de que no estamos juntos, te quiero y me preocupo por ti.. Marcela le miró conteniendo sus impulsos. Sabía que nunca ganaba con ellos. Quiso creer en las palabras de Armando. Él la abrazó. A: No me has perdido, le recordó el.. La vida de los dos debe continuar El tiempo nos dará la razón Marcela abatida dejo de luchar. Apoyó su cabeza en su hombro oliendo su perfume tan exquisito y embriagador. M: Ella logró más contigo que yo. ¿Qué hice mal? A: No has hecho nada, ya no somos felices Armando trató de ser sincero, aunque sabía que ella jamás comprendería. Conocía sus motivos y la conocía a ella mejor que ella misma. Marcela no era ningún misterio. Por esa razon, también conocía como reducir su agravante comportamiento. Marcela le sorprendió la sobrecogedora sensación de paz. A: ¿Mar, deseas ir a casa? Marcela negó rotundamente A: Entonces vamos a dar una vuelta al parque le sugirió amablemente tomando las manos Armando caminó con Marcela recorriendo aquellos mejores momentos de su infancia y se detuvo un instante para comprar un helado. Era vainilla con fresa, el favorito de Marcela. Ella se sintió reconfortada. Las palabras sobraban. No había ninguna necesidad de más reproches. Solo quería estar en paz con él. Sobre todo, ahora que sabía que su comportamiento de ayer no había sido el mejor. Recorrieron el parque hasta finalmente Armando tuvo que disculparse. Tenía que regresar a la oficina. Ella asintió resignada. Seguramente él regresaría a ella. Marcela continuó su rumbo meditando lo acontecido y disfrutando de su helado favorito. Puso su mente en blanco. Hoy había sido un día largo. Quizás mañana, será otro día. Armando estaba extenuado hoy sentía que habría trabajado más de la cuenta. Se la había pasado apagando incendios por todos lados. Bodegas, Producción, Marcela, Olarte, El Cuartel y faltaba lo más importante, llegar a casa. Se acercó con una débil sonrisa donde su secretaria a buscar los últimos recados. Ella reunió sus papelitos empezando a comunicarle los mensajes. Armando miró su reloj poniéndose inquieto. AM: Por cierto doctor felicitaciones.espero que sea muy feliz con su esposa A: Gracias Aura María, se lo recompensare al cuartel a su debido tiempo. Solo les pido que no me asusten a mi esposa con sus preguntas. Ella es toda una persona privada, no le gusta este tipo de cosas. Aura María asintió con prudencia. Sabía que parte de su trabajo dependía de su discreción. Blaze había estado todo el día pendiente de la puerta principal. Primero esperó a Betty y la recibió hace unas horas atrás. Ahora sabía que en cualquier momento, si el calculó era perfecto su amo estaría llegando a casa. Era de noche. Betty se organizaba con Doña Carmen, esmerándose en todos los detalles. Había puesto flores frescas que había elegido del supermercado. En horno se encontraba una cena sencilla. Doña Carmen miraba fascinada y deslumbrada ante el toque tan femenino y exquisito de Betty, quien le daba los últimos toques a la decoración encendiendo unas velas aromáticas en la sala. Notoriamente la Señora Mendoza, era todo un estuche de sorpresas. DC: Le ha quedado muy hermosa la mesa y se ve deliciosa la cena B: Gracias a usted Doña Carmen no sé qué hubiera sido de mi sin su ayuda. Estamos agradecidos que este aquí con nosotros.. y le prometo que cuando sea posible conseguiré más ayuda para usted.. es una casa grande.. DC: Es un placer servirleNo se preocupe tanto por eso.. Estaremos bien.. Yo lo hago con mucho gustoDígame doctora ¿me necesita para algo más..? B: Por el momento, no. Este solamente pendiente del horno. Vaya a cenar con Julio y luego a descansar.. Buen provecho Espero que le guste lo que preparamos las dos. DC: Buenas noches doctoracon permiso se retiraba Doña Carmen de la sala. Betty se frotaba las manos nerviosas aguardando por su esposo, quien le había marcado para avisarle que se encontraba en el camino. Aquellos nervios empezaron a abundar por su torrente sanguineo por lo que decidió tomar la demora de Armando para refrescar su mente y su cuerpo en la ducha. Había regresado a la sala, vistiendo una falda ancha con estampados de cuadros y camisa manga larga adornada con una bufanda colorida al cuello. Miró su reflejo en el espejo, acomodándose el capul con cepillo pequeño. Respiró profundamente consultando su reloj. La lasaña le faltaban escasos minutos cuando finalmente la puerta principal de la casa se abrió. Armando examinó sus alrededores, no estaba seguro de que estuviera en la misma casa después de todo. A: buenas noches dijo Armando desde el pasillo de entrada acomodando su maletín de trabajo sobre la mesa del recibidor. Blaze salió a saludar a su dueño moviendo entusiastamente la cola. Hola campeón, como estamos¿será que estamos en la misma casa? Preguntó Armando curioso al encontrarse en un entorno cálido y menos lúgubre que hace meses. Betty emocionada fue a su encuentro. Le retiró el saco, lo abrazó, lo besó y le miró con infinita ternura. B: Que bueno que estas en casa.. ven Cuéntame cómo te fue. Armando dejó escapar un largo suspiro. No sabía ni como iniciar. B: ¿Todavía estas molesto con ellas? A: No Betty Hubo un problema con las telas El pedido vino incompleto. Hugo esta histérico. La producción esta parada. Ya llame a Claudia Helena Vázquez para resolver esto. B: Mañana todo saldrá bien dijo tratando de ser optimista, cuidando de no alterar los nervios de su esposo. A: Si tú lo dices pero nos va a costar Olarte me sacará canas verdes B: Solo si dejas que te afecte.. Deje a Olarte en la oficina.. Doctor Mendoza.. A ver uno, dos, tres Betty le peinaba su pelo con sus dedos...upps son 8 nuevas canitas Bueno niñas aqui llega este capi... Habra mas accion que valga la pena en el siguiente para ustedes... Este capitulo era esencial para el desarrollo de lo que vendra.. Aqui esperare sus respuestas...Nos vemos muy prontico..Un beso les quiere Maye Fué muy noble de Armando la forma como hablò con Marcela.espero que encuentre a alguien que la ame y sea feliz, ahora voy a comenzar a leer la historia completa para recordar, bienvenida nuevamente. QuoteShare andrea-chile Sep 16, 2013#5 Quiero aprovechar unas breves palabras para agradecer Eternidad y a Ferny por haberme regresado la cosquillita de volver a escribir. Espero no defraudarlas. Jenny, esto tambien es para ti. Para todas ustedes, gracias por esperar. Quiero sus opiniones mas sinceras. No te pido que traigas flores tampoco que me des bombones yo sólo quiero una caricia que me digas que tú me quieres no te pido que te confieses ni que prometas ni que reces yo sólo quiero que me digas que no hay mujer que más admiras Recepcionista: Ecomoda buenas tardes.¿A quién le comunico? B: Presidencia por favor, con el doctor Armando Mendoza. Betty esperó en línea escuchando la suave melodía de Chopin hasta que la comunicaron con la secretaria de presidencia. Los minutos parecían eternos. AM: Presidenciabuenas tardes. En que le puedo ayudar preguntó Aura María con amabilidad. B: Quiero hablar con el doctor Armando Mendoza Aura María contempló la posibilidad de transferir la llamada donde Mario Calderón. AM: El doctor Mendoza se encuentra en bodegasCuénteme en que puedo asistirle¿Quiere que le comunique a alguien más? B: No solo quiero hablar con elnadie más.le contestó Betty de forma tajante. Se produjo un silencio. Betty había tapado el auricular. ¿Será que vuelvo a llamar? Él me dijo que llamara a como a esta hora. AM: Pues me gustaría ayudarle. ¿Porque no me deja su nombre y su teléfono?? Cuando el doctor llegue, se contactara con usted le propuso Aura María tomando la hoja de recado y una pluma lista en sus manos. Betty se sintió decepcionada. Quería escuchar su voz. B: Caray no me puede contactarme con el También he intentado llamarlo por celular y no lo contestaBetty le insistió. . AM: Doctora lo que sucede es que en bodegas no hay buena recepción para teléfonoAura María le explicó que había un problema de antaño que había que corregir. B: Bueno en ese caso dígale a su jefe que Beatriz llamó y que me regrese la llamada.. Muchas gracias por su amabilidadhastaluegoBetty se despidió amablemente lista para colgar el teléfono. Aura María rápidamente le empezó a hacer señas al cuartel para que se acercaran a su escritorio. Llenó ágilmente la hoja de recado, ¿Beatriz? AM: Sra. Beatriz me permite unos minutos.le pidió Aura María tapando el auricular y dirigiendo su atención a Bertha, Sofía y Sandra. BE: ¿Que ocurre Aura María?.. Preguntó Bertha muy despacito AM: Tengo una vieja en teléfono a la cual le urge hablar con el doctor Armando.manifestó Aura María sintiendo la curiosidad despertar dentro de ella. SO: ¿¿Será ella?? ¿La bandida? planteó Sofía arremangándose el saco. SA: No cree que estemos suponiendo demasiado, se atrevió a opinar Sandra. Bertha empezó a escribir en una hoja en blanco ordenando las preguntas más importantes mientras tanto, Betty seguía esperando del otro lado del teléfono. B: ¿Sigue ahí? ¿Aló, todavía está ahí? Quería decirle que volveré a llamar y no pasa nada .gracias por su ayuda. AM: No no no No hay necesidad que me cuelgue me están avisando que el doctor Armando viene en camino para presidencia se apresuró a decir sabiendo que era mentira para retener a Betty en la línea del teléfono. ¿Podría repetirme de que empresa me está llamando Sra. Beatriz?. B: De ninguna empresa. es Beatriz, su esposaespetó Betty sin haber sopesado que semejante declaración podría desencadenar una crisis. Aura María estaba bajo la impresión de haber escuchado mal. ¿Don Armando tiene esposa? AM: ¿Perdón.como me dijo?.Creo estar alucinando.¿Qué me dijo? Aura maría le volvió a preguntar necesitaba saber si había escuchado bien. B: Soy la esposa de su jefe. Le reiteraba Betty con suma paciencia al recordar las palabras de Armando donde le había explicado sobre el cuartel de chismosas. El resto en pleno observó la mirada horrorizada de Aura María, balbuceando disparates inaudibles. La noticia inesperada le había tomado por sorpresa. Intentó recuperar su cordura. BE: Aura María no sea mala, ¿qué sucede? Cuéntenos el chisme, le suplicó Bertha a ver que Aura María se había quedado literalmente sin habla pegada al auricular del teléfono. AM: ¡la...es..posa! dijo Aura María de repente para que tanto Betty y el cuartel la escuchara. B: La esposa...por supuesto...y usted debe ser....Betty hizo un pausa quedando en suspenso. ¿Una de las muchachas del cuartel? se adelantó a adivinar Betty con certeza. AM: Ehh pues si señora...soy Aura María su secretaria...digo la secretaria de su esposo le contestó nerviosa habiendo superado el asombro. B: Mucho gusto en conocerla Aura María Dígame está segura que mi esposo no demora.. AM: El...El...gusto es mío...y no demora señora manténgase en líneacomentó Aura María inquieta bajando su vista al ver lo que Bertha le pedía por escrito. Ella simplemente negó con la cabeza. No iba a invadir con preguntas a alguien que no conoce. Eso sería imprudente y un desliz de su parte, pues no se trataba de cualquier persona. Era la persona que alegaba ser la esposa de su jefe. Definitivamente, no poseía esa personalidad ni esa habilidad. Eso era trabajo de Bertha de González. De pronto se detuvo a pensar. ¿Acaso había dicho que Armando les había conversado sobre el cuartel? ¿Había oído bien? Un silencio extenso se produjo por varios minutos. B: El me habló de ustedes, de verdad para él ustedes son indispensables. Betty había pronosticado su desconcierto. Estaba segura que la noticia le había afectado. Nosotros estábamos pensando en decirles. Creo que me adelante. Puntualizó Betty. Aura María no supo que decir. Es como si de pronto la sangre del celebro había dejado de irrigarse. Sintió que su cabeza era un ovillo de más preguntas que respuestas. ¿Quién era esa mujer tan dulce? ¿Cómo sería la mujer que aparentemente le arrebató a Doña Marcela el amor de Armando? Armando venia saliendo del taller de Hugo conversando amenamente con Inesita, quien le felicitaba muy sinceramente por su boda al ver la felicidad del novio y el anillo del cual hablaba Bertha. Le abrazó para felicitarlo. A: Gracias Inesita...dijo tomándole las manos I: De nada mijo estoy feliz por usted. De verdad siempre se ha merecido encontrar a la chica ideal que lo haga aterrizar y siempre supe que doña Marcela lo ama pero usted lo que siente por ella es distinto. Armando se sintió liviano. Estaba agradecido que Inesita no hubiese juzgado. Su situación vivida con Marcela era mortificante y sabía que se acercaba una tormenta. Mucha gente lo señalaría por su decisión. El solo deseaba que Marcela estuviese bien. Él siempre se había sentido responsable por ella. Sin embargo, lo que los años le habían enseñado era que él no era tan ingenuo como para convertir este remordimiento en culpa. Pues Marcela se aprovecharía y finalmente lograría ese 5%. I: Ha hablado con ella? A: Bueno, sí. Ella no me ha escuchado. Me lo está haciendo difícil. Inesita dibujó su rostro con sus dedos. I: Tenga fe don Armando, ella lo va a entender. Ustedes se equivocaron, se merecen ser felices con otras personas. Lo difícil ya desapareció. Ella sobrevivirá, doña Marcela es fuerte solamente no lo sabe. Armando se paralizó un segundo deseando que Doña Inesita estuviese en lo correcto. No quería agregar a la lista de tragedia, otro evento de Marcela intentando quitarse la vida o algo aún más grave. Bendita obsesión, que esa mujer tenía con él. I: Doctor, ¿se ha comunicado con Don Daniel? Armando sonrió amargamente. Sentía un vacío inexplicable cada vez que escuchaba el nombre de Daniel. El simplemente no estaba. Ya no era el mismo. Inesita interpretó su silencio. Era obvio que algo había pasado entre ellos. Hasta hace años, antes de Mario Calderón, Armando y Daniel parecían hermanos siameses. ¡Cuánto habían cambiado esos niños pequeños que hasta hace poco corrían por la empresa como locos dándole felicidad a Julio, Susana, Roberto y Margarita! Esos tiempos que no volverán. A: Lo intentaré Sé que el haría lo necesario para ayudar a su hermana pero no sé, si me perdone por lo que le estoy haciendoÚltimamente las cosas entre nosotros ha estado complicada. Armando forzó una sonrisa. I: Ay, mijo quien dijo que la vida es fácil A: Mi papa decía: Armando, La vida es como un espejo: te sonríe si la miras sonriendo. I: Pues escúchelo. Don Roberto ha hecho de usted un buen hombre don Armando. Siga su corazón y no se equivocara. Puedo presentir que se está contrariado pero todas aguas bravas vuelven a su cauce normal. Sonría. Armando sonrió más animado. Siempre tan sabia, su Inesita. A: Estoy casado con un ángel.confesó Armando ampliando su sonrisa al referirse de Betty I: Eso me hace inmensamente feliz. Ya vió, eso fue mandadito de sus papas. A: Creí que no creía en esas cosas. I: Uno nunca deja de ser padre. Allá, arriba deben estar viéndolo con orgullo. Yo lo estoy. Se me creció mi niñito Armando.. Inesita arropó con emoción a ese niño revoltoso que siempre se encontraba en su taller jugando con las tijeras y las telas. Armando reprimió aquella punzada de culpa. No era el momento ni el lugar pero sospechaba que le seguiría cada momento, recordándole lo que había sido capaz de hacer. A: Gracias Inesita por escucharme me hace sentir mejor Ha sido un día largo No veo la hora de irme a casa I: Es un placer don Armandopero no trabaje tanto le advirtió con una sonrisa traviesa guiñándole el ojo Inesita le dio la bendición. Armando se inclinó hacia ella y le besó sus manos suaves. Se podía escuchar la voz frenética y desesperada de Hugo Lombardi en el fondo. Estaba teniendo una de sus crisis emocionales o creativas. Inesita se armó de paciencia, sonriendo. Solo ella podía domar esa bestia. A: Iré a reunir al cuartel a ver cómo les cae la noticia I: Suerte, seguramente le harán las 20 preguntas. Iré por esa agüita de valeriana antes de aumentarle el nivel de estrés a don Hugo. Inesita se giró de regreso a la puerta del taller de diseño. Armando caminó pasando por la pasarela dando unos pasos hacia los escritorios vacíos de Bertha y Sofía. Rápidamente, las buscó con la mirada hasta encontrarlas reunidas alrededor del escritorio de Aura María junto a Mariana y Sandra. La rabia instantánea provocó una descargada de adrenalina en su cuerpo. ¿Hasta cuándo tenían que decirles que la oficina no era un club social? Aceleró sus pasos hacia ellas. A: ¿Alguien me puede explicar porque están reunidas frente al teléfono con Aura María en vez de estar trabajando? Vayan para sus puestos enseguidano me haga que las sancione Casi sin respiración Armando les exigió una respuesta que ninguna parecía poder darle. Cruzó sus brazos impacientemente Todas las secretarias le miraron con miedo. Estaban petrificadas. ¿Aura María con quien habla?le dicho que las horas laborales no son para usar el teléfono de empresa y llamar a sus primas para averiguar chisme. Kuibo a ver empiecen a desfilar para sus puestos.. Armando con una voz más enérgica le tronó los dedos logrando finalmente que el cuartel se desintegrara y regresará a sus puestos de trabajo. Solo quedaba Aura María. Betty soló rodo los ojos al otro lado del teléfono. "Vaya temperamento que se gasta". A: ¿Y bien Aura María tiene algo que decir? AM: Su esposa A: ¿Cual esposa?? Le respondió de forma automática, cegado por la rabia que estaba aumentando. AM: Su esposa lo llama por el teléfono dice que es urgente.Dice que es Betty. La secretaria de presidencia le reveló alcanzando que Armando finalmente comprendiera lo que estaba sucediendo, le arrebató el teléfono de las manos. A: ¿ALó Betty?? B: Ya se olvidó que está casado. A: Por supuesto que no, respondió velozmente. Es que si vieras en el estado momificado que dejaste a las muchachas con la noticia No supieron explicarme que eras tú B: ¿y también te momificaron? A: casi, casi, río él mostrando una faceta completamente desconocida para el cuartel, quienes se encontraban indiscutiblemente sorprendidísimas con ese cambio tan radical de su jefe mientras se le hacían hoyuelos en su rostro. Se había relajado. B: Son adorables tus secretarias.. Comentó Betty con una sonrisa. Mira Armando te llamaba para saber cómo estabas ¿cómo te encontrabas? Me dejaste algo preocupada. Armando dirigió su mirada a su secretaria. A: Aura María transfiera la llamada a mi oficina....le ordenó redirigiendo su atención a la persona del otro lado del auricular. Tengo público....iré a la oficina para que tengamos una charla más privada, ¿te parece? B: No hay problema.. Me parece perfectoBetty le contestó sentándose en una de las sillas del estudio para también ponerse cómoda. Armando le hace entrega del teléfono a Aura María retirándose de la escena dejando al cuartel con el sabor del chisme a flor de piel, cerrándose en presidencia. Rápidamente tomo el teléfono en manos para seguir la charla con su esposa mientras se acomodaba en el gran sofá. A: ¿Con que adorables, Betty? Te dije que son peligrosas. B: Que exagerado. Fueron muy educadas y respetuosas A: AY Betty, eso fue porque las tomaste por sorpresa Deja que pase unos días, te van a enloquecer con la preguntadera si insistes en llamar por la línea normal y no la privada.. B: Intente llamarte a tu línea privada.. Llame a tu celular En fin no importa, ya estás aquí.. Betty suspiró cerrando sus ojos momentáneamente. A: ¿Te hice falta verdad? ¿Estabas preocupadita por mí? B: Ay tan bobo Sí.. Pero no te estaré regalando oídos a cada momento.. No es mi estilole recordaba Betty con humor Armando se dobló el pantalón para ver su tobillo e hizo la media a un lado. A: Creo que se ha hinchado, le informó alarmado. B: Apenas llegues a casa, te pondré más hielo y mantendrás la pierna elevada. Si sigues mal podemos contactar a un especialista. A: Esta bien, Beatriz le respondió él sin titubeos. Ahora encenderé el celular para ti. B: ¿Me prometes algo? No seas dura con tus secretarias. A: Ay, Betty ni las conoces y la estas defendiendo. Armando empezó a preocuparse. Conocía los alcances del cuartel de feas. B: Es que fue mi culpa, sr. Presidente.. A: Olvídalo no es tu culpa fue mía me estaba reservando la noticia para después.. ¿Sabes algo? Me siento mal por Bertha le hemos quitado el privilegio de haberse averiguado la noticia aunque semanas antes estaba al tiro pendiente de mí Armando parecía divertido con la hazaña recordando la cara de consternación del cuartel cuando la noticia llegó sin anestesia. B: Tan escurridizo como el correcaminos .bipbip. Armando se carcajeó ante la entretenida ocurrencia. Betty era inimitable. Solo ella podía hacerle sentir de esa forma y olvidar sus preocupaciones. Le hacía sentir la carga menos pesada ante momentos estresantes y agobiantes. Ahora comprendía la dura labor de su padre como presidente; todo recaía en decisiones que desgastaban cuerpo y alma haciéndole ver que no resultaba tan fácil como lo había pensado. Contaba con Betty del mismo modo que su papa contaba con la visión especial de Margarita. Su propia risa le ayudo a relajarse, aflojando cada línea fina que se había dibujado. A: Lamento profundamente que no estés acá B: Tranquilo hazte cuenta que estoy ahí. Solo esas palabras bastaron para que Armando se llenara de confianza. Existía algo especial en ella que transmitía una voz de aliento. A: Te extraño.. Yo siento Armando con voz entrecortada, buscó afanosamente que decir. Estaba tan confundido como contrariado con sus sentimientos. B: Tranquilo yo también me siento muy feliz de estar a tu lado A: Dios te necesito Betty.. Le confesó sin vacilaciones. B: Estoy aquí Armando. Dime ¿que necesitas? Armando tomó una gran bocanada de aire. Nuevamente empezó a relatarle a su esposa su inquietud quedando estupefacto de su propio comportamiento. Por lo general, él siempre se descargaba con Mario a buscar una solución pero se sintió mejor habérselo contado a ella y no a su amigo. Betty pacientemente del otro lado del teléfono, hacia apuntes y analizaba dándole tiempo a Armando a exponer su idea. No era una decisión que un presidente deseaba tomar a la ligera. A unos pasos de presidencia, el cuartel se había recuperado de la noticia. Se encontraban ahora reunidas, frente la puerta de presidencia esperando resultados de su herramienta rudimentaria e infalible. Bertha se concentraba de lleno en su labor de espionaje. Estaba frustrada, Don Armando había modulado su voz al mínimo haciendo imposible que ella se enterara de lo que sucedía entre su jefe y su esposa. La rellenita secretaria de personal, miró sus compañeras hambrientas de chismes. BE: Creo que se estarán diciendo mucho te amo porque no captó nada. Bertha comentó con desilusión total SA: Ande trate de nuevo o cambie de herramienta le traeré un mejor vaso. Esto funcionará. decía Sandra MA: AY mija, que estrés. Esto es como estar pegada a una telenovela y no enterarse del final aunque todos sabemos que cuando doña marcela venga a trabajar y se entere le dará algo SO: Yo creo que Bertha está perdiendo sus facultades, comentaba Sofía con humor viendo como Bertha nuevamente pegó su oreja a la puerta. AM: ¡Que Cruz! exclamó Aura María. BE: Usted no hable mijita.. Tenía la oportunidad ahí mismo debió hacerle preguntasAhora silencio, les ordenó Bertha sin darle oportunidad a responso. Hugo se apresuraba saliendo del taller por la pasarela, venia hecho una furia a pesar que había tomado dos agüitas de valerianas para sus nervios e Inesita no se despegaba de su lado. Llevaba en mano su libreto de bocetos, la lista del pedido que se había firmado un mes antes, la factura y la factura de recibo. Se le había terminado euforia inicial cuando recibió sus telas hace unos minutos atrás en bodegas con Armando. El diseñador se había quedado revisando cada detalle de los insumos reservándose el derecho a firmar algo que él no estaba conforme. El pedido estaba incompleto. Hugo se sintió agredido y burlado. Le habían tomado el pelo. Armando definitivamente le tendría que escuchar cuando de pronto se tropezó con que el cuartel estaba obstaculizando el camino. H: ¿El cuartel que hace frente presidencia? ¿Tiene nuevas instalaciones?? Vamos par de feas....flu flu voló tengo que hablar con la bestia peluda. Hugo les miraba como si sus ojos fueran capaces de tener rayo fulminante pero ninguna se inmutó. Bertha se retiró el vaso pegado a su oreja y le miró compasivamente. BE: Yo no creo que don Armando lo vaya a atender.. Él está ocupado.. ¿Verdad muchachas? Todas asintieron. BE: Se lo diré porque nadie ha tenido la decencia de comunicárselo Bertha adopto una mirada trágica y seria. Hugo Lombardi se sintió amenazado. No entendían el cuchicheo ni las risitas bobas. Solo podía imaginarse a Armando con unas de sus modelos. Su indignación solo aumentó a pesar de permaneció estoico. H: ¿Qué les pasa a ustedes estorbos? ¿Feas, de que se ríen? SO: El doctor tiene otras cosas más importantes, para dedicarse a tutús Soltó Sofía con cierta malicia H: Nadie es más importante que yo le aseguró el diseñador enardecido dispuesto a empujarlas. Inesita lo detuvo. AM: Sin embargo no es rubia, ni una morena acuerpada Don Armando está hablando con su esposa. Hugo quedó en estado de shock. Sus músculos se tensaron. Se sentía traicionado por Marcela. Cuando de pronto, analizó no era Marcela con quien se había casado Armando. Todo estaba claro. Finalmente entendió la causa y el alboroto que tenía el cuartel con semejante noticia. ¿Qué clase de mujer en sano juicio se casaría con ese energúmeno? Hugo sintió palpitaciones. Su corazón latía apresuradamente. ¿Acaso ese degenerado había seducido una de sus modelos? Se sintió débil de las piernas. BE: ¿Aura María como se llama la esposa del doctor? Tenemos la información a medias solo conocemos su nombrequizás usted sepa más AM: Beatriz BE: Exacto, don Hugo se llama Beatriz.. ¿Conoce alguien con ese nombre? ¿Una modelo, quizás? se atrevió a preguntar Bertha a pesar de las advertencias de Inesita. Hugo buscó ese nombre dentro de su gran pozo de conocimientos y memoria eidética. H: Hace muchos años conocí a una Beatriz.. No es ella.. Le contestó Hugo de forma cortante. No iba a discutir la vida de sus modelos ni amigas con el cuartel. El cuartel desalentado trató de extraerle más información haciendo que Hugo se sintiera agobiado con tanta impertinencia. ¿Ojos? ¿Cabello? ¿Nariz? I: Muchachas por favor déjenlo tranquilo, abran paso tenemos que resolver este problema vayan a sus puestos se están buscando que don Armando las sancioneInesita intervino buscando la tranquilidad de ambas partes. BE: Pero Inesita cómo hare para trabajar con este chisme atravesado, protestó Bertha sintiendo las mieles del chisme tocar su puerta. SA: trabajar ni fundas. H: ¿Puedo decir algo? SO: Cuente cuente. ¿Es una mujer casada? ¿Viuda? ¿Separada? ¿Se acordó de algún detalle de alguna modelo? H: Esta información no les compete a ninguna de ustedes igualadas zzzzzzz sobre todo usted piojo Don Armando no es su marido Armando intentaba concentrarse en su llamada telefónica cuando de pronto el ruido exterior se convertía en ensordecedor. El presidente de Ecomoda frunció el ceño. ¿Qué estaba pasando? A: Betty espérate un minutote volveré a marcar pidió Armando poniéndose de pie dejando el teléfono en el cargador. Caminó sigilosamente acercando su oreja a la puerta deslizable. Rodó los ojos, estas mujeres no aprenden. Bertha había vuelto a apoyar el vaso en la puerta deslizable mientras el cuartel esperaba con anticipación. Se escuchaba la voz afectada de Hugo Lombardi en el fondo. Armando aguardó unos minutos antes de hacer su entrada al pasillo y abrió la puerta deslizable con determinación. Bertha no tuvo tiempo para reaccionar. Todo había sucedió tan rápido y perdió el equilibro hasta caer de bruces al piso frente a su jefe. El vaso milagrosamente era de plástico resistente. Lo más divertido ocurrió instantes después, el cuartel exceptuando Inesita se desplomaron como efecto domino una encima de otras. Hugo no podía contener su risa burlesca. H: ¡¡¡¡Inesita!!!!! Rápido.. Agárrense del marco de la puerta... temblor, temblor... nos vamos a morir....el hipopótamo se cayó. el diseñador de modas anunció gritando de forma histérica y exagerada. A: ¿qué diablos está pasando? La voz fuerte del presidente resonó en toda la planta estremeciendo el pasillo conmocionado hasta lograr un silencio sepulcral. Las muchachas del cuartel se ayudaron entre sí, poniéndose de pie. La calma duró muy poco. Todos quisieron darle una versión de los hechos al mismo tiempo consiguiendo que el temperamental ejecutivo se sostuviera la cabeza. A: ¡¡¡¡SILENCIO!!!! ¡Esto no es la plaza de su casa! Me abandonan el happy hour y se me van para sus puestos Gutiérrez Gutiérrez El cuartel corrió como pólvora a ocupar sus puestos abandonados antes que llegara el vicepresidente de personal, quien estaba afortunadamente atendiendo un problema en otro sector de la empresa. Hugo permaneció y se acercó a Armando. H: Tenemos que hablar mi vida corazón de otra se lo que hiciste. A: Mire fifí si vamos a tener una conversación acerca de Marcela Valencia espere sentadole sentenciaba Armando de pocas pulgas H: AY mire energúmeno. Usted le rompió el corazón a ella... Pero la libró de muchos males.No se haga tan importante Usted no es la octava maravilla del mundoTenemos que hablar usted y de mi. Las telas vinieron incompletas El rostro de Armando se transformó en desesperación. ¡¡¡¡Ay, pero que cruz!!!!!! Exclamó en silencio. En definitiva debió quedarse en casa cuando Betty se lo pidio. A: Vamos a sala de juntas sugirió el presidente apretando los puños en frustración y dirigiendo una última mirada fustigante al cuartel de secretarias para que permanecieran juiciosas en sus labores cotidianas. Marcela caminó sin rumbo definido por la acera del parque metropolitano. Recuerdos agradables de su infancia iluminaron su rostro. Se encontraba serena a pesar del profundo dolor que llevaba en su alma. Sin embargo, ella creía que dentro de ella algo se rompió dejándola vacía, incompleta, desolada y sin lágrimas por derramar. Una parte de ella era consciente de su realidad, Armando no regresaría. Ya lo había perdido. Marcela se había quedado sola por primera vez y su vida tal como la conocía ya no era la misma. Su otra mitad quería rebelarse ante esta soledad pues no sabía cómo encontrarle sentido a la vida sin Armando. No tenía familia, no tenía a Armando no tenía ni a Don Roberto ni a Doña Margarita. Su extraña relación con sus hermanos simplemente ha empeorado a través de los años desde que Armando se había convertido en el eje principal de su vida. A veces quería maldecir el destino que había sido tan cruel con ella. Había hecho todo tipo de sacrificios para cristalizar el sueño de ser la esposa de Armando Mendoza con la ayuda de Doña Margarita. Ahora su vida estaba en un impasse. ¿Qué sería de ella? ¿Acaso se convertiría tan amargada como Daniel? Ese pensamiento le escandalizó. Odiaba con todas sus fuerzas a esa mujer tanto como esta soledad. Dime, ¿besa ella como yo solía besarte? ¿Sientes lo mismo cuando ella dice tu nombre? En alguna parte en tu interior debes saber que te echo de menos Pero qué puedo decir, las reglas deben cumplirse Horas antes.. M: Yo te hubiera esperado toda la vida Armando A: Lo se Marcela pero no es sano para ninguno de los dos seguir en esta mentira. Yo te quiero como una hermana no como mujer y siempre estaré aquí contigo todo el tiempo que me necesites. Le hizo saber Armando acariciando sus cabellos y su frente. Marcela inclinó su cabeza suspirando con un pesar. Ella amaba a ese hombre. M: ¿Te casaste con ella? Marcela reclamó con la voz quebrada. Marcela interpretó su silencio como algo afirmativo. Tragó saliva. Sus ojos se le inundaron de lágrimas. A: Lo Lamento, Marcela.. No es mi intención hacerte sufrir Ya hemos hablado. Ya no somos los mismos. Lo nuestro cambio. Habrá otro que te de lo que yo no puedo ofrecerte. Él musito tratando de abrazarla pero ella se apartó bruscamente evitando mirarlo como si esa acción evadiría su realidad. Se encontraba exaltada y con los nervios al borde. Armando la buscó y se puso enfrente de ella, le limpio las lágrimas con el pulgar. A: No me estoy justificando. Estoy tratando de hacerte entender que te quiero Marcela. A pesar de que no estamos juntos, te quiero y me preocupo por ti.. Marcela le miró conteniendo sus impulsos. Sabía que nunca ganaba con ellos. Quiso creer en las palabras de Armando. Él la abrazó. A: No me has perdido, le recordó el.. La vida de los dos debe continuar El tiempo nos dará la razón Marcela abatida dejo de luchar. Apoyó su cabeza en su hombro oliendo su perfume tan exquisito y embriagador. M: Ella logró más contigo que yo. ¿Qué hice mal? A: No has hecho nada, ya no somos felices Armando trató de ser sincero, aunque sabía que ella jamás comprendería. Conocía sus motivos y la conocía a ella mejor que ella misma. Marcela no era ningún misterio. Por esa razon, también conocía como reducir su agravante comportamiento. Marcela le sorprendió la sobrecogedora sensación de paz. A: ¿Mar, deseas ir a casa? Marcela negó rotundamente A: Entonces vamos a dar una vuelta al parque le sugirió amablemente tomando las manos Armando caminó con Marcela recorriendo aquellos mejores momentos de su infancia y se detuvo un instante para comprar un helado. Era vainilla con fresa, el favorito de Marcela. Ella se sintió reconfortada. Las palabras sobraban. No había ninguna necesidad de más reproches. Solo quería estar en paz con él. Sobre todo, ahora que sabía que su comportamiento de ayer no había sido el mejor. Recorrieron el parque hasta finalmente Armando tuvo que disculparse. Tenía que regresar a la oficina. Ella asintió resignada. Seguramente él regresaría a ella. Marcela continuó su rumbo meditando lo acontecido y disfrutando de su helado favorito. Puso su mente en blanco. Hoy había sido un día largo. Quizás mañana, será otro día. Armando estaba extenuado hoy sentía que habría trabajado más de la cuenta. Se la había pasado apagando incendios por todos lados. Bodegas, Producción, Marcela, Olarte, El Cuartel y faltaba lo más importante, llegar a casa. Se acercó con una débil sonrisa donde su secretaria a buscar los últimos recados. Ella reunió sus papelitos empezando a comunicarle los mensajes. Armando miró su reloj poniéndose inquieto. AM: Por cierto doctor felicitaciones.espero que sea muy feliz con su esposa A: Gracias Aura María, se lo recompensare al cuartel a su debido tiempo. Solo les pido que no me asusten a mi esposa con sus preguntas. Ella es toda una persona privada, no le gusta este tipo de cosas. Aura María asintió con prudencia. Sabía que parte de su trabajo dependía de su discreción. Blaze había estado todo el día pendiente de la puerta principal. Primero esperó a Betty y la recibió hace unas horas atrás. Ahora sabía que en cualquier momento, si el calculó era perfecto su amo estaría llegando a casa. Era de noche. Betty se organizaba con Doña Carmen, esmerándose en todos los detalles. Había puesto flores frescas que había elegido del supermercado. En horno se encontraba una cena sencilla. Doña Carmen miraba fascinada y deslumbrada ante el toque tan femenino y exquisito de Betty, quien le daba los últimos toques a la decoración encendiendo unas velas aromáticas en la sala. Notoriamente la Señora Mendoza, era todo un estuche de sorpresas. DC: Le ha quedado muy hermosa la mesa y se ve deliciosa la cena B: Gracias a usted Doña Carmen no sé qué hubiera sido de mi sin su ayuda. Estamos agradecidos que este aquí con nosotros.. y le prometo que cuando sea posible conseguiré más ayuda para usted.. es una casa grande.. DC: Es un placer servirleNo se preocupe tanto por eso.. Estaremos bien.. Yo lo hago con mucho gustoDígame doctora ¿me necesita para algo más..? B: Por el momento, no. Este solamente pendiente del horno. Vaya a cenar con Julio y luego a descansar.. Buen provecho Espero que le guste lo que preparamos las dos. DC: Buenas noches doctoracon permiso se retiraba Doña Carmen de la sala. Betty se frotaba las manos nerviosas aguardando por su esposo, quien le había marcado para avisarle que se encontraba en el camino. Aquellos nervios empezaron a abundar por su torrente sanguineo por lo que decidió tomar la demora de Armando para refrescar su mente y su cuerpo en la ducha. Había regresado a la sala, vistiendo una falda ancha con estampados de cuadros y camisa manga larga adornada con una bufanda colorida al cuello. Miró su reflejo en el espejo, acomodándose el capul con cepillo pequeño. Respiró profundamente consultando su reloj. La lasaña le faltaban escasos minutos cuando finalmente la puerta principal de la casa se abrió. Armando examinó sus alrededores, no estaba seguro de que estuviera en la misma casa después de todo. A: buenas noches dijo Armando desde el pasillo de entrada acomodando su maletín de trabajo sobre la mesa del recibidor. Blaze salió a saludar a su dueño moviendo entusiastamente la cola. Hola campeón, como estamos¿será que estamos en la misma casa? Preguntó Armando curioso al encontrarse en un entorno cálido y menos lúgubre que hace meses. Betty emocionada fue a su encuentro. Le retiró el saco, lo abrazó, lo besó y le miró con infinita ternura. B: Que bueno que estas en casa.. ven Cuéntame cómo te fue. Armando dejó escapar un largo suspiro. No sabía ni como iniciar. B: ¿Todavía estas molesto con ellas? A: No Betty Hubo un problema con las telas El pedido vino incompleto. Hugo esta histérico. La producción esta parada. Ya llame a Claudia Helena Vázquez para resolver esto. B: Mañana todo saldrá bien dijo tratando de ser optimista, cuidando de no alterar los nervios de su esposo. A: Si tú lo dices pero nos va a costar Olarte me sacará canas verdes B: Solo si dejas que te afecte.. Deje a Olarte en la oficina.. Doctor Mendoza.. A ver uno, dos, tres Betty le peinaba su pelo con sus dedos...upps son 8 nuevas canitas Bueno niñas aqui llega este capi... Habra mas accion que valga la pena en el siguiente para ustedes... Este capitulo era esencial para el desarrollo de lo que vendra.. Aqui esperare sus respuestas...Nos vemos muy prontico..Un beso les quiere Maye capítulo! :D QuoteShare Bettyca Sep 18, 2013#6 Quiero aprovechar unas breves palabras para agradecer Eternidad y a Ferny por haberme regresado la cosquillita de volver a escribir. Espero no defraudarlas. Jenny, esto tambien es para ti. Para todas ustedes, gracias por esperar. Quiero sus opiniones mas sinceras. No te pido que traigas flores tampoco que me des bombones yo sólo quiero una caricia que me digas que tú me quieres no te pido que te confieses ni que prometas ni que reces yo sólo quiero que me digas que no hay mujer que más admiras Recepcionista: Ecomoda buenas tardes.¿A quién le comunico? B: Presidencia por favor, con el doctor Armando Mendoza. Betty esperó en línea escuchando la suave melodía de Chopin hasta que la comunicaron con la secretaria de presidencia. Los minutos parecían eternos. AM: Presidenciabuenas tardes. En que le puedo ayudar preguntó Aura María con amabilidad. B: Quiero hablar con el doctor Armando Mendoza Aura María contempló la posibilidad de transferir la llamada donde Mario Calderón. AM: El doctor Mendoza se encuentra en bodegasCuénteme en que puedo asistirle¿Quiere que le comunique a alguien más? B: No solo quiero hablar con elnadie más.le contestó Betty de forma tajante. Se produjo un silencio. Betty había tapado el auricular. ¿Será que vuelvo a llamar? Él me dijo que llamara a como a esta hora. AM: Pues me gustaría ayudarle. ¿Porque no me deja su nombre y su teléfono?? Cuando el doctor llegue, se contactara con usted le propuso Aura María tomando la hoja de recado y una pluma lista en sus manos. Betty se sintió decepcionada. Quería escuchar su voz. B: Caray no me puede contactarme con el También he intentado llamarlo por celular y no lo contestaBetty le insistió. . AM: Doctora lo que sucede es que en bodegas no hay buena recepción para teléfonoAura María le explicó que había un problema de antaño que había que corregir. B: Bueno en ese caso dígale a su jefe que Beatriz llamó y que me regrese la llamada.. Muchas gracias por su amabilidadhastaluegoBetty se despidió amablemente lista para colgar el teléfono. Aura María rápidamente le empezó a hacer señas al cuartel para que se acercaran a su escritorio. Llenó ágilmente la hoja de recado, ¿Beatriz? AM: Sra. Beatriz me permite unos minutos.le pidió Aura María tapando el auricular y dirigiendo su atención a Bertha, Sofía y Sandra. BE: ¿Que ocurre Aura María?.. Preguntó Bertha muy despacito AM: Tengo una vieja en teléfono a la cual le urge hablar con el doctor Armando.manifestó Aura María sintiendo la curiosidad despertar dentro de ella. SO: ¿¿Será ella?? ¿La bandida? planteó Sofía arremangándose el saco. SA: No cree que estemos suponiendo demasiado, se atrevió a opinar Sandra. Bertha empezó a escribir en una hoja en blanco ordenando las preguntas más importantes mientras tanto, Betty seguía esperando del otro lado del teléfono. B: ¿Sigue ahí? ¿Aló, todavía está ahí? Quería decirle que volveré a llamar y no pasa nada .gracias por su ayuda. AM: No no no No hay necesidad que me cuelgue me están avisando que el doctor Armando viene en camino para presidencia se apresuró a decir sabiendo que era mentira para retener a Betty en la línea del teléfono. ¿Podría repetirme de que empresa me está llamando Sra. Beatriz?. B: De ninguna empresa. es Beatriz, su esposaespetó Betty sin haber sopesado que semejante declaración podría desencadenar una crisis. Aura María estaba bajo la impresión de haber escuchado mal. ¿Don Armando tiene esposa? AM: ¿Perdón.como me dijo?.Creo estar alucinando.¿Qué me dijo? Aura maría le volvió a preguntar necesitaba saber si había escuchado bien. B: Soy la esposa de su jefe. Le reiteraba Betty con suma paciencia al recordar las palabras de Armando donde le había explicado sobre el cuartel de chismosas. El resto en pleno observó la mirada horrorizada de Aura María, balbuceando disparates inaudibles. La noticia inesperada le había tomado por sorpresa. Intentó recuperar su cordura. BE: Aura María no sea mala, ¿qué sucede? Cuéntenos el chisme, le suplicó Bertha a ver que Aura María se había quedado literalmente sin habla pegada al auricular del teléfono. AM: ¡la...es..posa! dijo Aura María de repente para que tanto Betty y el cuartel la escuchara. B: La esposa...por supuesto...y usted debe ser....Betty hizo un pausa quedando en suspenso. ¿Una de las muchachas del cuartel? se adelantó a adivinar Betty con certeza. AM: Ehh pues si señora...soy Aura María su secretaria...digo la secretaria de su esposo le contestó nerviosa habiendo superado el asombro. B: Mucho gusto en conocerla Aura María Dígame está segura que mi esposo no demora.. AM: El...El...gusto es mío...y no demora señora manténgase en líneacomentó Aura María inquieta bajando su vista al ver lo que Bertha le pedía por escrito. Ella simplemente negó con la cabeza. No iba a invadir con preguntas a alguien que no conoce. Eso sería imprudente y un desliz de su parte, pues no se trataba de cualquier persona. Era la persona que alegaba ser la esposa de su jefe. Definitivamente, no poseía esa personalidad ni esa habilidad. Eso era trabajo de Bertha de González. De pronto se detuvo a pensar. ¿Acaso había dicho que Armando les había conversado sobre el cuartel? ¿Había oído bien? Un silencio extenso se produjo por varios minutos. B: El me habló de ustedes, de verdad para él ustedes son indispensables. Betty había pronosticado su desconcierto. Estaba segura que la noticia le había afectado. Nosotros estábamos pensando en decirles. Creo que me adelante. Puntualizó Betty. Aura María no supo que decir. Es como si de pronto la sangre del celebro había dejado de irrigarse. Sintió que su cabeza era un ovillo de más preguntas que respuestas. ¿Quién era esa mujer tan dulce? ¿Cómo sería la mujer que aparentemente le arrebató a Doña Marcela el amor de Armando? Armando venia saliendo del taller de Hugo conversando amenamente con Inesita, quien le felicitaba muy sinceramente por su boda al ver la felicidad del novio y el anillo del cual hablaba Bertha. Le abrazó para felicitarlo. A: Gracias Inesita...dijo tomándole las manos I: De nada mijo estoy feliz por usted. De verdad siempre se ha merecido encontrar a la chica ideal que lo haga aterrizar y siempre supe que doña Marcela lo ama pero usted lo que siente por ella es distinto. Armando se sintió liviano. Estaba agradecido que Inesita no hubiese juzgado. Su situación vivida con Marcela era mortificante y sabía que se acercaba una tormenta. Mucha gente lo señalaría por su decisión. El solo deseaba que Marcela estuviese bien. Él siempre se había sentido responsable por ella. Sin embargo, lo que los años le habían enseñado era que él no era tan ingenuo como para convertir este remordimiento en culpa. Pues Marcela se aprovecharía y finalmente lograría ese 5%. I: Ha hablado con ella? A: Bueno, sí. Ella no me ha escuchado. Me lo está haciendo difícil. Inesita dibujó su rostro con sus dedos. I: Tenga fe don Armando, ella lo va a entender. Ustedes se equivocaron, se merecen ser felices con otras personas. Lo difícil ya desapareció. Ella sobrevivirá, doña Marcela es fuerte solamente no lo sabe. Armando se paralizó un segundo deseando que Doña Inesita estuviese en lo correcto. No quería agregar a la lista de tragedia, otro evento de Marcela intentando quitarse la vida o algo aún más grave. Bendita obsesión, que esa mujer tenía con él. I: Doctor, ¿se ha comunicado con Don Daniel? Armando sonrió amargamente. Sentía un vacío inexplicable cada vez que escuchaba el nombre de Daniel. El simplemente no estaba. Ya no era el mismo. Inesita interpretó su silencio. Era obvio que algo había pasado entre ellos. Hasta hace años, antes de Mario Calderón, Armando y Daniel parecían hermanos siameses. ¡Cuánto habían cambiado esos niños pequeños que hasta hace poco corrían por la empresa como locos dándole felicidad a Julio, Susana, Roberto y Margarita! Esos tiempos que no volverán. A: Lo intentaré Sé que el haría lo necesario para ayudar a su hermana pero no sé, si me perdone por lo que le estoy haciendoÚltimamente las cosas entre nosotros ha estado complicada. Armando forzó una sonrisa. I: Ay, mijo quien dijo que la vida es fácil A: Mi papa decía: Armando, La vida es como un espejo: te sonríe si la miras sonriendo. I: Pues escúchelo. Don Roberto ha hecho de usted un buen hombre don Armando. Siga su corazón y no se equivocara. Puedo presentir que se está contrariado pero todas aguas bravas vuelven a su cauce normal. Sonría. Armando sonrió más animado. Siempre tan sabia, su Inesita. A: Estoy casado con un ángel.confesó Armando ampliando su sonrisa al referirse de Betty I: Eso me hace inmensamente feliz. Ya vió, eso fue mandadito de sus papas. A: Creí que no creía en esas cosas. I: Uno nunca deja de ser padre. Allá, arriba deben estar viéndolo con orgullo. Yo lo estoy. Se me creció mi niñito Armando.. Inesita arropó con emoción a ese niño revoltoso que siempre se encontraba en su taller jugando con las tijeras y las telas. Armando reprimió aquella punzada de culpa. No era el momento ni el lugar pero sospechaba que le seguiría cada momento, recordándole lo que había sido capaz de hacer. A: Gracias Inesita por escucharme me hace sentir mejor Ha sido un día largo No veo la hora de irme a casa I: Es un placer don Armandopero no trabaje tanto le advirtió con una sonrisa traviesa guiñándole el ojo Inesita le dio la bendición. Armando se inclinó hacia ella y le besó sus manos suaves. Se podía escuchar la voz frenética y desesperada de Hugo Lombardi en el fondo. Estaba teniendo una de sus crisis emocionales o creativas. Inesita se armó de paciencia, sonriendo. Solo ella podía domar esa bestia. A: Iré a reunir al cuartel a ver cómo les cae la noticia I: Suerte, seguramente le harán las 20 preguntas. Iré por esa agüita de valeriana antes de aumentarle el nivel de estrés a don Hugo. Inesita se giró de regreso a la puerta del taller de diseño. Armando caminó pasando por la pasarela dando unos pasos hacia los escritorios vacíos de Bertha y Sofía. Rápidamente, las buscó con la mirada hasta encontrarlas reunidas alrededor del escritorio de Aura María junto a Mariana y Sandra. La rabia instantánea provocó una descargada de adrenalina en su cuerpo. ¿Hasta cuándo tenían que decirles que la oficina no era un club social? Aceleró sus pasos hacia ellas. A: ¿Alguien me puede explicar porque están reunidas frente al teléfono con Aura María en vez de estar trabajando? Vayan para sus puestos enseguidano me haga que las sancione Casi sin respiración Armando les exigió una respuesta que ninguna parecía poder darle. Cruzó sus brazos impacientemente Todas las secretarias le miraron con miedo. Estaban petrificadas. ¿Aura María con quien habla?le dicho que las horas laborales no son para usar el teléfono de empresa y llamar a sus primas para averiguar chisme. Kuibo a ver empiecen a desfilar para sus puestos.. Armando con una voz más enérgica le tronó los dedos logrando finalmente que el cuartel se desintegrara y regresará a sus puestos de trabajo. Solo quedaba Aura María. Betty soló rodo los ojos al otro lado del teléfono. "Vaya temperamento que se gasta". A: ¿Y bien Aura María tiene algo que decir? AM: Su esposa A: ¿Cual esposa?? Le respondió de forma automática, cegado por la rabia que estaba aumentando. AM: Su esposa lo llama por el teléfono dice que es urgente.Dice que es Betty. La secretaria de presidencia le reveló alcanzando que Armando finalmente comprendiera lo que estaba sucediendo, le arrebató el teléfono de las manos. A: ¿ALó Betty?? B: Ya se olvidó que está casado. A: Por supuesto que no, respondió velozmente. Es que si vieras en el estado momificado que dejaste a las muchachas con la noticia No supieron explicarme que eras tú B: ¿y también te momificaron? A: casi, casi, río él mostrando una faceta completamente desconocida para el cuartel, quienes se encontraban indiscutiblemente sorprendidísimas con ese cambio tan radical de su jefe mientras se le hacían hoyuelos en su rostro. Se había relajado. B: Son adorables tus secretarias.. Comentó Betty con una sonrisa. Mira Armando te llamaba para saber cómo estabas ¿cómo te encontrabas? Me dejaste algo preocupada. Armando dirigió su mirada a su secretaria. A: Aura María transfiera la llamada a mi oficina....le ordenó redirigiendo su atención a la persona del otro lado del auricular. Tengo público....iré a la oficina para que tengamos una charla más privada, ¿te parece? B: No hay problema.. Me parece perfectoBetty le contestó sentándose en una de las sillas del estudio para también ponerse cómoda. Armando le hace entrega del teléfono a Aura María retirándose de la escena dejando al cuartel con el sabor del chisme a flor de piel, cerrándose en presidencia. Rápidamente tomo el teléfono en manos para seguir la charla con su esposa mientras se acomodaba en el gran sofá. A: ¿Con que adorables, Betty? Te dije que son peligrosas. B: Que exagerado. Fueron muy educadas y respetuosas A: AY Betty, eso fue porque las tomaste por sorpresa Deja que pase unos días, te van a enloquecer con la preguntadera si insistes en llamar por la línea normal y no la privada.. B: Intente llamarte a tu línea privada.. Llame a tu celular En fin no importa, ya estás aquí.. Betty suspiró cerrando sus ojos momentáneamente. A: ¿Te hice falta verdad? ¿Estabas preocupadita por mí? B: Ay tan bobo Sí.. Pero no te estaré regalando oídos a cada momento.. No es mi estilole recordaba Betty con humor Armando se dobló el pantalón para ver su tobillo e hizo la media a un lado. A: Creo que se ha hinchado, le informó alarmado. B: Apenas llegues a casa, te pondré más hielo y mantendrás la pierna elevada. Si sigues mal podemos contactar a un especialista. A: Esta bien, Beatriz le respondió él sin titubeos. Ahora encenderé el celular para ti. B: ¿Me prometes algo? No seas dura con tus secretarias. A: Ay, Betty ni las conoces y la estas defendiendo. Armando empezó a preocuparse. Conocía los alcances del cuartel de feas. B: Es que fue mi culpa, sr. Presidente.. A: Olvídalo no es tu culpa fue mía me estaba reservando la noticia para después.. ¿Sabes algo? Me siento mal por Bertha le hemos quitado el privilegio de haberse averiguado la noticia aunque semanas antes estaba al tiro pendiente de mí Armando parecía divertido con la hazaña recordando la cara de consternación del cuartel cuando la noticia llegó sin anestesia. B: Tan escurridizo como el correcaminos .bipbip. Armando se carcajeó ante la entretenida ocurrencia. Betty era inimitable. Solo ella podía hacerle sentir de esa forma y olvidar sus preocupaciones. Le hacía sentir la carga menos pesada ante momentos estresantes y agobiantes. Ahora comprendía la dura labor de su padre como presidente; todo recaía en decisiones que desgastaban cuerpo y alma haciéndole ver que no resultaba tan fácil como lo había pensado. Contaba con Betty del mismo modo que su papa contaba con la visión especial de Margarita. Su propia risa le ayudo a relajarse, aflojando cada línea fina que se había dibujado. A: Lamento profundamente que no estés acá B: Tranquilo hazte cuenta que estoy ahí. Solo esas palabras bastaron para que Armando se llenara de confianza. Existía algo especial en ella que transmitía una voz de aliento. A: Te extraño.. Yo siento Armando con voz entrecortada, buscó afanosamente que decir. Estaba tan confundido como contrariado con sus sentimientos. B: Tranquilo yo también me siento muy feliz de estar a tu lado A: Dios te necesito Betty.. Le confesó sin vacilaciones. B: Estoy aquí Armando. Dime ¿que necesitas? Armando tomó una gran bocanada de aire. Nuevamente empezó a relatarle a su esposa su inquietud quedando estupefacto de su propio comportamiento. Por lo general, él siempre se descargaba con Mario a buscar una solución pero se sintió mejor habérselo contado a ella y no a su amigo. Betty pacientemente del otro lado del teléfono, hacia apuntes y analizaba dándole tiempo a Armando a exponer su idea. No era una decisión que un presidente deseaba tomar a la ligera. A unos pasos de presidencia, el cuartel se había recuperado de la noticia. Se encontraban ahora reunidas, frente la puerta de presidencia esperando resultados de su herramienta rudimentaria e infalible. Bertha se concentraba de lleno en su labor de espionaje. Estaba frustrada, Don Armando había modulado su voz al mínimo haciendo imposible que ella se enterara de lo que sucedía entre su jefe y su esposa. La rellenita secretaria de personal, miró sus compañeras hambrientas de chismes. BE: Creo que se estarán diciendo mucho te amo porque no captó nada. Bertha comentó con desilusión total SA: Ande trate de nuevo o cambie de herramienta le traeré un mejor vaso. Esto funcionará. decía Sandra MA: AY mija, que estrés. Esto es como estar pegada a una telenovela y no enterarse del final aunque todos sabemos que cuando doña marcela venga a trabajar y se entere le dará algo SO: Yo creo que Bertha está perdiendo sus facultades, comentaba Sofía con humor viendo como Bertha nuevamente pegó su oreja a la puerta. AM: ¡Que Cruz! exclamó Aura María. BE: Usted no hable mijita.. Tenía la oportunidad ahí mismo debió hacerle preguntasAhora silencio, les ordenó Bertha sin darle oportunidad a responso. Hugo se apresuraba saliendo del taller por la pasarela, venia hecho una furia a pesar que había tomado dos agüitas de valerianas para sus nervios e Inesita no se despegaba de su lado. Llevaba en mano su libreto de bocetos, la lista del pedido que se había firmado un mes antes, la factura y la factura de recibo. Se le había terminado euforia inicial cuando recibió sus telas hace unos minutos atrás en bodegas con Armando. El diseñador se había quedado revisando cada detalle de los insumos reservándose el derecho a firmar algo que él no estaba conforme. El pedido estaba incompleto. Hugo se sintió agredido y burlado. Le habían tomado el pelo. Armando definitivamente le tendría que escuchar cuando de pronto se tropezó con que el cuartel estaba obstaculizando el camino. H: ¿El cuartel que hace frente presidencia? ¿Tiene nuevas instalaciones?? Vamos par de feas....flu flu voló tengo que hablar con la bestia peluda. Hugo les miraba como si sus ojos fueran capaces de tener rayo fulminante pero ninguna se inmutó. Bertha se retiró el vaso pegado a su oreja y le miró compasivamente. BE: Yo no creo que don Armando lo vaya a atender.. Él está ocupado.. ¿Verdad muchachas? Todas asintieron. BE: Se lo diré porque nadie ha tenido la decencia de comunicárselo Bertha adopto una mirada trágica y seria. Hugo Lombardi se sintió amenazado. No entendían el cuchicheo ni las risitas bobas. Solo podía imaginarse a Armando con unas de sus modelos. Su indignación solo aumentó a pesar de permaneció estoico. H: ¿Qué les pasa a ustedes estorbos? ¿Feas, de que se ríen? SO: El doctor tiene otras cosas más importantes, para dedicarse a tutús Soltó Sofía con cierta malicia H: Nadie es más importante que yo le aseguró el diseñador enardecido dispuesto a empujarlas. Inesita lo detuvo. AM: Sin embargo no es rubia, ni una morena acuerpada Don Armando está hablando con su esposa. Hugo quedó en estado de shock. Sus músculos se tensaron. Se sentía traicionado por Marcela. Cuando de pronto, analizó no era Marcela con quien se había casado Armando. Todo estaba claro. Finalmente entendió la causa y el alboroto que tenía el cuartel con semejante noticia. ¿Qué clase de mujer en sano juicio se casaría con ese energúmeno? Hugo sintió palpitaciones. Su corazón latía apresuradamente. ¿Acaso ese degenerado había seducido una de sus modelos? Se sintió débil de las piernas. BE: ¿Aura María como se llama la esposa del doctor? Tenemos la información a medias solo conocemos su nombrequizás usted sepa más AM: Beatriz BE: Exacto, don Hugo se llama Beatriz.. ¿Conoce alguien con ese nombre? ¿Una modelo, quizás? se atrevió a preguntar Bertha a pesar de las advertencias de Inesita. Hugo buscó ese nombre dentro de su gran pozo de conocimientos y memoria eidética. H: Hace muchos años conocí a una Beatriz.. No es ella.. Le contestó Hugo de forma cortante. No iba a discutir la vida de sus modelos ni amigas con el cuartel. El cuartel desalentado trató de extraerle más información haciendo que Hugo se sintiera agobiado con tanta impertinencia. ¿Ojos? ¿Cabello? ¿Nariz? I: Muchachas por favor déjenlo tranquilo, abran paso tenemos que resolver este problema vayan a sus puestos se están buscando que don Armando las sancioneInesita intervino buscando la tranquilidad de ambas partes. BE: Pero Inesita cómo hare para trabajar con este chisme atravesado, protestó Bertha sintiendo las mieles del chisme tocar su puerta. SA: trabajar ni fundas. H: ¿Puedo decir algo? SO: Cuente cuente. ¿Es una mujer casada? ¿Viuda? ¿Separada? ¿Se acordó de algún detalle de alguna modelo? H: Esta información no les compete a ninguna de ustedes igualadas zzzzzzz sobre todo usted piojo Don Armando no es su marido Armando intentaba concentrarse en su llamada telefónica cuando de pronto el ruido exterior se convertía en ensordecedor. El presidente de Ecomoda frunció el ceño. ¿Qué estaba pasando? A: Betty espérate un minutote volveré a marcar pidió Armando poniéndose de pie dejando el teléfono en el cargador. Caminó sigilosamente acercando su oreja a la puerta deslizable. Rodó los ojos, estas mujeres no aprenden. Bertha había vuelto a apoyar el vaso en la puerta deslizable mientras el cuartel esperaba con anticipación. Se escuchaba la voz afectada de Hugo Lombardi en el fondo. Armando aguardó unos minutos antes de hacer su entrada al pasillo y abrió la puerta deslizable con determinación. Bertha no tuvo tiempo para reaccionar. Todo había sucedió tan rápido y perdió el equilibro hasta caer de bruces al piso frente a su jefe. El vaso milagrosamente era de plástico resistente. Lo más divertido ocurrió instantes después, el cuartel exceptuando Inesita se desplomaron como efecto domino una encima de otras. Hugo no podía contener su risa burlesca. H: ¡¡¡¡Inesita!!!!! Rápido.. Agárrense del marco de la puerta... temblor, temblor... nos vamos a morir....el hipopótamo se cayó. el diseñador de modas anunció gritando de forma histérica y exagerada. A: ¿qué diablos está pasando? La voz fuerte del presidente resonó en toda la planta estremeciendo el pasillo conmocionado hasta lograr un silencio sepulcral. Las muchachas del cuartel se ayudaron entre sí, poniéndose de pie. La calma duró muy poco. Todos quisieron darle una versión de los hechos al mismo tiempo consiguiendo que el temperamental ejecutivo se sostuviera la cabeza. A: ¡¡¡¡SILENCIO!!!! ¡Esto no es la plaza de su casa! Me abandonan el happy hour y se me van para sus puestos Gutiérrez Gutiérrez El cuartel corrió como pólvora a ocupar sus puestos abandonados antes que llegara el vicepresidente de personal, quien estaba afortunadamente atendiendo un problema en otro sector de la empresa. Hugo permaneció y se acercó a Armando. H: Tenemos que hablar mi vida corazón de otra se lo que hiciste. A: Mire fifí si vamos a tener una conversación acerca de Marcela Valencia espere sentadole sentenciaba Armando de pocas pulgas H: AY mire energúmeno. Usted le rompió el corazón a ella... Pero la libró de muchos males.No se haga tan importante Usted no es la octava maravilla del mundoTenemos que hablar usted y de mi. Las telas vinieron incompletas El rostro de Armando se transformó en desesperación. ¡¡¡¡Ay, pero que cruz!!!!!! Exclamó en silencio. En definitiva debió quedarse en casa cuando Betty se lo pidio. A: Vamos a sala de juntas sugirió el presidente apretando los puños en frustración y dirigiendo una última mirada fustigante al cuartel de secretarias para que permanecieran juiciosas en sus labores cotidianas. Marcela caminó sin rumbo definido por la acera del parque metropolitano. Recuerdos agradables de su infancia iluminaron su rostro. Se encontraba serena a pesar del profundo dolor que llevaba en su alma. Sin embargo, ella creía que dentro de ella algo se rompió dejándola vacía, incompleta, desolada y sin lágrimas por derramar. Una parte de ella era consciente de su realidad, Armando no regresaría. Ya lo había perdido. Marcela se había quedado sola por primera vez y su vida tal como la conocía ya no era la misma. Su otra mitad quería rebelarse ante esta soledad pues no sabía cómo encontrarle sentido a la vida sin Armando. No tenía familia, no tenía a Armando no tenía ni a Don Roberto ni a Doña Margarita. Su extraña relación con sus hermanos simplemente ha empeorado a través de los años desde que Armando se había convertido en el eje principal de su vida. A veces quería maldecir el destino que había sido tan cruel con ella. Había hecho todo tipo de sacrificios para cristalizar el sueño de ser la esposa de Armando Mendoza con la ayuda de Doña Margarita. Ahora su vida estaba en un impasse. ¿Qué sería de ella? ¿Acaso se convertiría tan amargada como Daniel? Ese pensamiento le escandalizó. Odiaba con todas sus fuerzas a esa mujer tanto como esta soledad. Dime, ¿besa ella como yo solía besarte? ¿Sientes lo mismo cuando ella dice tu nombre? En alguna parte en tu interior debes saber que te echo de menos Pero qué puedo decir, las reglas deben cumplirse Horas antes.. M: Yo te hubiera esperado toda la vida Armando A: Lo se Marcela pero no es sano para ninguno de los dos seguir en esta mentira. Yo te quiero como una hermana no como mujer y siempre estaré aquí contigo todo el tiempo que me necesites. Le hizo saber Armando acariciando sus cabellos y su frente. Marcela inclinó su cabeza suspirando con un pesar. Ella amaba a ese hombre. M: ¿Te casaste con ella? Marcela reclamó con la voz quebrada. Marcela interpretó su silencio como algo afirmativo. Tragó saliva. Sus ojos se le inundaron de lágrimas. A: Lo Lamento, Marcela.. No es mi intención hacerte sufrir Ya hemos hablado. Ya no somos los mismos. Lo nuestro cambio. Habrá otro que te de lo que yo no puedo ofrecerte. Él musito tratando de abrazarla pero ella se apartó bruscamente evitando mirarlo como si esa acción evadiría su realidad. Se encontraba exaltada y con los nervios al borde. Armando la buscó y se puso enfrente de ella, le limpio las lágrimas con el pulgar. A: No me estoy justificando. Estoy tratando de hacerte entender que te quiero Marcela. A pesar de que no estamos juntos, te quiero y me preocupo por ti.. Marcela le miró conteniendo sus impulsos. Sabía que nunca ganaba con ellos. Quiso creer en las palabras de Armando. Él la abrazó. A: No me has perdido, le recordó el.. La vida de los dos debe continuar El tiempo nos dará la razón Marcela abatida dejo de luchar. Apoyó su cabeza en su hombro oliendo su perfume tan exquisito y embriagador. M: Ella logró más contigo que yo. ¿Qué hice mal? A: No has hecho nada, ya no somos felices Armando trató de ser sincero, aunque sabía que ella jamás comprendería. Conocía sus motivos y la conocía a ella mejor que ella misma. Marcela no era ningún misterio. Por esa razon, también conocía como reducir su agravante comportamiento. Marcela le sorprendió la sobrecogedora sensación de paz. A: ¿Mar, deseas ir a casa? Marcela negó rotundamente A: Entonces vamos a dar una vuelta al parque le sugirió amablemente tomando las manos Armando caminó con Marcela recorriendo aquellos mejores momentos de su infancia y se detuvo un instante para comprar un helado. Era vainilla con fresa, el favorito de Marcela. Ella se sintió reconfortada. Las palabras sobraban. No había ninguna necesidad de más reproches. Solo quería estar en paz con él. Sobre todo, ahora que sabía que su comportamiento de ayer no había sido el mejor. Recorrieron el parque hasta finalmente Armando tuvo que disculparse. Tenía que regresar a la oficina. Ella asintió resignada. Seguramente él regresaría a ella. Marcela continuó su rumbo meditando lo acontecido y disfrutando de su helado favorito. Puso su mente en blanco. Hoy había sido un día largo. Quizás mañana, será otro día. Armando estaba extenuado hoy sentía que habría trabajado más de la cuenta. Se la había pasado apagando incendios por todos lados. Bodegas, Producción, Marcela, Olarte, El Cuartel y faltaba lo más importante, llegar a casa. Se acercó con una débil sonrisa donde su secretaria a buscar los últimos recados. Ella reunió sus papelitos empezando a comunicarle los mensajes. Armando miró su reloj poniéndose inquieto. AM: Por cierto doctor felicitaciones.espero que sea muy feliz con su esposa A: Gracias Aura María, se lo recompensare al cuartel a su debido tiempo. Solo les pido que no me asusten a mi esposa con sus preguntas. Ella es toda una persona privada, no le gusta este tipo de cosas. Aura María asintió con prudencia. Sabía que parte de su trabajo dependía de su discreción. Blaze había estado todo el día pendiente de la puerta principal. Primero esperó a Betty y la recibió hace unas horas atrás. Ahora sabía que en cualquier momento, si el calculó era perfecto su amo estaría llegando a casa. Era de noche. Betty se organizaba con Doña Carmen, esmerándose en todos los detalles. Había puesto flores frescas que había elegido del supermercado. En horno se encontraba una cena sencilla. Doña Carmen miraba fascinada y deslumbrada ante el toque tan femenino y exquisito de Betty, quien le daba los últimos toques a la decoración encendiendo unas velas aromáticas en la sala. Notoriamente la Señora Mendoza, era todo un estuche de sorpresas. DC: Le ha quedado muy hermosa la mesa y se ve deliciosa la cena B: Gracias a usted Doña Carmen no sé qué hubiera sido de mi sin su ayuda. Estamos agradecidos que este aquí con nosotros.. y le prometo que cuando sea posible conseguiré más ayuda para usted.. es una casa grande.. DC: Es un placer servirleNo se preocupe tanto por eso.. Estaremos bien.. Yo lo hago con mucho gustoDígame doctora ¿me necesita para algo más..? B: Por el momento, no. Este solamente pendiente del horno. Vaya a cenar con Julio y luego a descansar.. Buen provecho Espero que le guste lo que preparamos las dos. DC: Buenas noches doctoracon permiso se retiraba Doña Carmen de la sala. Betty se frotaba las manos nerviosas aguardando por su esposo, quien le había marcado para avisarle que se encontraba en el camino. Aquellos nervios empezaron a abundar por su torrente sanguineo por lo que decidió tomar la demora de Armando para refrescar su mente y su cuerpo en la ducha. Había regresado a la sala, vistiendo una falda ancha con estampados de cuadros y camisa manga larga adornada con una bufanda colorida al cuello. Miró su reflejo en el espejo, acomodándose el capul con cepillo pequeño. Respiró profundamente consultando su reloj. La lasaña le faltaban escasos minutos cuando finalmente la puerta principal de la casa se abrió. Armando examinó sus alrededores, no estaba seguro de que estuviera en la misma casa después de todo. A: buenas noches dijo Armando desde el pasillo de entrada acomodando su maletín de trabajo sobre la mesa del recibidor. Blaze salió a saludar a su dueño moviendo entusiastamente la cola. Hola campeón, como estamos¿será que estamos en la misma casa? Preguntó Armando curioso al encontrarse en un entorno cálido y menos lúgubre que hace meses. Betty emocionada fue a su encuentro. Le retiró el saco, lo abrazó, lo besó y le miró con infinita ternura. B: Que bueno que estas en casa.. ven Cuéntame cómo te fue. Armando dejó escapar un largo suspiro. No sabía ni como iniciar. B: ¿Todavía estas molesto con ellas? A: No Betty Hubo un problema con las telas El pedido vino incompleto. Hugo esta histérico. La producción esta parada. Ya llame a Claudia Helena Vázquez para resolver esto. B: Mañana todo saldrá bien dijo tratando de ser optimista, cuidando de no alterar los nervios de su esposo. A: Si tú lo dices pero nos va a costar Olarte me sacará canas verdes B: Solo si dejas que te afecte.. Deje a Olarte en la oficina.. Doctor Mendoza.. A ver uno, dos, tres Betty le peinaba su pelo con sus dedos...upps son 8 nuevas canitas Bueno niñas aqui llega este capi... Habra mas accion que valga la pena en el siguiente para ustedes... Este capitulo era esencial para el desarrollo de lo que vendra.. Aqui esperare sus respuestas...Nos vemos muy prontico..Un beso les quiere Maye Wow no sabes la emoción que sentí ver había capitulo y luego el leerlo fue aun mas emocionante! Mil gracias por volver. Este capitulo es de transición pero igual te llena de mucho sentimiento al ver la alegría de Armando, y de como quiere poner todo en orden en su vida para poder disfrutar de su matrimonio al máximo. Espero el próximo con ansias y mas al saber, como tu misma lo has dicho, que habrá mas acción Gracias de nuevo. Besos! QuoteShare elicar Sep 22, 2013#7 Quiero aprovechar unas breves palabras para agradecer Eternidad y a Ferny por haberme regresado la cosquillita de volver a escribir. Espero no defraudarlas. Jenny, esto tambien es para ti. Para todas ustedes, gracias por esperar. Quiero sus opiniones mas sinceras. No te pido que traigas flores tampoco que me des bombones yo sólo quiero una caricia que me digas que tú me quieres no te pido que te confieses ni que prometas ni que reces yo sólo quiero que me digas que no hay mujer que más admiras Recepcionista: Ecomoda buenas tardes.¿A quién le comunico? B: Presidencia por favor, con el doctor Armando Mendoza. Betty esperó en línea escuchando la suave melodía de Chopin hasta que la comunicaron con la secretaria de presidencia. Los minutos parecían eternos. AM: Presidenciabuenas tardes. En que le puedo ayudar preguntó Aura María con amabilidad. B: Quiero hablar con el doctor Armando Mendoza Aura María contempló la posibilidad de transferir la llamada donde Mario Calderón. AM: El doctor Mendoza se encuentra en bodegasCuénteme en que puedo asistirle¿Quiere que le comunique a alguien más? B: No solo quiero hablar con elnadie más.le contestó Betty de forma tajante. Se produjo un silencio. Betty había tapado el auricular. ¿Será que vuelvo a llamar? Él me dijo que llamara a como a esta hora. AM: Pues me gustaría ayudarle. ¿Porque no me deja su nombre y su teléfono?? Cuando el doctor llegue, se contactara con usted le propuso Aura María tomando la hoja de recado y una pluma lista en sus manos. Betty se sintió decepcionada. Quería escuchar su voz. B: Caray no me puede contactarme con el También he intentado llamarlo por celular y no lo contestaBetty le insistió. . AM: Doctora lo que sucede es que en bodegas no hay buena recepción para teléfonoAura María le explicó que había un problema de antaño que había que corregir. B: Bueno en ese caso dígale a su jefe que Beatriz llamó y que me regrese la llamada.. Muchas gracias por su amabilidadhastaluegoBetty se despidió amablemente lista para colgar el teléfono. Aura María rápidamente le empezó a hacer señas al cuartel para que se acercaran a su escritorio. Llenó ágilmente la hoja de recado, ¿Beatriz? AM: Sra. Beatriz me permite unos minutos.le pidió Aura María tapando el auricular y dirigiendo su atención a Bertha, Sofía y Sandra. BE: ¿Que ocurre Aura María?.. Preguntó Bertha muy despacito AM: Tengo una vieja en teléfono a la cual le urge hablar con el doctor Armando.manifestó Aura María sintiendo la curiosidad despertar dentro de ella. SO: ¿¿Será ella?? ¿La bandida? planteó Sofía arremangándose el saco. SA: No cree que estemos suponiendo demasiado, se atrevió a opinar Sandra. Bertha empezó a escribir en una hoja en blanco ordenando las preguntas más importantes mientras tanto, Betty seguía esperando del otro lado del teléfono. B: ¿Sigue ahí? ¿Aló, todavía está ahí? Quería decirle que volveré a llamar y no pasa nada .gracias por su ayuda. AM: No no no No hay necesidad que me cuelgue me están avisando que el doctor Armando viene en camino para presidencia se apresuró a decir sabiendo que era mentira para retener a Betty en la línea del teléfono. ¿Podría repetirme de que empresa me está llamando Sra. Beatriz?. B: De ninguna empresa. es Beatriz, su esposaespetó Betty sin haber sopesado que semejante declaración podría desencadenar una crisis. Aura María estaba bajo la impresión de haber escuchado mal. ¿Don Armando tiene esposa? AM: ¿Perdón.como me dijo?.Creo estar alucinando.¿Qué me dijo? Aura maría le volvió a preguntar necesitaba saber si había escuchado bien. B: Soy la esposa de su jefe. Le reiteraba Betty con suma paciencia al recordar las palabras de Armando donde le había explicado sobre el cuartel de chismosas. El resto en pleno observó la mirada horrorizada de Aura María, balbuceando disparates inaudibles. La noticia inesperada le había tomado por sorpresa. Intentó recuperar su cordura. BE: Aura María no sea mala, ¿qué sucede? Cuéntenos el chisme, le suplicó Bertha a ver que Aura María se había quedado literalmente sin habla pegada al auricular del teléfono. AM: ¡la...es..posa! dijo Aura María de repente para que tanto Betty y el cuartel la escuchara. B: La esposa...por supuesto...y usted debe ser....Betty hizo un pausa quedando en suspenso. ¿Una de las muchachas del cuartel? se adelantó a adivinar Betty con certeza. AM: Ehh pues si señora...soy Aura María su secretaria...digo la secretaria de su esposo le contestó nerviosa habiendo superado el asombro. B: Mucho gusto en conocerla Aura María Dígame está segura que mi esposo no demora.. AM: El...El...gusto es mío...y no demora señora manténgase en líneacomentó Aura María inquieta bajando su vista al ver lo que Bertha le pedía por escrito. Ella simplemente negó con la cabeza. No iba a invadir con preguntas a alguien que no conoce. Eso sería imprudente y un desliz de su parte, pues no se trataba de cualquier persona. Era la persona que alegaba ser la esposa de su jefe. Definitivamente, no poseía esa personalidad ni esa habilidad. Eso era trabajo de Bertha de González. De pronto se detuvo a pensar. ¿Acaso había dicho que Armando les había conversado sobre el cuartel? ¿Había oído bien? Un silencio extenso se produjo por varios minutos. B: El me habló de ustedes, de verdad para él ustedes son indispensables. Betty había pronosticado su desconcierto. Estaba segura que la noticia le había afectado. Nosotros estábamos pensando en decirles. Creo que me adelante. Puntualizó Betty. Aura María no supo que decir. Es como si de pronto la sangre del celebro había dejado de irrigarse. Sintió que su cabeza era un ovillo de más preguntas que respuestas. ¿Quién era esa mujer tan dulce? ¿Cómo sería la mujer que aparentemente le arrebató a Doña Marcela el amor de Armando? Armando venia saliendo del taller de Hugo conversando amenamente con Inesita, quien le felicitaba muy sinceramente por su boda al ver la felicidad del novio y el anillo del cual hablaba Bertha. Le abrazó para felicitarlo. A: Gracias Inesita...dijo tomándole las manos I: De nada mijo estoy feliz por usted. De verdad siempre se ha merecido encontrar a la chica ideal que lo haga aterrizar y siempre supe que doña Marcela lo ama pero usted lo que siente por ella es distinto. Armando se sintió liviano. Estaba agradecido que Inesita no hubiese juzgado. Su situación vivida con Marcela era mortificante y sabía que se acercaba una tormenta. Mucha gente lo señalaría por su decisión. El solo deseaba que Marcela estuviese bien. Él siempre se había sentido responsable por ella. Sin embargo, lo que los años le habían enseñado era que él no era tan ingenuo como para convertir este remordimiento en culpa. Pues Marcela se aprovecharía y finalmente lograría ese 5%. I: Ha hablado con ella? A: Bueno, sí. Ella no me ha escuchado. Me lo está haciendo difícil. Inesita dibujó su rostro con sus dedos. I: Tenga fe don Armando, ella lo va a entender. Ustedes se equivocaron, se merecen ser felices con otras personas. Lo difícil ya desapareció. Ella sobrevivirá, doña Marcela es fuerte solamente no lo sabe. Armando se paralizó un segundo deseando que Doña Inesita estuviese en lo correcto. No quería agregar a la lista de tragedia, otro evento de Marcela intentando quitarse la vida o algo aún más grave. Bendita obsesión, que esa mujer tenía con él. I: Doctor, ¿se ha comunicado con Don Daniel? Armando sonrió amargamente. Sentía un vacío inexplicable cada vez que escuchaba el nombre de Daniel. El simplemente no estaba. Ya no era el mismo. Inesita interpretó su silencio. Era obvio que algo había pasado entre ellos. Hasta hace años, antes de Mario Calderón, Armando y Daniel parecían hermanos siameses. ¡Cuánto habían cambiado esos niños pequeños que hasta hace poco corrían por la empresa como locos dándole felicidad a Julio, Susana, Roberto y Margarita! Esos tiempos que no volverán. A: Lo intentaré Sé que el haría lo necesario para ayudar a su hermana pero no sé, si me perdone por lo que le estoy haciendoÚltimamente las cosas entre nosotros ha estado complicada. Armando forzó una sonrisa. I: Ay, mijo quien dijo que la vida es fácil A: Mi papa decía: Armando, La vida es como un espejo: te sonríe si la miras sonriendo. I: Pues escúchelo. Don Roberto ha hecho de usted un buen hombre don Armando. Siga su corazón y no se equivocara. Puedo presentir que se está contrariado pero todas aguas bravas vuelven a su cauce normal. Sonría. Armando sonrió más animado. Siempre tan sabia, su Inesita. A: Estoy casado con un ángel.confesó Armando ampliando su sonrisa al referirse de Betty I: Eso me hace inmensamente feliz. Ya vió, eso fue mandadito de sus papas. A: Creí que no creía en esas cosas. I: Uno nunca deja de ser padre. Allá, arriba deben estar viéndolo con orgullo. Yo lo estoy. Se me creció mi niñito Armando.. Inesita arropó con emoción a ese niño revoltoso que siempre se encontraba en su taller jugando con las tijeras y las telas. Armando reprimió aquella punzada de culpa. No era el momento ni el lugar pero sospechaba que le seguiría cada momento, recordándole lo que había sido capaz de hacer. A: Gracias Inesita por escucharme me hace sentir mejor Ha sido un día largo No veo la hora de irme a casa I: Es un placer don Armandopero no trabaje tanto le advirtió con una sonrisa traviesa guiñándole el ojo Inesita le dio la bendición. Armando se inclinó hacia ella y le besó sus manos suaves. Se podía escuchar la voz frenética y desesperada de Hugo Lombardi en el fondo. Estaba teniendo una de sus crisis emocionales o creativas. Inesita se armó de paciencia, sonriendo. Solo ella podía domar esa bestia. A: Iré a reunir al cuartel a ver cómo les cae la noticia I: Suerte, seguramente le harán las 20 preguntas. Iré por esa agüita de valeriana antes de aumentarle el nivel de estrés a don Hugo. Inesita se giró de regreso a la puerta del taller de diseño. Armando caminó pasando por la pasarela dando unos pasos hacia los escritorios vacíos de Bertha y Sofía. Rápidamente, las buscó con la mirada hasta encontrarlas reunidas alrededor del escritorio de Aura María junto a Mariana y Sandra. La rabia instantánea provocó una descargada de adrenalina en su cuerpo. ¿Hasta cuándo tenían que decirles que la oficina no era un club social? Aceleró sus pasos hacia ellas. A: ¿Alguien me puede explicar porque están reunidas frente al teléfono con Aura María en vez de estar trabajando? Vayan para sus puestos enseguidano me haga que las sancione Casi sin respiración Armando les exigió una respuesta que ninguna parecía poder darle. Cruzó sus brazos impacientemente Todas las secretarias le miraron con miedo. Estaban petrificadas. ¿Aura María con quien habla?le dicho que las horas laborales no son para usar el teléfono de empresa y llamar a sus primas para averiguar chisme. Kuibo a ver empiecen a desfilar para sus puestos.. Armando con una voz más enérgica le tronó los dedos logrando finalmente que el cuartel se desintegrara y regresará a sus puestos de trabajo. Solo quedaba Aura María. Betty soló rodo los ojos al otro lado del teléfono. "Vaya temperamento que se gasta". A: ¿Y bien Aura María tiene algo que decir? AM: Su esposa A: ¿Cual esposa?? Le respondió de forma automática, cegado por la rabia que estaba aumentando. AM: Su esposa lo llama por el teléfono dice que es urgente.Dice que es Betty. La secretaria de presidencia le reveló alcanzando que Armando finalmente comprendiera lo que estaba sucediendo, le arrebató el teléfono de las manos. A: ¿ALó Betty?? B: Ya se olvidó que está casado. A: Por supuesto que no, respondió velozmente. Es que si vieras en el estado momificado que dejaste a las muchachas con la noticia No supieron explicarme que eras tú B: ¿y también te momificaron? A: casi, casi, río él mostrando una faceta completamente desconocida para el cuartel, quienes se encontraban indiscutiblemente sorprendidísimas con ese cambio tan radical de su jefe mientras se le hacían hoyuelos en su rostro. Se había relajado. B: Son adorables tus secretarias.. Comentó Betty con una sonrisa. Mira Armando te llamaba para saber cómo estabas ¿cómo te encontrabas? Me dejaste algo preocupada. Armando dirigió su mirada a su secretaria. A: Aura María transfiera la llamada a mi oficina....le ordenó redirigiendo su atención a la persona del otro lado del auricular. Tengo público....iré a la oficina para que tengamos una charla más privada, ¿te parece? B: No hay problema.. Me parece perfectoBetty le contestó sentándose en una de las sillas del estudio para también ponerse cómoda. Armando le hace entrega del teléfono a Aura María retirándose de la escena dejando al cuartel con el sabor del chisme a flor de piel, cerrándose en presidencia. Rápidamente tomo el teléfono en manos para seguir la charla con su esposa mientras se acomodaba en el gran sofá. A: ¿Con que adorables, Betty? Te dije que son peligrosas. B: Que exagerado. Fueron muy educadas y respetuosas A: AY Betty, eso fue porque las tomaste por sorpresa Deja que pase unos días, te van a enloquecer con la preguntadera si insistes en llamar por la línea normal y no la privada.. B: Intente llamarte a tu línea privada.. Llame a tu celular En fin no importa, ya estás aquí.. Betty suspiró cerrando sus ojos momentáneamente. A: ¿Te hice falta verdad? ¿Estabas preocupadita por mí? B: Ay tan bobo Sí.. Pero no te estaré regalando oídos a cada momento.. No es mi estilole recordaba Betty con humor Armando se dobló el pantalón para ver su tobillo e hizo la media a un lado. A: Creo que se ha hinchado, le informó alarmado. B: Apenas llegues a casa, te pondré más hielo y mantendrás la pierna elevada. Si sigues mal podemos contactar a un especialista. A: Esta bien, Beatriz le respondió él sin titubeos. Ahora encenderé el celular para ti. B: ¿Me prometes algo? No seas dura con tus secretarias. A: Ay, Betty ni las conoces y la estas defendiendo. Armando empezó a preocuparse. Conocía los alcances del cuartel de feas. B: Es que fue mi culpa, sr. Presidente.. A: Olvídalo no es tu culpa fue mía me estaba reservando la noticia para después.. ¿Sabes algo? Me siento mal por Bertha le hemos quitado el privilegio de haberse averiguado la noticia aunque semanas antes estaba al tiro pendiente de mí Armando parecía divertido con la hazaña recordando la cara de consternación del cuartel cuando la noticia llegó sin anestesia. B: Tan escurridizo como el correcaminos .bipbip. Armando se carcajeó ante la entretenida ocurrencia. Betty era inimitable. Solo ella podía hacerle sentir de esa forma y olvidar sus preocupaciones. Le hacía sentir la carga menos pesada ante momentos estresantes y agobiantes. Ahora comprendía la dura labor de su padre como presidente; todo recaía en decisiones que desgastaban cuerpo y alma haciéndole ver que no resultaba tan fácil como lo había pensado. Contaba con Betty del mismo modo que su papa contaba con la visión especial de Margarita. Su propia risa le ayudo a relajarse, aflojando cada línea fina que se había dibujado. A: Lamento profundamente que no estés acá B: Tranquilo hazte cuenta que estoy ahí. Solo esas palabras bastaron para que Armando se llenara de confianza. Existía algo especial en ella que transmitía una voz de aliento. A: Te extraño.. Yo siento Armando con voz entrecortada, buscó afanosamente que decir. Estaba tan confundido como contrariado con sus sentimientos. B: Tranquilo yo también me siento muy feliz de estar a tu lado A: Dios te necesito Betty.. Le confesó sin vacilaciones. B: Estoy aquí Armando. Dime ¿que necesitas? Armando tomó una gran bocanada de aire. Nuevamente empezó a relatarle a su esposa su inquietud quedando estupefacto de su propio comportamiento. Por lo general, él siempre se descargaba con Mario a buscar una solución pero se sintió mejor habérselo contado a ella y no a su amigo. Betty pacientemente del otro lado del teléfono, hacia apuntes y analizaba dándole tiempo a Armando a exponer su idea. No era una decisión que un presidente deseaba tomar a la ligera. A unos pasos de presidencia, el cuartel se había recuperado de la noticia. Se encontraban ahora reunidas, frente la puerta de presidencia esperando resultados de su herramienta rudimentaria e infalible. Bertha se concentraba de lleno en su labor de espionaje. Estaba frustrada, Don Armando había modulado su voz al mínimo haciendo imposible que ella se enterara de lo que sucedía entre su jefe y su esposa. La rellenita secretaria de personal, miró sus compañeras hambrientas de chismes. BE: Creo que se estarán diciendo mucho te amo porque no captó nada. Bertha comentó con desilusión total SA: Ande trate de nuevo o cambie de herramienta le traeré un mejor vaso. Esto funcionará. decía Sandra MA: AY mija, que estrés. Esto es como estar pegada a una telenovela y no enterarse del final aunque todos sabemos que cuando doña marcela venga a trabajar y se entere le dará algo SO: Yo creo que Bertha está perdiendo sus facultades, comentaba Sofía con humor viendo como Bertha nuevamente pegó su oreja a la puerta. AM: ¡Que Cruz! exclamó Aura María. BE: Usted no hable mijita.. Tenía la oportunidad ahí mismo debió hacerle preguntasAhora silencio, les ordenó Bertha sin darle oportunidad a responso. Hugo se apresuraba saliendo del taller por la pasarela, venia hecho una furia a pesar que había tomado dos agüitas de valerianas para sus nervios e Inesita no se despegaba de su lado. Llevaba en mano su libreto de bocetos, la lista del pedido que se había firmado un mes antes, la factura y la factura de recibo. Se le había terminado euforia inicial cuando recibió sus telas hace unos minutos atrás en bodegas con Armando. El diseñador se había quedado revisando cada detalle de los insumos reservándose el derecho a firmar algo que él no estaba conforme. El pedido estaba incompleto. Hugo se sintió agredido y burlado. Le habían tomado el pelo. Armando definitivamente le tendría que escuchar cuando de pronto se tropezó con que el cuartel estaba obstaculizando el camino. H: ¿El cuartel que hace frente presidencia? ¿Tiene nuevas instalaciones?? Vamos par de feas....flu flu voló tengo que hablar con la bestia peluda. Hugo les miraba como si sus ojos fueran capaces de tener rayo fulminante pero ninguna se inmutó. Bertha se retiró el vaso pegado a su oreja y le miró compasivamente. BE: Yo no creo que don Armando lo vaya a atender.. Él está ocupado.. ¿Verdad muchachas? Todas asintieron. BE: Se lo diré porque nadie ha tenido la decencia de comunicárselo Bertha adopto una mirada trágica y seria. Hugo Lombardi se sintió amenazado. No entendían el cuchicheo ni las risitas bobas. Solo podía imaginarse a Armando con unas de sus modelos. Su indignación solo aumentó a pesar de permaneció estoico. H: ¿Qué les pasa a ustedes estorbos? ¿Feas, de que se ríen? SO: El doctor tiene otras cosas más importantes, para dedicarse a tutús Soltó Sofía con cierta malicia H: Nadie es más importante que yo le aseguró el diseñador enardecido dispuesto a empujarlas. Inesita lo detuvo. AM: Sin embargo no es rubia, ni una morena acuerpada Don Armando está hablando con su esposa. Hugo quedó en estado de shock. Sus músculos se tensaron. Se sentía traicionado por Marcela. Cuando de pronto, analizó no era Marcela con quien se había casado Armando. Todo estaba claro. Finalmente entendió la causa y el alboroto que tenía el cuartel con semejante noticia. ¿Qué clase de mujer en sano juicio se casaría con ese energúmeno? Hugo sintió palpitaciones. Su corazón latía apresuradamente. ¿Acaso ese degenerado había seducido una de sus modelos? Se sintió débil de las piernas. BE: ¿Aura María como se llama la esposa del doctor? Tenemos la información a medias solo conocemos su nombrequizás usted sepa más AM: Beatriz BE: Exacto, don Hugo se llama Beatriz.. ¿Conoce alguien con ese nombre? ¿Una modelo, quizás? se atrevió a preguntar Bertha a pesar de las advertencias de Inesita. Hugo buscó ese nombre dentro de su gran pozo de conocimientos y memoria eidética. H: Hace muchos años conocí a una Beatriz.. No es ella.. Le contestó Hugo de forma cortante. No iba a discutir la vida de sus modelos ni amigas con el cuartel. El cuartel desalentado trató de extraerle más información haciendo que Hugo se sintiera agobiado con tanta impertinencia. ¿Ojos? ¿Cabello? ¿Nariz? I: Muchachas por favor déjenlo tranquilo, abran paso tenemos que resolver este problema vayan a sus puestos se están buscando que don Armando las sancioneInesita intervino buscando la tranquilidad de ambas partes. BE: Pero Inesita cómo hare para trabajar con este chisme atravesado, protestó Bertha sintiendo las mieles del chisme tocar su puerta. SA: trabajar ni fundas. H: ¿Puedo decir algo? SO: Cuente cuente. ¿Es una mujer casada? ¿Viuda? ¿Separada? ¿Se acordó de algún detalle de alguna modelo? H: Esta información no les compete a ninguna de ustedes igualadas zzzzzzz sobre todo usted piojo Don Armando no es su marido Armando intentaba concentrarse en su llamada telefónica cuando de pronto el ruido exterior se convertía en ensordecedor. El presidente de Ecomoda frunció el ceño. ¿Qué estaba pasando? A: Betty espérate un minutote volveré a marcar pidió Armando poniéndose de pie dejando el teléfono en el cargador. Caminó sigilosamente acercando su oreja a la puerta deslizable. Rodó los ojos, estas mujeres no aprenden. Bertha había vuelto a apoyar el vaso en la puerta deslizable mientras el cuartel esperaba con anticipación. Se escuchaba la voz afectada de Hugo Lombardi en el fondo. Armando aguardó unos minutos antes de hacer su entrada al pasillo y abrió la puerta deslizable con determinación. Bertha no tuvo tiempo para reaccionar. Todo había sucedió tan rápido y perdió el equilibro hasta caer de bruces al piso frente a su jefe. El vaso milagrosamente era de plástico resistente. Lo más divertido ocurrió instantes después, el cuartel exceptuando Inesita se desplomaron como efecto domino una encima de otras. Hugo no podía contener su risa burlesca. H: ¡¡¡¡Inesita!!!!! Rápido.. Agárrense del marco de la puerta... temblor, temblor... nos vamos a morir....el hipopótamo se cayó. el diseñador de modas anunció gritando de forma histérica y exagerada. A: ¿qué diablos está pasando? La voz fuerte del presidente resonó en toda la planta estremeciendo el pasillo conmocionado hasta lograr un silencio sepulcral. Las muchachas del cuartel se ayudaron entre sí, poniéndose de pie. La calma duró muy poco. Todos quisieron darle una versión de los hechos al mismo tiempo consiguiendo que el temperamental ejecutivo se sostuviera la cabeza. A: ¡¡¡¡SILENCIO!!!! ¡Esto no es la plaza de su casa! Me abandonan el happy hour y se me van para sus puestos Gutiérrez Gutiérrez El cuartel corrió como pólvora a ocupar sus puestos abandonados antes que llegara el vicepresidente de personal, quien estaba afortunadamente atendiendo un problema en otro sector de la empresa. Hugo permaneció y se acercó a Armando. H: Tenemos que hablar mi vida corazón de otra se lo que hiciste. A: Mire fifí si vamos a tener una conversación acerca de Marcela Valencia espere sentadole sentenciaba Armando de pocas pulgas H: AY mire energúmeno. Usted le rompió el corazón a ella... Pero la libró de muchos males.No se haga tan importante Usted no es la octava maravilla del mundoTenemos que hablar usted y de mi. Las telas vinieron incompletas El rostro de Armando se transformó en desesperación. ¡¡¡¡Ay, pero que cruz!!!!!! Exclamó en silencio. En definitiva debió quedarse en casa cuando Betty se lo pidio. A: Vamos a sala de juntas sugirió el presidente apretando los puños en frustración y dirigiendo una última mirada fustigante al cuartel de secretarias para que permanecieran juiciosas en sus labores cotidianas. Marcela caminó sin rumbo definido por la acera del parque metropolitano. Recuerdos agradables de su infancia iluminaron su rostro. Se encontraba serena a pesar del profundo dolor que llevaba en su alma. Sin embargo, ella creía que dentro de ella algo se rompió dejándola vacía, incompleta, desolada y sin lágrimas por derramar. Una parte de ella era consciente de su realidad, Armando no regresaría. Ya lo había perdido. Marcela se había quedado sola por primera vez y su vida tal como la conocía ya no era la misma. Su otra mitad quería rebelarse ante esta soledad pues no sabía cómo encontrarle sentido a la vida sin Armando. No tenía familia, no tenía a Armando no tenía ni a Don Roberto ni a Doña Margarita. Su extraña relación con sus hermanos simplemente ha empeorado a través de los años desde que Armando se había convertido en el eje principal de su vida. A veces quería maldecir el destino que había sido tan cruel con ella. Había hecho todo tipo de sacrificios para cristalizar el sueño de ser la esposa de Armando Mendoza con la ayuda de Doña Margarita. Ahora su vida estaba en un impasse. ¿Qué sería de ella? ¿Acaso se convertiría tan amargada como Daniel? Ese pensamiento le escandalizó. Odiaba con todas sus fuerzas a esa mujer tanto como esta soledad. Dime, ¿besa ella como yo solía besarte? ¿Sientes lo mismo cuando ella dice tu nombre? En alguna parte en tu interior debes saber que te echo de menos Pero qué puedo decir, las reglas deben cumplirse Horas antes.. M: Yo te hubiera esperado toda la vida Armando A: Lo se Marcela pero no es sano para ninguno de los dos seguir en esta mentira. Yo te quiero como una hermana no como mujer y siempre estaré aquí contigo todo el tiempo que me necesites. Le hizo saber Armando acariciando sus cabellos y su frente. Marcela inclinó su cabeza suspirando con un pesar. Ella amaba a ese hombre. M: ¿Te casaste con ella? Marcela reclamó con la voz quebrada. Marcela interpretó su silencio como algo afirmativo. Tragó saliva. Sus ojos se le inundaron de lágrimas. A: Lo Lamento, Marcela.. No es mi intención hacerte sufrir Ya hemos hablado. Ya no somos los mismos. Lo nuestro cambio. Habrá otro que te de lo que yo no puedo ofrecerte. Él musito tratando de abrazarla pero ella se apartó bruscamente evitando mirarlo como si esa acción evadiría su realidad. Se encontraba exaltada y con los nervios al borde. Armando la buscó y se puso enfrente de ella, le limpio las lágrimas con el pulgar. A: No me estoy justificando. Estoy tratando de hacerte entender que te quiero Marcela. A pesar de que no estamos juntos, te quiero y me preocupo por ti.. Marcela le miró conteniendo sus impulsos. Sabía que nunca ganaba con ellos. Quiso creer en las palabras de Armando. Él la abrazó. A: No me has perdido, le recordó el.. La vida de los dos debe continuar El tiempo nos dará la razón Marcela abatida dejo de luchar. Apoyó su cabeza en su hombro oliendo su perfume tan exquisito y embriagador. M: Ella logró más contigo que yo. ¿Qué hice mal? A: No has hecho nada, ya no somos felices Armando trató de ser sincero, aunque sabía que ella jamás comprendería. Conocía sus motivos y la conocía a ella mejor que ella misma. Marcela no era ningún misterio. Por esa razon, también conocía como reducir su agravante comportamiento. Marcela le sorprendió la sobrecogedora sensación de paz. A: ¿Mar, deseas ir a casa? Marcela negó rotundamente A: Entonces vamos a dar una vuelta al parque le sugirió amablemente tomando las manos Armando caminó con Marcela recorriendo aquellos mejores momentos de su infancia y se detuvo un instante para comprar un helado. Era vainilla con fresa, el favorito de Marcela. Ella se sintió reconfortada. Las palabras sobraban. No había ninguna necesidad de más reproches. Solo quería estar en paz con él. Sobre todo, ahora que sabía que su comportamiento de ayer no había sido el mejor. Recorrieron el parque hasta finalmente Armando tuvo que disculparse. Tenía que regresar a la oficina. Ella asintió resignada. Seguramente él regresaría a ella. Marcela continuó su rumbo meditando lo acontecido y disfrutando de su helado favorito. Puso su mente en blanco. Hoy había sido un día largo. Quizás mañana, será otro día. Armando estaba extenuado hoy sentía que habría trabajado más de la cuenta. Se la había pasado apagando incendios por todos lados. Bodegas, Producción, Marcela, Olarte, El Cuartel y faltaba lo más importante, llegar a casa. Se acercó con una débil sonrisa donde su secretaria a buscar los últimos recados. Ella reunió sus papelitos empezando a comunicarle los mensajes. Armando miró su reloj poniéndose inquieto. AM: Por cierto doctor felicitaciones.espero que sea muy feliz con su esposa A: Gracias Aura María, se lo recompensare al cuartel a su debido tiempo. Solo les pido que no me asusten a mi esposa con sus preguntas. Ella es toda una persona privada, no le gusta este tipo de cosas. Aura María asintió con prudencia. Sabía que parte de su trabajo dependía de su discreción. Blaze había estado todo el día pendiente de la puerta principal. Primero esperó a Betty y la recibió hace unas horas atrás. Ahora sabía que en cualquier momento, si el calculó era perfecto su amo estaría llegando a casa. Era de noche. Betty se organizaba con Doña Carmen, esmerándose en todos los detalles. Había puesto flores frescas que había elegido del supermercado. En horno se encontraba una cena sencilla. Doña Carmen miraba fascinada y deslumbrada ante el toque tan femenino y exquisito de Betty, quien le daba los últimos toques a la decoración encendiendo unas velas aromáticas en la sala. Notoriamente la Señora Mendoza, era todo un estuche de sorpresas. DC: Le ha quedado muy hermosa la mesa y se ve deliciosa la cena B: Gracias a usted Doña Carmen no sé qué hubiera sido de mi sin su ayuda. Estamos agradecidos que este aquí con nosotros.. y le prometo que cuando sea posible conseguiré más ayuda para usted.. es una casa grande.. DC: Es un placer servirleNo se preocupe tanto por eso.. Estaremos bien.. Yo lo hago con mucho gustoDígame doctora ¿me necesita para algo más..? B: Por el momento, no. Este solamente pendiente del horno. Vaya a cenar con Julio y luego a descansar.. Buen provecho Espero que le guste lo que preparamos las dos. DC: Buenas noches doctoracon permiso se retiraba Doña Carmen de la sala. Betty se frotaba las manos nerviosas aguardando por su esposo, quien le había marcado para avisarle que se encontraba en el camino. Aquellos nervios empezaron a abundar por su torrente sanguineo por lo que decidió tomar la demora de Armando para refrescar su mente y su cuerpo en la ducha. Había regresado a la sala, vistiendo una falda ancha con estampados de cuadros y camisa manga larga adornada con una bufanda colorida al cuello. Miró su reflejo en el espejo, acomodándose el capul con cepillo pequeño. Respiró profundamente consultando su reloj. La lasaña le faltaban escasos minutos cuando finalmente la puerta principal de la casa se abrió. Armando examinó sus alrededores, no estaba seguro de que estuviera en la misma casa después de todo. A: buenas noches dijo Armando desde el pasillo de entrada acomodando su maletín de trabajo sobre la mesa del recibidor. Blaze salió a saludar a su dueño moviendo entusiastamente la cola. Hola campeón, como estamos¿será que estamos en la misma casa? Preguntó Armando curioso al encontrarse en un entorno cálido y menos lúgubre que hace meses. Betty emocionada fue a su encuentro. Le retiró el saco, lo abrazó, lo besó y le miró con infinita ternura. B: Que bueno que estas en casa.. ven Cuéntame cómo te fue. Armando dejó escapar un largo suspiro. No sabía ni como iniciar. B: ¿Todavía estas molesto con ellas? A: No Betty Hubo un problema con las telas El pedido vino incompleto. Hugo esta histérico. La producción esta parada. Ya llame a Claudia Helena Vázquez para resolver esto. B: Mañana todo saldrá bien dijo tratando de ser optimista, cuidando de no alterar los nervios de su esposo. A: Si tú lo dices pero nos va a costar Olarte me sacará canas verdes B: Solo si dejas que te afecte.. Deje a Olarte en la oficina.. Doctor Mendoza.. A ver uno, dos, tres Betty le peinaba su pelo con sus dedos...upps son 8 nuevas canitas Bueno niñas aqui llega este capi... Habra mas accion que valga la pena en el siguiente para ustedes... Este capitulo era esencial para el desarrollo de lo que vendra.. Aqui esperare sus respuestas...Nos vemos muy prontico..Un beso les quiere Maye que linda manera de escribir, cuan do descubri el foro hace meses comence a leer la historia me atrapó muchisimo, lo único que lamente y me desilusionó era que estaba sin terminar.Hoy descubro capitulo nuevo y la volvi a releer, está espectacular. No dejes de poner capitulos mucho mas seguido y mil felicitaciones por retomarla y mantenernos intrigados. QuoteShare mary torres Oct 08, 2013#8 Que bueno que retomaste la historia por que era una lastima dejar una obra de arte incompleta pero aun asi felicidades y continua por favor QuoteShare Grasielamusic00 1 Oct 09, 2013#9 Quiero aprovechar unas breves palabras para agradecer Eternidad y a Ferny por haberme regresado la cosquillita de volver a escribir. Espero no defraudarlas. Jenny, esto tambien es para ti. Para todas ustedes, gracias por esperar. Quiero sus opiniones mas sinceras. No te pido que traigas flores tampoco que me des bombones yo sólo quiero una caricia que me digas que tú me quieres no te pido que te confieses ni que prometas ni que reces yo sólo quiero que me digas que no hay mujer que más admiras Recepcionista: Ecomoda buenas tardes.¿A quién le comunico? B: Presidencia por favor, con el doctor Armando Mendoza. Betty esperó en línea escuchando la suave melodía de Chopin hasta que la comunicaron con la secretaria de presidencia. Los minutos parecían eternos. AM: Presidenciabuenas tardes. En que le puedo ayudar preguntó Aura María con amabilidad. B: Quiero hablar con el doctor Armando Mendoza Aura María contempló la posibilidad de transferir la llamada donde Mario Calderón. AM: El doctor Mendoza se encuentra en bodegasCuénteme en que puedo asistirle¿Quiere que le comunique a alguien más? B: No solo quiero hablar con elnadie más.le contestó Betty de forma tajante. Se produjo un silencio. Betty había tapado el auricular. ¿Será que vuelvo a llamar? Él me dijo que llamara a como a esta hora. AM: Pues me gustaría ayudarle. ¿Porque no me deja su nombre y su teléfono?? Cuando el doctor llegue, se contactara con usted le propuso Aura María tomando la hoja de recado y una pluma lista en sus manos. Betty se sintió decepcionada. Quería escuchar su voz. B: Caray no me puede contactarme con el También he intentado llamarlo por celular y no lo contestaBetty le insistió. . AM: Doctora lo que sucede es que en bodegas no hay buena recepción para teléfonoAura María le explicó que había un problema de antaño que había que corregir. B: Bueno en ese caso dígale a su jefe que Beatriz llamó y que me regrese la llamada.. Muchas gracias por su amabilidadhastaluegoBetty se despidió amablemente lista para colgar el teléfono. Aura María rápidamente le empezó a hacer señas al cuartel para que se acercaran a su escritorio. Llenó ágilmente la hoja de recado, ¿Beatriz? AM: Sra. Beatriz me permite unos minutos.le pidió Aura María tapando el auricular y dirigiendo su atención a Bertha, Sofía y Sandra. BE: ¿Que ocurre Aura María?.. Preguntó Bertha muy despacito AM: Tengo una vieja en teléfono a la cual le urge hablar con el doctor Armando.manifestó Aura María sintiendo la curiosidad despertar dentro de ella. SO: ¿¿Será ella?? ¿La bandida? planteó Sofía arremangándose el saco. SA: No cree que estemos suponiendo demasiado, se atrevió a opinar Sandra. Bertha empezó a escribir en una hoja en blanco ordenando las preguntas más importantes mientras tanto, Betty seguía esperando del otro lado del teléfono. B: ¿Sigue ahí? ¿Aló, todavía está ahí? Quería decirle que volveré a llamar y no pasa nada .gracias por su ayuda. AM: No no no No hay necesidad que me cuelgue me están avisando que el doctor Armando viene en camino para presidencia se apresuró a decir sabiendo que era mentira para retener a Betty en la línea del teléfono. ¿Podría repetirme de que empresa me está llamando Sra. Beatriz?. B: De ninguna empresa. es Beatriz, su esposaespetó Betty sin haber sopesado que semejante declaración podría desencadenar una crisis. Aura María estaba bajo la impresión de haber escuchado mal. ¿Don Armando tiene esposa? AM: ¿Perdón.como me dijo?.Creo estar alucinando.¿Qué me dijo? Aura maría le volvió a preguntar necesitaba saber si había escuchado bien. B: Soy la esposa de su jefe. Le reiteraba Betty con suma paciencia al recordar las palabras de Armando donde le había explicado sobre el cuartel de chismosas. El resto en pleno observó la mirada horrorizada de Aura María, balbuceando disparates inaudibles. La noticia inesperada le había tomado por sorpresa. Intentó recuperar su cordura. BE: Aura María no sea mala, ¿qué sucede? Cuéntenos el chisme, le suplicó Bertha a ver que Aura María se había quedado literalmente sin habla pegada al auricular del teléfono. AM: ¡la...es..posa! dijo Aura María de repente para que tanto Betty y el cuartel la escuchara. B: La esposa...por supuesto...y usted debe ser....Betty hizo un pausa quedando en suspenso. ¿Una de las muchachas del cuartel? se adelantó a adivinar Betty con certeza. AM: Ehh pues si señora...soy Aura María su secretaria...digo la secretaria de su esposo le contestó nerviosa habiendo superado el asombro. B: Mucho gusto en conocerla Aura María Dígame está segura que mi esposo no demora.. AM: El...El...gusto es mío...y no demora señora manténgase en líneacomentó Aura María inquieta bajando su vista al ver lo que Bertha le pedía por escrito. Ella simplemente negó con la cabeza. No iba a invadir con preguntas a alguien que no conoce. Eso sería imprudente y un desliz de su parte, pues no se trataba de cualquier persona. Era la persona que alegaba ser la esposa de su jefe. Definitivamente, no poseía esa personalidad ni esa habilidad. Eso era trabajo de Bertha de González. De pronto se detuvo a pensar. ¿Acaso había dicho que Armando les había conversado sobre el cuartel? ¿Había oído bien? Un silencio extenso se produjo por varios minutos. B: El me habló de ustedes, de verdad para él ustedes son indispensables. Betty había pronosticado su desconcierto. Estaba segura que la noticia le había afectado. Nosotros estábamos pensando en decirles. Creo que me adelante. Puntualizó Betty. Aura María no supo que decir. Es como si de pronto la sangre del celebro había dejado de irrigarse. Sintió que su cabeza era un ovillo de más preguntas que respuestas. ¿Quién era esa mujer tan dulce? ¿Cómo sería la mujer que aparentemente le arrebató a Doña Marcela el amor de Armando? Armando venia saliendo del taller de Hugo conversando amenamente con Inesita, quien le felicitaba muy sinceramente por su boda al ver la felicidad del novio y el anillo del cual hablaba Bertha. Le abrazó para felicitarlo. A: Gracias Inesita...dijo tomándole las manos I: De nada mijo estoy feliz por usted. De verdad siempre se ha merecido encontrar a la chica ideal que lo haga aterrizar y siempre supe que doña Marcela lo ama pero usted lo que siente por ella es distinto. Armando se sintió liviano. Estaba agradecido que Inesita no hubiese juzgado. Su situación vivida con Marcela era mortificante y sabía que se acercaba una tormenta. Mucha gente lo señalaría por su decisión. El solo deseaba que Marcela estuviese bien. Él siempre se había sentido responsable por ella. Sin embargo, lo que los años le habían enseñado era que él no era tan ingenuo como para convertir este remordimiento en culpa. Pues Marcela se aprovecharía y finalmente lograría ese 5%. I: Ha hablado con ella? A: Bueno, sí. Ella no me ha escuchado. Me lo está haciendo difícil. Inesita dibujó su rostro con sus dedos. I: Tenga fe don Armando, ella lo va a entender. Ustedes se equivocaron, se merecen ser felices con otras personas. Lo difícil ya desapareció. Ella sobrevivirá, doña Marcela es fuerte solamente no lo sabe. Armando se paralizó un segundo deseando que Doña Inesita estuviese en lo correcto. No quería agregar a la lista de tragedia, otro evento de Marcela intentando quitarse la vida o algo aún más grave. Bendita obsesión, que esa mujer tenía con él. I: Doctor, ¿se ha comunicado con Don Daniel? Armando sonrió amargamente. Sentía un vacío inexplicable cada vez que escuchaba el nombre de Daniel. El simplemente no estaba. Ya no era el mismo. Inesita interpretó su silencio. Era obvio que algo había pasado entre ellos. Hasta hace años, antes de Mario Calderón, Armando y Daniel parecían hermanos siameses. ¡Cuánto habían cambiado esos niños pequeños que hasta hace poco corrían por la empresa como locos dándole felicidad a Julio, Susana, Roberto y Margarita! Esos tiempos que no volverán. A: Lo intentaré Sé que el haría lo necesario para ayudar a su hermana pero no sé, si me perdone por lo que le estoy haciendoÚltimamente las cosas entre nosotros ha estado complicada. Armando forzó una sonrisa. I: Ay, mijo quien dijo que la vida es fácil A: Mi papa decía: Armando, La vida es como un espejo: te sonríe si la miras sonriendo. I: Pues escúchelo. Don Roberto ha hecho de usted un buen hombre don Armando. Siga su corazón y no se equivocara. Puedo presentir que se está contrariado pero todas aguas bravas vuelven a su cauce normal. Sonría. Armando sonrió más animado. Siempre tan sabia, su Inesita. A: Estoy casado con un ángel.confesó Armando ampliando su sonrisa al referirse de Betty I: Eso me hace inmensamente feliz. Ya vió, eso fue mandadito de sus papas. A: Creí que no creía en esas cosas. I: Uno nunca deja de ser padre. Allá, arriba deben estar viéndolo con orgullo. Yo lo estoy. Se me creció mi niñito Armando.. Inesita arropó con emoción a ese niño revoltoso que siempre se encontraba en su taller jugando con las tijeras y las telas. Armando reprimió aquella punzada de culpa. No era el momento ni el lugar pero sospechaba que le seguiría cada momento, recordándole lo que había sido capaz de hacer. A: Gracias Inesita por escucharme me hace sentir mejor Ha sido un día largo No veo la hora de irme a casa I: Es un placer don Armandopero no trabaje tanto le advirtió con una sonrisa traviesa guiñándole el ojo Inesita le dio la bendición. Armando se inclinó hacia ella y le besó sus manos suaves. Se podía escuchar la voz frenética y desesperada de Hugo Lombardi en el fondo. Estaba teniendo una de sus crisis emocionales o creativas. Inesita se armó de paciencia, sonriendo. Solo ella podía domar esa bestia. A: Iré a reunir al cuartel a ver cómo les cae la noticia I: Suerte, seguramente le harán las 20 preguntas. Iré por esa agüita de valeriana antes de aumentarle el nivel de estrés a don Hugo. Inesita se giró de regreso a la puerta del taller de diseño. Armando caminó pasando por la pasarela dando unos pasos hacia los escritorios vacíos de Bertha y Sofía. Rápidamente, las buscó con la mirada hasta encontrarlas reunidas alrededor del escritorio de Aura María junto a Mariana y Sandra. La rabia instantánea provocó una descargada de adrenalina en su cuerpo. ¿Hasta cuándo tenían que decirles que la oficina no era un club social? Aceleró sus pasos hacia ellas. A: ¿Alguien me puede explicar porque están reunidas frente al teléfono con Aura María en vez de estar trabajando? Vayan para sus puestos enseguidano me haga que las sancione Casi sin respiración Armando les exigió una respuesta que ninguna parecía poder darle. Cruzó sus brazos impacientemente Todas las secretarias le miraron con miedo. Estaban petrificadas. ¿Aura María con quien habla?le dicho que las horas laborales no son para usar el teléfono de empresa y llamar a sus primas para averiguar chisme. Kuibo a ver empiecen a desfilar para sus puestos.. Armando con una voz más enérgica le tronó los dedos logrando finalmente que el cuartel se desintegrara y regresará a sus puestos de trabajo. Solo quedaba Aura María. Betty soló rodo los ojos al otro lado del teléfono. "Vaya temperamento que se gasta". A: ¿Y bien Aura María tiene algo que decir? AM: Su esposa A: ¿Cual esposa?? Le respondió de forma automática, cegado por la rabia que estaba aumentando. AM: Su esposa lo llama por el teléfono dice que es urgente.Dice que es Betty. La secretaria de presidencia le reveló alcanzando que Armando finalmente comprendiera lo que estaba sucediendo, le arrebató el teléfono de las manos. A: ¿ALó Betty?? B: Ya se olvidó que está casado. A: Por supuesto que no, respondió velozmente. Es que si vieras en el estado momificado que dejaste a las muchachas con la noticia No supieron explicarme que eras tú B: ¿y también te momificaron? A: casi, casi, río él mostrando una faceta completamente desconocida para el cuartel, quienes se encontraban indiscutiblemente sorprendidísimas con ese cambio tan radical de su jefe mientras se le hacían hoyuelos en su rostro. Se había relajado. B: Son adorables tus secretarias.. Comentó Betty con una sonrisa. Mira Armando te llamaba para saber cómo estabas ¿cómo te encontrabas? Me dejaste algo preocupada. Armando dirigió su mirada a su secretaria. A: Aura María transfiera la llamada a mi oficina....le ordenó redirigiendo su atención a la persona del otro lado del auricular. Tengo público....iré a la oficina para que tengamos una charla más privada, ¿te parece? B: No hay problema.. Me parece perfectoBetty le contestó sentándose en una de las sillas del estudio para también ponerse cómoda. Armando le hace entrega del teléfono a Aura María retirándose de la escena dejando al cuartel con el sabor del chisme a flor de piel, cerrándose en presidencia. Rápidamente tomo el teléfono en manos para seguir la charla con su esposa mientras se acomodaba en el gran sofá. A: ¿Con que adorables, Betty? Te dije que son peligrosas. B: Que exagerado. Fueron muy educadas y respetuosas A: AY Betty, eso fue porque las tomaste por sorpresa Deja que pase unos días, te van a enloquecer con la preguntadera si insistes en llamar por la línea normal y no la privada.. B: Intente llamarte a tu línea privada.. Llame a tu celular En fin no importa, ya estás aquí.. Betty suspiró cerrando sus ojos momentáneamente. A: ¿Te hice falta verdad? ¿Estabas preocupadita por mí? B: Ay tan bobo Sí.. Pero no te estaré regalando oídos a cada momento.. No es mi estilole recordaba Betty con humor Armando se dobló el pantalón para ver su tobillo e hizo la media a un lado. A: Creo que se ha hinchado, le informó alarmado. B: Apenas llegues a casa, te pondré más hielo y mantendrás la pierna elevada. Si sigues mal podemos contactar a un especialista. A: Esta bien, Beatriz le respondió él sin titubeos. Ahora encenderé el celular para ti. B: ¿Me prometes algo? No seas dura con tus secretarias. A: Ay, Betty ni las conoces y la estas defendiendo. Armando empezó a preocuparse. Conocía los alcances del cuartel de feas. B: Es que fue mi culpa, sr. Presidente.. A: Olvídalo no es tu culpa fue mía me estaba reservando la noticia para después.. ¿Sabes algo? Me siento mal por Bertha le hemos quitado el privilegio de haberse averiguado la noticia aunque semanas antes estaba al tiro pendiente de mí Armando parecía divertido con la hazaña recordando la cara de consternación del cuartel cuando la noticia llegó sin anestesia. B: Tan escurridizo como el correcaminos .bipbip. Armando se carcajeó ante la entretenida ocurrencia. Betty era inimitable. Solo ella podía hacerle sentir de esa forma y olvidar sus preocupaciones. Le hacía sentir la carga menos pesada ante momentos estresantes y agobiantes. Ahora comprendía la dura labor de su padre como presidente; todo recaía en decisiones que desgastaban cuerpo y alma haciéndole ver que no resultaba tan fácil como lo había pensado. Contaba con Betty del mismo modo que su papa contaba con la visión especial de Margarita. Su propia risa le ayudo a relajarse, aflojando cada línea fina que se había dibujado. A: Lamento profundamente que no estés acá B: Tranquilo hazte cuenta que estoy ahí. Solo esas palabras bastaron para que Armando se llenara de confianza. Existía algo especial en ella que transmitía una voz de aliento. A: Te extraño.. Yo siento Armando con voz entrecortada, buscó afanosamente que decir. Estaba tan confundido como contrariado con sus sentimientos. B: Tranquilo yo también me siento muy feliz de estar a tu lado A: Dios te necesito Betty.. Le confesó sin vacilaciones. B: Estoy aquí Armando. Dime ¿que necesitas? Armando tomó una gran bocanada de aire. Nuevamente empezó a relatarle a su esposa su inquietud quedando estupefacto de su propio comportamiento. Por lo general, él siempre se descargaba con Mario a buscar una solución pero se sintió mejor habérselo contado a ella y no a su amigo. Betty pacientemente del otro lado del teléfono, hacia apuntes y analizaba dándole tiempo a Armando a exponer su idea. No era una decisión que un presidente deseaba tomar a la ligera. A unos pasos de presidencia, el cuartel se había recuperado de la noticia. Se encontraban ahora reunidas, frente la puerta de presidencia esperando resultados de su herramienta rudimentaria e infalible. Bertha se concentraba de lleno en su labor de espionaje. Estaba frustrada, Don Armando había modulado su voz al mínimo haciendo imposible que ella se enterara de lo que sucedía entre su jefe y su esposa. La rellenita secretaria de personal, miró sus compañeras hambrientas de chismes. BE: Creo que se estarán diciendo mucho te amo porque no captó nada. Bertha comentó con desilusión total SA: Ande trate de nuevo o cambie de herramienta le traeré un mejor vaso. Esto funcionará. decía Sandra MA: AY mija, que estrés. Esto es como estar pegada a una telenovela y no enterarse del final aunque todos sabemos que cuando doña marcela venga a trabajar y se entere le dará algo SO: Yo creo que Bertha está perdiendo sus facultades, comentaba Sofía con humor viendo como Bertha nuevamente pegó su oreja a la puerta. AM: ¡Que Cruz! exclamó Aura María. BE: Usted no hable mijita.. Tenía la oportunidad ahí mismo debió hacerle preguntasAhora silencio, les ordenó Bertha sin darle oportunidad a responso. Hugo se apresuraba saliendo del taller por la pasarela, venia hecho una furia a pesar que había tomado dos agüitas de valerianas para sus nervios e Inesita no se despegaba de su lado. Llevaba en mano su libreto de bocetos, la lista del pedido que se había firmado un mes antes, la factura y la factura de recibo. Se le había terminado euforia inicial cuando recibió sus telas hace unos minutos atrás en bodegas con Armando. El diseñador se había quedado revisando cada detalle de los insumos reservándose el derecho a firmar algo que él no estaba conforme. El pedido estaba incompleto. Hugo se sintió agredido y burlado. Le habían tomado el pelo. Armando definitivamente le tendría que escuchar cuando de pronto se tropezó con que el cuartel estaba obstaculizando el camino. H: ¿El cuartel que hace frente presidencia? ¿Tiene nuevas instalaciones?? Vamos par de feas....flu flu voló tengo que hablar con la bestia peluda. Hugo les miraba como si sus ojos fueran capaces de tener rayo fulminante pero ninguna se inmutó. Bertha se retiró el vaso pegado a su oreja y le miró compasivamente. BE: Yo no creo que don Armando lo vaya a atender.. Él está ocupado.. ¿Verdad muchachas? Todas asintieron. BE: Se lo diré porque nadie ha tenido la decencia de comunicárselo Bertha adopto una mirada trágica y seria. Hugo Lombardi se sintió amenazado. No entendían el cuchicheo ni las risitas bobas. Solo podía imaginarse a Armando con unas de sus modelos. Su indignación solo aumentó a pesar de permaneció estoico. H: ¿Qué les pasa a ustedes estorbos? ¿Feas, de que se ríen? SO: El doctor tiene otras cosas más importantes, para dedicarse a tutús Soltó Sofía con cierta malicia H: Nadie es más importante que yo le aseguró el diseñador enardecido dispuesto a empujarlas. Inesita lo detuvo. AM: Sin embargo no es rubia, ni una morena acuerpada Don Armando está hablando con su esposa. Hugo quedó en estado de shock. Sus músculos se tensaron. Se sentía traicionado por Marcela. Cuando de pronto, analizó no era Marcela con quien se había casado Armando. Todo estaba claro. Finalmente entendió la causa y el alboroto que tenía el cuartel con semejante noticia. ¿Qué clase de mujer en sano juicio se casaría con ese energúmeno? Hugo sintió palpitaciones. Su corazón latía apresuradamente. ¿Acaso ese degenerado había seducido una de sus modelos? Se sintió débil de las piernas. BE: ¿Aura María como se llama la esposa del doctor? Tenemos la información a medias solo conocemos su nombrequizás usted sepa más AM: Beatriz BE: Exacto, don Hugo se llama Beatriz.. ¿Conoce alguien con ese nombre? ¿Una modelo, quizás? se atrevió a preguntar Bertha a pesar de las advertencias de Inesita. Hugo buscó ese nombre dentro de su gran pozo de conocimientos y memoria eidética. H: Hace muchos años conocí a una Beatriz.. No es ella.. Le contestó Hugo de forma cortante. No iba a discutir la vida de sus modelos ni amigas con el cuartel. El cuartel desalentado trató de extraerle más información haciendo que Hugo se sintiera agobiado con tanta impertinencia. ¿Ojos? ¿Cabello? ¿Nariz? I: Muchachas por favor déjenlo tranquilo, abran paso tenemos que resolver este problema vayan a sus puestos se están buscando que don Armando las sancioneInesita intervino buscando la tranquilidad de ambas partes. BE: Pero Inesita cómo hare para trabajar con este chisme atravesado, protestó Bertha sintiendo las mieles del chisme tocar su puerta. SA: trabajar ni fundas. H: ¿Puedo decir algo? SO: Cuente cuente. ¿Es una mujer casada? ¿Viuda? ¿Separada? ¿Se acordó de algún detalle de alguna modelo? H: Esta información no les compete a ninguna de ustedes igualadas zzzzzzz sobre todo usted piojo Don Armando no es su marido Armando intentaba concentrarse en su llamada telefónica cuando de pronto el ruido exterior se convertía en ensordecedor. El presidente de Ecomoda frunció el ceño. ¿Qué estaba pasando? A: Betty espérate un minutote volveré a marcar pidió Armando poniéndose de pie dejando el teléfono en el cargador. Caminó sigilosamente acercando su oreja a la puerta deslizable. Rodó los ojos, estas mujeres no aprenden. Bertha había vuelto a apoyar el vaso en la puerta deslizable mientras el cuartel esperaba con anticipación. Se escuchaba la voz afectada de Hugo Lombardi en el fondo. Armando aguardó unos minutos antes de hacer su entrada al pasillo y abrió la puerta deslizable con determinación. Bertha no tuvo tiempo para reaccionar. Todo había sucedió tan rápido y perdió el equilibro hasta caer de bruces al piso frente a su jefe. El vaso milagrosamente era de plástico resistente. Lo más divertido ocurrió instantes después, el cuartel exceptuando Inesita se desplomaron como efecto domino una encima de otras. Hugo no podía contener su risa burlesca. H: ¡¡¡¡Inesita!!!!! Rápido.. Agárrense del marco de la puerta... temblor, temblor... nos vamos a morir....el hipopótamo se cayó. el diseñador de modas anunció gritando de forma histérica y exagerada. A: ¿qué diablos está pasando? La voz fuerte del presidente resonó en toda la planta estremeciendo el pasillo conmocionado hasta lograr un silencio sepulcral. Las muchachas del cuartel se ayudaron entre sí, poniéndose de pie. La calma duró muy poco. Todos quisieron darle una versión de los hechos al mismo tiempo consiguiendo que el temperamental ejecutivo se sostuviera la cabeza. A: ¡¡¡¡SILENCIO!!!! ¡Esto no es la plaza de su casa! Me abandonan el happy hour y se me van para sus puestos Gutiérrez Gutiérrez El cuartel corrió como pólvora a ocupar sus puestos abandonados antes que llegara el vicepresidente de personal, quien estaba afortunadamente atendiendo un problema en otro sector de la empresa. Hugo permaneció y se acercó a Armando. H: Tenemos que hablar mi vida corazón de otra se lo que hiciste. A: Mire fifí si vamos a tener una conversación acerca de Marcela Valencia espere sentadole sentenciaba Armando de pocas pulgas H: AY mire energúmeno. Usted le rompió el corazón a ella... Pero la libró de muchos males.No se haga tan importante Usted no es la octava maravilla del mundoTenemos que hablar usted y de mi. Las telas vinieron incompletas El rostro de Armando se transformó en desesperación. ¡¡¡¡Ay, pero que cruz!!!!!! Exclamó en silencio. En definitiva debió quedarse en casa cuando Betty se lo pidio. A: Vamos a sala de juntas sugirió el presidente apretando los puños en frustración y dirigiendo una última mirada fustigante al cuartel de secretarias para que permanecieran juiciosas en sus labores cotidianas. Marcela caminó sin rumbo definido por la acera del parque metropolitano. Recuerdos agradables de su infancia iluminaron su rostro. Se encontraba serena a pesar del profundo dolor que llevaba en su alma. Sin embargo, ella creía que dentro de ella algo se rompió dejándola vacía, incompleta, desolada y sin lágrimas por derramar. Una parte de ella era consciente de su realidad, Armando no regresaría. Ya lo había perdido. Marcela se había quedado sola por primera vez y su vida tal como la conocía ya no era la misma. Su otra mitad quería rebelarse ante esta soledad pues no sabía cómo encontrarle sentido a la vida sin Armando. No tenía familia, no tenía a Armando no tenía ni a Don Roberto ni a Doña Margarita. Su extraña relación con sus hermanos simplemente ha empeorado a través de los años desde que Armando se había convertido en el eje principal de su vida. A veces quería maldecir el destino que había sido tan cruel con ella. Había hecho todo tipo de sacrificios para cristalizar el sueño de ser la esposa de Armando Mendoza con la ayuda de Doña Margarita. Ahora su vida estaba en un impasse. ¿Qué sería de ella? ¿Acaso se convertiría tan amargada como Daniel? Ese pensamiento le escandalizó. Odiaba con todas sus fuerzas a esa mujer tanto como esta soledad. Dime, ¿besa ella como yo solía besarte? ¿Sientes lo mismo cuando ella dice tu nombre? En alguna parte en tu interior debes saber que te echo de menos Pero qué puedo decir, las reglas deben cumplirse Horas antes.. M: Yo te hubiera esperado toda la vida Armando A: Lo se Marcela pero no es sano para ninguno de los dos seguir en esta mentira. Yo te quiero como una hermana no como mujer y siempre estaré aquí contigo todo el tiempo que me necesites. Le hizo saber Armando acariciando sus cabellos y su frente. Marcela inclinó su cabeza suspirando con un pesar. Ella amaba a ese hombre. M: ¿Te casaste con ella? Marcela reclamó con la voz quebrada. Marcela interpretó su silencio como algo afirmativo. Tragó saliva. Sus ojos se le inundaron de lágrimas. A: Lo Lamento, Marcela.. No es mi intención hacerte sufrir Ya hemos hablado. Ya no somos los mismos. Lo nuestro cambio. Habrá otro que te de lo que yo no puedo ofrecerte. Él musito tratando de abrazarla pero ella se apartó bruscamente evitando mirarlo como si esa acción evadiría su realidad. Se encontraba exaltada y con los nervios al borde. Armando la buscó y se puso enfrente de ella, le limpio las lágrimas con el pulgar. A: No me estoy justificando. Estoy tratando de hacerte entender que te quiero Marcela. A pesar de que no estamos juntos, te quiero y me preocupo por ti.. Marcela le miró conteniendo sus impulsos. Sabía que nunca ganaba con ellos. Quiso creer en las palabras de Armando. Él la abrazó. A: No me has perdido, le recordó el.. La vida de los dos debe continuar El tiempo nos dará la razón Marcela abatida dejo de luchar. Apoyó su cabeza en su hombro oliendo su perfume tan exquisito y embriagador. M: Ella logró más contigo que yo. ¿Qué hice mal? A: No has hecho nada, ya no somos felices Armando trató de ser sincero, aunque sabía que ella jamás comprendería. Conocía sus motivos y la conocía a ella mejor que ella misma. Marcela no era ningún misterio. Por esa razon, también conocía como reducir su agravante comportamiento. Marcela le sorprendió la sobrecogedora sensación de paz. A: ¿Mar, deseas ir a casa? Marcela negó rotundamente A: Entonces vamos a dar una vuelta al parque le sugirió amablemente tomando las manos Armando caminó con Marcela recorriendo aquellos mejores momentos de su infancia y se detuvo un instante para comprar un helado. Era vainilla con fresa, el favorito de Marcela. Ella se sintió reconfortada. Las palabras sobraban. No había ninguna necesidad de más reproches. Solo quería estar en paz con él. Sobre todo, ahora que sabía que su comportamiento de ayer no había sido el mejor. Recorrieron el parque hasta finalmente Armando tuvo que disculparse. Tenía que regresar a la oficina. Ella asintió resignada. Seguramente él regresaría a ella. Marcela continuó su rumbo meditando lo acontecido y disfrutando de su helado favorito. Puso su mente en blanco. Hoy había sido un día largo. Quizás mañana, será otro día. Armando estaba extenuado hoy sentía que habría trabajado más de la cuenta. Se la había pasado apagando incendios por todos lados. Bodegas, Producción, Marcela, Olarte, El Cuartel y faltaba lo más importante, llegar a casa. Se acercó con una débil sonrisa donde su secretaria a buscar los últimos recados. Ella reunió sus papelitos empezando a comunicarle los mensajes. Armando miró su reloj poniéndose inquieto. AM: Por cierto doctor felicitaciones.espero que sea muy feliz con su esposa A: Gracias Aura María, se lo recompensare al cuartel a su debido tiempo. Solo les pido que no me asusten a mi esposa con sus preguntas. Ella es toda una persona privada, no le gusta este tipo de cosas. Aura María asintió con prudencia. Sabía que parte de su trabajo dependía de su discreción. Blaze había estado todo el día pendiente de la puerta principal. Primero esperó a Betty y la recibió hace unas horas atrás. Ahora sabía que en cualquier momento, si el calculó era perfecto su amo estaría llegando a casa. Era de noche. Betty se organizaba con Doña Carmen, esmerándose en todos los detalles. Había puesto flores frescas que había elegido del supermercado. En horno se encontraba una cena sencilla. Doña Carmen miraba fascinada y deslumbrada ante el toque tan femenino y exquisito de Betty, quien le daba los últimos toques a la decoración encendiendo unas velas aromáticas en la sala. Notoriamente la Señora Mendoza, era todo un estuche de sorpresas. DC: Le ha quedado muy hermosa la mesa y se ve deliciosa la cena B: Gracias a usted Doña Carmen no sé qué hubiera sido de mi sin su ayuda. Estamos agradecidos que este aquí con nosotros.. y le prometo que cuando sea posible conseguiré más ayuda para usted.. es una casa grande.. DC: Es un placer servirleNo se preocupe tanto por eso.. Estaremos bien.. Yo lo hago con mucho gustoDígame doctora ¿me necesita para algo más..? B: Por el momento, no. Este solamente pendiente del horno. Vaya a cenar con Julio y luego a descansar.. Buen provecho Espero que le guste lo que preparamos las dos. DC: Buenas noches doctoracon permiso se retiraba Doña Carmen de la sala. Betty se frotaba las manos nerviosas aguardando por su esposo, quien le había marcado para avisarle que se encontraba en el camino. Aquellos nervios empezaron a abundar por su torrente sanguineo por lo que decidió tomar la demora de Armando para refrescar su mente y su cuerpo en la ducha. Había regresado a la sala, vistiendo una falda ancha con estampados de cuadros y camisa manga larga adornada con una bufanda colorida al cuello. Miró su reflejo en el espejo, acomodándose el capul con cepillo pequeño. Respiró profundamente consultando su reloj. La lasaña le faltaban escasos minutos cuando finalmente la puerta principal de la casa se abrió. Armando examinó sus alrededores, no estaba seguro de que estuviera en la misma casa después de todo. A: buenas noches dijo Armando desde el pasillo de entrada acomodando su maletín de trabajo sobre la mesa del recibidor. Blaze salió a saludar a su dueño moviendo entusiastamente la cola. Hola campeón, como estamos¿será que estamos en la misma casa? Preguntó Armando curioso al encontrarse en un entorno cálido y menos lúgubre que hace meses. Betty emocionada fue a su encuentro. Le retiró el saco, lo abrazó, lo besó y le miró con infinita ternura. B: Que bueno que estas en casa.. ven Cuéntame cómo te fue. Armando dejó escapar un largo suspiro. No sabía ni como iniciar. B: ¿Todavía estas molesto con ellas? A: No Betty Hubo un problema con las telas El pedido vino incompleto. Hugo esta histérico. La producción esta parada. Ya llame a Claudia Helena Vázquez para resolver esto. B: Mañana todo saldrá bien dijo tratando de ser optimista, cuidando de no alterar los nervios de su esposo. A: Si tú lo dices pero nos va a costar Olarte me sacará canas verdes B: Solo si dejas que te afecte.. Deje a Olarte en la oficina.. Doctor Mendoza.. A ver uno, dos, tres Betty le peinaba su pelo con sus dedos...upps son 8 nuevas canitas Bueno niñas aqui llega este capi... Habra mas accion que valga la pena en el siguiente para ustedes... Este capitulo era esencial para el desarrollo de lo que vendra.. Aqui esperare sus respuestas...Nos vemos muy prontico..Un beso les quiere Maye Pude leerlo . Me encantó, me reí mucho. Sabes que me encanta tu manera de escribir eres la mejor. QuoteShare carito Nov 05, 2013#10 Quiero aprovechar unas breves palabras para agradecer Eternidad y a Ferny por haberme regresado la cosquillita de volver a escribir. Espero no defraudarlas. Jenny, esto tambien es para ti. Para todas ustedes, gracias por esperar. Quiero sus opiniones mas sinceras. No te pido que traigas flores tampoco que me des bombones yo sólo quiero una caricia que me digas que tú me quieres no te pido que te confieses ni que prometas ni que reces yo sólo quiero que me digas que no hay mujer que más admiras Recepcionista: Ecomoda buenas tardes.¿A quién le comunico? B: Presidencia por favor, con el doctor Armando Mendoza. Betty esperó en línea escuchando la suave melodía de Chopin hasta que la comunicaron con la secretaria de presidencia. Los minutos parecían eternos. AM: Presidenciabuenas tardes. En que le puedo ayudar preguntó Aura María con amabilidad. B: Quiero hablar con el doctor Armando Mendoza Aura María contempló la posibilidad de transferir la llamada donde Mario Calderón. AM: El doctor Mendoza se encuentra en bodegasCuénteme en que puedo asistirle¿Quiere que le comunique a alguien más? B: No solo quiero hablar con elnadie más.le contestó Betty de forma tajante. Se produjo un silencio. Betty había tapado el auricular. ¿Será que vuelvo a llamar? Él me dijo que llamara a como a esta hora. AM: Pues me gustaría ayudarle. ¿Porque no me deja su nombre y su teléfono?? Cuando el doctor llegue, se contactara con usted le propuso Aura María tomando la hoja de recado y una pluma lista en sus manos. Betty se sintió decepcionada. Quería escuchar su voz. B: Caray no me puede contactarme con el También he intentado llamarlo por celular y no lo contestaBetty le insistió. . AM: Doctora lo que sucede es que en bodegas no hay buena recepción para teléfonoAura María le explicó que había un problema de antaño que había que corregir. B: Bueno en ese caso dígale a su jefe que Beatriz llamó y que me regrese la llamada.. Muchas gracias por su amabilidadhastaluegoBetty se despidió amablemente lista para colgar el teléfono. Aura María rápidamente le empezó a hacer señas al cuartel para que se acercaran a su escritorio. Llenó ágilmente la hoja de recado, ¿Beatriz? AM: Sra. Beatriz me permite unos minutos.le pidió Aura María tapando el auricular y dirigiendo su atención a Bertha, Sofía y Sandra. BE: ¿Que ocurre Aura María?.. Preguntó Bertha muy despacito AM: Tengo una vieja en teléfono a la cual le urge hablar con el doctor Armando.manifestó Aura María sintiendo la curiosidad despertar dentro de ella. SO: ¿¿Será ella?? ¿La bandida? planteó Sofía arremangándose el saco. SA: No cree que estemos suponiendo demasiado, se atrevió a opinar Sandra. Bertha empezó a escribir en una hoja en blanco ordenando las preguntas más importantes mientras tanto, Betty seguía esperando del otro lado del teléfono. B: ¿Sigue ahí? ¿Aló, todavía está ahí? Quería decirle que volveré a llamar y no pasa nada .gracias por su ayuda. AM: No no no No hay necesidad que me cuelgue me están avisando que el doctor Armando viene en camino para presidencia se apresuró a decir sabiendo que era mentira para retener a Betty en la línea del teléfono. ¿Podría repetirme de que empresa me está llamando Sra. Beatriz?. B: De ninguna empresa. es Beatriz, su esposaespetó Betty sin haber sopesado que semejante declaración podría desencadenar una crisis. Aura María estaba bajo la impresión de haber escuchado mal. ¿Don Armando tiene esposa? AM: ¿Perdón.como me dijo?.Creo estar alucinando.¿Qué me dijo? Aura maría le volvió a preguntar necesitaba saber si había escuchado bien. B: Soy la esposa de su jefe. Le reiteraba Betty con suma paciencia al recordar las palabras de Armando donde le había explicado sobre el cuartel de chismosas. El resto en pleno observó la mirada horrorizada de Aura María, balbuceando disparates inaudibles. La noticia inesperada le había tomado por sorpresa. Intentó recuperar su cordura. BE: Aura María no sea mala, ¿qué sucede? Cuéntenos el chisme, le suplicó Bertha a ver que Aura María se había quedado literalmente sin habla pegada al auricular del teléfono. AM: ¡la...es..posa! dijo Aura María de repente para que tanto Betty y el cuartel la escuchara. B: La esposa...por supuesto...y usted debe ser....Betty hizo un pausa quedando en suspenso. ¿Una de las muchachas del cuartel? se adelantó a adivinar Betty con certeza. AM: Ehh pues si señora...soy Aura María su secretaria...digo la secretaria de su esposo le contestó nerviosa habiendo superado el asombro. B: Mucho gusto en conocerla Aura María Dígame está segura que mi esposo no demora.. AM: El...El...gusto es mío...y no demora señora manténgase en líneacomentó Aura María inquieta bajando su vista al ver lo que Bertha le pedía por escrito. Ella simplemente negó con la cabeza. No iba a invadir con preguntas a alguien que no conoce. Eso sería imprudente y un desliz de su parte, pues no se trataba de cualquier persona. Era la persona que alegaba ser la esposa de su jefe. Definitivamente, no poseía esa personalidad ni esa habilidad. Eso era trabajo de Bertha de González. De pronto se detuvo a pensar. ¿Acaso había dicho que Armando les había conversado sobre el cuartel? ¿Había oído bien? Un silencio extenso se produjo por varios minutos. B: El me habló de ustedes, de verdad para él ustedes son indispensables. Betty había pronosticado su desconcierto. Estaba segura que la noticia le había afectado. Nosotros estábamos pensando en decirles. Creo que me adelante. Puntualizó Betty. Aura María no supo que decir. Es como si de pronto la sangre del celebro había dejado de irrigarse. Sintió que su cabeza era un ovillo de más preguntas que respuestas. ¿Quién era esa mujer tan dulce? ¿Cómo sería la mujer que aparentemente le arrebató a Doña Marcela el amor de Armando? Armando venia saliendo del taller de Hugo conversando amenamente con Inesita, quien le felicitaba muy sinceramente por su boda al ver la felicidad del novio y el anillo del cual hablaba Bertha. Le abrazó para felicitarlo. A: Gracias Inesita...dijo tomándole las manos I: De nada mijo estoy feliz por usted. De verdad siempre se ha merecido encontrar a la chica ideal que lo haga aterrizar y siempre supe que doña Marcela lo ama pero usted lo que siente por ella es distinto. Armando se sintió liviano. Estaba agradecido que Inesita no hubiese juzgado. Su situación vivida con Marcela era mortificante y sabía que se acercaba una tormenta. Mucha gente lo señalaría por su decisión. El solo deseaba que Marcela estuviese bien. Él siempre se había sentido responsable por ella. Sin embargo, lo que los años le habían enseñado era que él no era tan ingenuo como para convertir este remordimiento en culpa. Pues Marcela se aprovecharía y finalmente lograría ese 5%. I: Ha hablado con ella? A: Bueno, sí. Ella no me ha escuchado. Me lo está haciendo difícil. Inesita dibujó su rostro con sus dedos. I: Tenga fe don Armando, ella lo va a entender. Ustedes se equivocaron, se merecen ser felices con otras personas. Lo difícil ya desapareció. Ella sobrevivirá, doña Marcela es fuerte solamente no lo sabe. Armando se paralizó un segundo deseando que Doña Inesita estuviese en lo correcto. No quería agregar a la lista de tragedia, otro evento de Marcela intentando quitarse la vida o algo aún más grave. Bendita obsesión, que esa mujer tenía con él. I: Doctor, ¿se ha comunicado con Don Daniel? Armando sonrió amargamente. Sentía un vacío inexplicable cada vez que escuchaba el nombre de Daniel. El simplemente no estaba. Ya no era el mismo. Inesita interpretó su silencio. Era obvio que algo había pasado entre ellos. Hasta hace años, antes de Mario Calderón, Armando y Daniel parecían hermanos siameses. ¡Cuánto habían cambiado esos niños pequeños que hasta hace poco corrían por la empresa como locos dándole felicidad a Julio, Susana, Roberto y Margarita! Esos tiempos que no volverán. A: Lo intentaré Sé que el haría lo necesario para ayudar a su hermana pero no sé, si me perdone por lo que le estoy haciendoÚltimamente las cosas entre nosotros ha estado complicada. Armando forzó una sonrisa. I: Ay, mijo quien dijo que la vida es fácil A: Mi papa decía: Armando, La vida es como un espejo: te sonríe si la miras sonriendo. I: Pues escúchelo. Don Roberto ha hecho de usted un buen hombre don Armando. Siga su corazón y no se equivocara. Puedo presentir que se está contrariado pero todas aguas bravas vuelven a su cauce normal. Sonría. Armando sonrió más animado. Siempre tan sabia, su Inesita. A: Estoy casado con un ángel.confesó Armando ampliando su sonrisa al referirse de Betty I: Eso me hace inmensamente feliz. Ya vió, eso fue mandadito de sus papas. A: Creí que no creía en esas cosas. I: Uno nunca deja de ser padre. Allá, arriba deben estar viéndolo con orgullo. Yo lo estoy. Se me creció mi niñito Armando.. Inesita arropó con emoción a ese niño revoltoso que siempre se encontraba en su taller jugando con las tijeras y las telas. Armando reprimió aquella punzada de culpa. No era el momento ni el lugar pero sospechaba que le seguiría cada momento, recordándole lo que había sido capaz de hacer. A: Gracias Inesita por escucharme me hace sentir mejor Ha sido un día largo No veo la hora de irme a casa I: Es un placer don Armandopero no trabaje tanto le advirtió con una sonrisa traviesa guiñándole el ojo Inesita le dio la bendición. Armando se inclinó hacia ella y le besó sus manos suaves. Se podía escuchar la voz frenética y desesperada de Hugo Lombardi en el fondo. Estaba teniendo una de sus crisis emocionales o creativas. Inesita se armó de paciencia, sonriendo. Solo ella podía domar esa bestia. A: Iré a reunir al cuartel a ver cómo les cae la noticia I: Suerte, seguramente le harán las 20 preguntas. Iré por esa agüita de valeriana antes de aumentarle el nivel de estrés a don Hugo. Inesita se giró de regreso a la puerta del taller de diseño. Armando caminó pasando por la pasarela dando unos pasos hacia los escritorios vacíos de Bertha y Sofía. Rápidamente, las buscó con la mirada hasta encontrarlas reunidas alrededor del escritorio de Aura María junto a Mariana y Sandra. La rabia instantánea provocó una descargada de adrenalina en su cuerpo. ¿Hasta cuándo tenían que decirles que la oficina no era un club social? Aceleró sus pasos hacia ellas. A: ¿Alguien me puede explicar porque están reunidas frente al teléfono con Aura María en vez de estar trabajando? Vayan para sus puestos enseguidano me haga que las sancione Casi sin respiración Armando les exigió una respuesta que ninguna parecía poder darle. Cruzó sus brazos impacientemente Todas las secretarias le miraron con miedo. Estaban petrificadas. ¿Aura María con quien habla?le dicho que las horas laborales no son para usar el teléfono de empresa y llamar a sus primas para averiguar chisme. Kuibo a ver empiecen a desfilar para sus puestos.. Armando con una voz más enérgica le tronó los dedos logrando finalmente que el cuartel se desintegrara y regresará a sus puestos de trabajo. Solo quedaba Aura María. Betty soló rodo los ojos al otro lado del teléfono. "Vaya temperamento que se gasta". A: ¿Y bien Aura María tiene algo que decir? AM: Su esposa A: ¿Cual esposa?? Le respondió de forma automática, cegado por la rabia que estaba aumentando. AM: Su esposa lo llama por el teléfono dice que es urgente.Dice que es Betty. La secretaria de presidencia le reveló alcanzando que Armando finalmente comprendiera lo que estaba sucediendo, le arrebató el teléfono de las manos. A: ¿ALó Betty?? B: Ya se olvidó que está casado. A: Por supuesto que no, respondió velozmente. Es que si vieras en el estado momificado que dejaste a las muchachas con la noticia No supieron explicarme que eras tú B: ¿y también te momificaron? A: casi, casi, río él mostrando una faceta completamente desconocida para el cuartel, quienes se encontraban indiscutiblemente sorprendidísimas con ese cambio tan radical de su jefe mientras se le hacían hoyuelos en su rostro. Se había relajado. B: Son adorables tus secretarias.. Comentó Betty con una sonrisa. Mira Armando te llamaba para saber cómo estabas ¿cómo te encontrabas? Me dejaste algo preocupada. Armando dirigió su mirada a su secretaria. A: Aura María transfiera la llamada a mi oficina....le ordenó redirigiendo su atención a la persona del otro lado del auricular. Tengo público....iré a la oficina para que tengamos una charla más privada, ¿te parece? B: No hay problema.. Me parece perfectoBetty le contestó sentándose en una de las sillas del estudio para también ponerse cómoda. Armando le hace entrega del teléfono a Aura María retirándose de la escena dejando al cuartel con el sabor del chisme a flor de piel, cerrándose en presidencia. Rápidamente tomo el teléfono en manos para seguir la charla con su esposa mientras se acomodaba en el gran sofá. A: ¿Con que adorables, Betty? Te dije que son peligrosas. B: Que exagerado. Fueron muy educadas y respetuosas A: AY Betty, eso fue porque las tomaste por sorpresa Deja que pase unos días, te van a enloquecer con la preguntadera si insistes en llamar por la línea normal y no la privada.. B: Intente llamarte a tu línea privada.. Llame a tu celular En fin no importa, ya estás aquí.. Betty suspiró cerrando sus ojos momentáneamente. A: ¿Te hice falta verdad? ¿Estabas preocupadita por mí? B: Ay tan bobo Sí.. Pero no te estaré regalando oídos a cada momento.. No es mi estilole recordaba Betty con humor Armando se dobló el pantalón para ver su tobillo e hizo la media a un lado. A: Creo que se ha hinchado, le informó alarmado. B: Apenas llegues a casa, te pondré más hielo y mantendrás la pierna elevada. Si sigues mal podemos contactar a un especialista. A: Esta bien, Beatriz le respondió él sin titubeos. Ahora encenderé el celular para ti. B: ¿Me prometes algo? No seas dura con tus secretarias. A: Ay, Betty ni las conoces y la estas defendiendo. Armando empezó a preocuparse. Conocía los alcances del cuartel de feas. B: Es que fue mi culpa, sr. Presidente.. A: Olvídalo no es tu culpa fue mía me estaba reservando la noticia para después.. ¿Sabes algo? Me siento mal por Bertha le hemos quitado el privilegio de haberse averiguado la noticia aunque semanas antes estaba al tiro pendiente de mí Armando parecía divertido con la hazaña recordando la cara de consternación del cuartel cuando la noticia llegó sin anestesia. B: Tan escurridizo como el correcaminos .bipbip. Armando se carcajeó ante la entretenida ocurrencia. Betty era inimitable. Solo ella podía hacerle sentir de esa forma y olvidar sus preocupaciones. Le hacía sentir la carga menos pesada ante momentos estresantes y agobiantes. Ahora comprendía la dura labor de su padre como presidente; todo recaía en decisiones que desgastaban cuerpo y alma haciéndole ver que no resultaba tan fácil como lo había pensado. Contaba con Betty del mismo modo que su papa contaba con la visión especial de Margarita. Su propia risa le ayudo a relajarse, aflojando cada línea fina que se había dibujado. A: Lamento profundamente que no estés acá B: Tranquilo hazte cuenta que estoy ahí. Solo esas palabras bastaron para que Armando se llenara de confianza. Existía algo especial en ella que transmitía una voz de aliento. A: Te extraño.. Yo siento Armando con voz entrecortada, buscó afanosamente que decir. Estaba tan confundido como contrariado con sus sentimientos. B: Tranquilo yo también me siento muy feliz de estar a tu lado A: Dios te necesito Betty.. Le confesó sin vacilaciones. B: Estoy aquí Armando. Dime ¿que necesitas? Armando tomó una gran bocanada de aire. Nuevamente empezó a relatarle a su esposa su inquietud quedando estupefacto de su propio comportamiento. Por lo general, él siempre se descargaba con Mario a buscar una solución pero se sintió mejor habérselo contado a ella y no a su amigo. Betty pacientemente del otro lado del teléfono, hacia apuntes y analizaba dándole tiempo a Armando a exponer su idea. No era una decisión que un presidente deseaba tomar a la ligera. A unos pasos de presidencia, el cuartel se había recuperado de la noticia. Se encontraban ahora reunidas, frente la puerta de presidencia esperando resultados de su herramienta rudimentaria e infalible. Bertha se concentraba de lleno en su labor de espionaje. Estaba frustrada, Don Armando había modulado su voz al mínimo haciendo imposible que ella se enterara de lo que sucedía entre su jefe y su esposa. La rellenita secretaria de personal, miró sus compañeras hambrientas de chismes. BE: Creo que se estarán diciendo mucho te amo porque no captó nada. Bertha comentó con desilusión total SA: Ande trate de nuevo o cambie de herramienta le traeré un mejor vaso. Esto funcionará. decía Sandra MA: AY mija, que estrés. Esto es como estar pegada a una telenovela y no enterarse del final aunque todos sabemos que cuando doña marcela venga a trabajar y se entere le dará algo SO: Yo creo que Bertha está perdiendo sus facultades, comentaba Sofía con humor viendo como Bertha nuevamente pegó su oreja a la puerta. AM: ¡Que Cruz! exclamó Aura María. BE: Usted no hable mijita.. Tenía la oportunidad ahí mismo debió hacerle preguntasAhora silencio, les ordenó Bertha sin darle oportunidad a responso. Hugo se apresuraba saliendo del taller por la pasarela, venia hecho una furia a pesar que había tomado dos agüitas de valerianas para sus nervios e Inesita no se despegaba de su lado. Llevaba en mano su libreto de bocetos, la lista del pedido que se había firmado un mes antes, la factura y la factura de recibo. Se le había terminado euforia inicial cuando recibió sus telas hace unos minutos atrás en bodegas con Armando. El diseñador se había quedado revisando cada detalle de los insumos reservándose el derecho a firmar algo que él no estaba conforme. El pedido estaba incompleto. Hugo se sintió agredido y burlado. Le habían tomado el pelo. Armando definitivamente le tendría que escuchar cuando de pronto se tropezó con que el cuartel estaba obstaculizando el camino. H: ¿El cuartel que hace frente presidencia? ¿Tiene nuevas instalaciones?? Vamos par de feas....flu flu voló tengo que hablar con la bestia peluda. Hugo les miraba como si sus ojos fueran capaces de tener rayo fulminante pero ninguna se inmutó. Bertha se retiró el vaso pegado a su oreja y le miró compasivamente. BE: Yo no creo que don Armando lo vaya a atender.. Él está ocupado.. ¿Verdad muchachas? Todas asintieron. BE: Se lo diré porque nadie ha tenido la decencia de comunicárselo Bertha adopto una mirada trágica y seria. Hugo Lombardi se sintió amenazado. No entendían el cuchicheo ni las risitas bobas. Solo podía imaginarse a Armando con unas de sus modelos. Su indignación solo aumentó a pesar de permaneció estoico. H: ¿Qué les pasa a ustedes estorbos? ¿Feas, de que se ríen? SO: El doctor tiene otras cosas más importantes, para dedicarse a tutús Soltó Sofía con cierta malicia H: Nadie es más importante que yo le aseguró el diseñador enardecido dispuesto a empujarlas. Inesita lo detuvo. AM: Sin embargo no es rubia, ni una morena acuerpada Don Armando está hablando con su esposa. Hugo quedó en estado de shock. Sus músculos se tensaron. Se sentía traicionado por Marcela. Cuando de pronto, analizó no era Marcela con quien se había casado Armando. Todo estaba claro. Finalmente entendió la causa y el alboroto que tenía el cuartel con semejante noticia. ¿Qué clase de mujer en sano juicio se casaría con ese energúmeno? Hugo sintió palpitaciones. Su corazón latía apresuradamente. ¿Acaso ese degenerado había seducido una de sus modelos? Se sintió débil de las piernas. BE: ¿Aura María como se llama la esposa del doctor? Tenemos la información a medias solo conocemos su nombrequizás usted sepa más AM: Beatriz BE: Exacto, don Hugo se llama Beatriz.. ¿Conoce alguien con ese nombre? ¿Una modelo, quizás? se atrevió a preguntar Bertha a pesar de las advertencias de Inesita. Hugo buscó ese nombre dentro de su gran pozo de conocimientos y memoria eidética. H: Hace muchos años conocí a una Beatriz.. No es ella.. Le contestó Hugo de forma cortante. No iba a discutir la vida de sus modelos ni amigas con el cuartel. El cuartel desalentado trató de extraerle más información haciendo que Hugo se sintiera agobiado con tanta impertinencia. ¿Ojos? ¿Cabello? ¿Nariz? I: Muchachas por favor déjenlo tranquilo, abran paso tenemos que resolver este problema vayan a sus puestos se están buscando que don Armando las sancioneInesita intervino buscando la tranquilidad de ambas partes. BE: Pero Inesita cómo hare para trabajar con este chisme atravesado, protestó Bertha sintiendo las mieles del chisme tocar su puerta. SA: trabajar ni fundas. H: ¿Puedo decir algo? SO: Cuente cuente. ¿Es una mujer casada? ¿Viuda? ¿Separada? ¿Se acordó de algún detalle de alguna modelo? H: Esta información no les compete a ninguna de ustedes igualadas zzzzzzz sobre todo usted piojo Don Armando no es su marido Armando intentaba concentrarse en su llamada telefónica cuando de pronto el ruido exterior se convertía en ensordecedor. El presidente de Ecomoda frunció el ceño. ¿Qué estaba pasando? A: Betty espérate un minutote volveré a marcar pidió Armando poniéndose de pie dejando el teléfono en el cargador. Caminó sigilosamente acercando su oreja a la puerta deslizable. Rodó los ojos, estas mujeres no aprenden. Bertha había vuelto a apoyar el vaso en la puerta deslizable mientras el cuartel esperaba con anticipación. Se escuchaba la voz afectada de Hugo Lombardi en el fondo. Armando aguardó unos minutos antes de hacer su entrada al pasillo y abrió la puerta deslizable con determinación. Bertha no tuvo tiempo para reaccionar. Todo había sucedió tan rápido y perdió el equilibro hasta caer de bruces al piso frente a su jefe. El vaso milagrosamente era de plástico resistente. Lo más divertido ocurrió instantes después, el cuartel exceptuando Inesita se desplomaron como efecto domino una encima de otras. Hugo no podía contener su risa burlesca. H: ¡¡¡¡Inesita!!!!! Rápido.. Agárrense del marco de la puerta... temblor, temblor... nos vamos a morir....el hipopótamo se cayó. el diseñador de modas anunció gritando de forma histérica y exagerada. A: ¿qué diablos está pasando? La voz fuerte del presidente resonó en toda la planta estremeciendo el pasillo conmocionado hasta lograr un silencio sepulcral. Las muchachas del cuartel se ayudaron entre sí, poniéndose de pie. La calma duró muy poco. Todos quisieron darle una versión de los hechos al mismo tiempo consiguiendo que el temperamental ejecutivo se sostuviera la cabeza. A: ¡¡¡¡SILENCIO!!!! ¡Esto no es la plaza de su casa! Me abandonan el happy hour y se me van para sus puestos Gutiérrez Gutiérrez El cuartel corrió como pólvora a ocupar sus puestos abandonados antes que llegara el vicepresidente de personal, quien estaba afortunadamente atendiendo un problema en otro sector de la empresa. Hugo permaneció y se acercó a Armando. H: Tenemos que hablar mi vida corazón de otra se lo que hiciste. A: Mire fifí si vamos a tener una conversación acerca de Marcela Valencia espere sentadole sentenciaba Armando de pocas pulgas H: AY mire energúmeno. Usted le rompió el corazón a ella... Pero la libró de muchos males.No se haga tan importante Usted no es la octava maravilla del mundoTenemos que hablar usted y de mi. Las telas vinieron incompletas El rostro de Armando se transformó en desesperación. ¡¡¡¡Ay, pero que cruz!!!!!! Exclamó en silencio. En definitiva debió quedarse en casa cuando Betty se lo pidio. A: Vamos a sala de juntas sugirió el presidente apretando los puños en frustración y dirigiendo una última mirada fustigante al cuartel de secretarias para que permanecieran juiciosas en sus labores cotidianas. Marcela caminó sin rumbo definido por la acera del parque metropolitano. Recuerdos agradables de su infancia iluminaron su rostro. Se encontraba serena a pesar del profundo dolor que llevaba en su alma. Sin embargo, ella creía que dentro de ella algo se rompió dejándola vacía, incompleta, desolada y sin lágrimas por derramar. Una parte de ella era consciente de su realidad, Armando no regresaría. Ya lo había perdido. Marcela se había quedado sola por primera vez y su vida tal como la conocía ya no era la misma. Su otra mitad quería rebelarse ante esta soledad pues no sabía cómo encontrarle sentido a la vida sin Armando. No tenía familia, no tenía a Armando no tenía ni a Don Roberto ni a Doña Margarita. Su extraña relación con sus hermanos simplemente ha empeorado a través de los años desde que Armando se había convertido en el eje principal de su vida. A veces quería maldecir el destino que había sido tan cruel con ella. Había hecho todo tipo de sacrificios para cristalizar el sueño de ser la esposa de Armando Mendoza con la ayuda de Doña Margarita. Ahora su vida estaba en un impasse. ¿Qué sería de ella? ¿Acaso se convertiría tan amargada como Daniel? Ese pensamiento le escandalizó. Odiaba con todas sus fuerzas a esa mujer tanto como esta soledad. Dime, ¿besa ella como yo solía besarte? ¿Sientes lo mismo cuando ella dice tu nombre? En alguna parte en tu interior debes saber que te echo de menos Pero qué puedo decir, las reglas deben cumplirse Horas antes.. M: Yo te hubiera esperado toda la vida Armando A: Lo se Marcela pero no es sano para ninguno de los dos seguir en esta mentira. Yo te quiero como una hermana no como mujer y siempre estaré aquí contigo todo el tiempo que me necesites. Le hizo saber Armando acariciando sus cabellos y su frente. Marcela inclinó su cabeza suspirando con un pesar. Ella amaba a ese hombre. M: ¿Te casaste con ella? Marcela reclamó con la voz quebrada. Marcela interpretó su silencio como algo afirmativo. Tragó saliva. Sus ojos se le inundaron de lágrimas. A: Lo Lamento, Marcela.. No es mi intención hacerte sufrir Ya hemos hablado. Ya no somos los mismos. Lo nuestro cambio. Habrá otro que te de lo que yo no puedo ofrecerte. Él musito tratando de abrazarla pero ella se apartó bruscamente evitando mirarlo como si esa acción evadiría su realidad. Se encontraba exaltada y con los nervios al borde. Armando la buscó y se puso enfrente de ella, le limpio las lágrimas con el pulgar. A: No me estoy justificando. Estoy tratando de hacerte entender que te quiero Marcela. A pesar de que no estamos juntos, te quiero y me preocupo por ti.. Marcela le miró conteniendo sus impulsos. Sabía que nunca ganaba con ellos. Quiso creer en las palabras de Armando. Él la abrazó. A: No me has perdido, le recordó el.. La vida de los dos debe continuar El tiempo nos dará la razón Marcela abatida dejo de luchar. Apoyó su cabeza en su hombro oliendo su perfume tan exquisito y embriagador. M: Ella logró más contigo que yo. ¿Qué hice mal? A: No has hecho nada, ya no somos felices Armando trató de ser sincero, aunque sabía que ella jamás comprendería. Conocía sus motivos y la conocía a ella mejor que ella misma. Marcela no era ningún misterio. Por esa razon, también conocía como reducir su agravante comportamiento. Marcela le sorprendió la sobrecogedora sensación de paz. A: ¿Mar, deseas ir a casa? Marcela negó rotundamente A: Entonces vamos a dar una vuelta al parque le sugirió amablemente tomando las manos Armando caminó con Marcela recorriendo aquellos mejores momentos de su infancia y se detuvo un instante para comprar un helado. Era vainilla con fresa, el favorito de Marcela. Ella se sintió reconfortada. Las palabras sobraban. No había ninguna necesidad de más reproches. Solo quería estar en paz con él. Sobre todo, ahora que sabía que su comportamiento de ayer no había sido el mejor. Recorrieron el parque hasta finalmente Armando tuvo que disculparse. Tenía que regresar a la oficina. Ella asintió resignada. Seguramente él regresaría a ella. Marcela continuó su rumbo meditando lo acontecido y disfrutando de su helado favorito. Puso su mente en blanco. Hoy había sido un día largo. Quizás mañana, será otro día. Armando estaba extenuado hoy sentía que habría trabajado más de la cuenta. Se la había pasado apagando incendios por todos lados. Bodegas, Producción, Marcela, Olarte, El Cuartel y faltaba lo más importante, llegar a casa. Se acercó con una débil sonrisa donde su secretaria a buscar los últimos recados. Ella reunió sus papelitos empezando a comunicarle los mensajes. Armando miró su reloj poniéndose inquieto. AM: Por cierto doctor felicitaciones.espero que sea muy feliz con su esposa A: Gracias Aura María, se lo recompensare al cuartel a su debido tiempo. Solo les pido que no me asusten a mi esposa con sus preguntas. Ella es toda una persona privada, no le gusta este tipo de cosas. Aura María asintió con prudencia. Sabía que parte de su trabajo dependía de su discreción. Blaze había estado todo el día pendiente de la puerta principal. Primero esperó a Betty y la recibió hace unas horas atrás. Ahora sabía que en cualquier momento, si el calculó era perfecto su amo estaría llegando a casa. Era de noche. Betty se organizaba con Doña Carmen, esmerándose en todos los detalles. Había puesto flores frescas que había elegido del supermercado. En horno se encontraba una cena sencilla. Doña Carmen miraba fascinada y deslumbrada ante el toque tan femenino y exquisito de Betty, quien le daba los últimos toques a la decoración encendiendo unas velas aromáticas en la sala. Notoriamente la Señora Mendoza, era todo un estuche de sorpresas. DC: Le ha quedado muy hermosa la mesa y se ve deliciosa la cena B: Gracias a usted Doña Carmen no sé qué hubiera sido de mi sin su ayuda. Estamos agradecidos que este aquí con nosotros.. y le prometo que cuando sea posible conseguiré más ayuda para usted.. es una casa grande.. DC: Es un placer servirleNo se preocupe tanto por eso.. Estaremos bien.. Yo lo hago con mucho gustoDígame doctora ¿me necesita para algo más..? B: Por el momento, no. Este solamente pendiente del horno. Vaya a cenar con Julio y luego a descansar.. Buen provecho Espero que le guste lo que preparamos las dos. DC: Buenas noches doctoracon permiso se retiraba Doña Carmen de la sala. Betty se frotaba las manos nerviosas aguardando por su esposo, quien le había marcado para avisarle que se encontraba en el camino. Aquellos nervios empezaron a abundar por su torrente sanguineo por lo que decidió tomar la demora de Armando para refrescar su mente y su cuerpo en la ducha. Había regresado a la sala, vistiendo una falda ancha con estampados de cuadros y camisa manga larga adornada con una bufanda colorida al cuello. Miró su reflejo en el espejo, acomodándose el capul con cepillo pequeño. Respiró profundamente consultando su reloj. La lasaña le faltaban escasos minutos cuando finalmente la puerta principal de la casa se abrió. Armando examinó sus alrededores, no estaba seguro de que estuviera en la misma casa después de todo. A: buenas noches dijo Armando desde el pasillo de entrada acomodando su maletín de trabajo sobre la mesa del recibidor. Blaze salió a saludar a su dueño moviendo entusiastamente la cola. Hola campeón, como estamos¿será que estamos en la misma casa? Preguntó Armando curioso al encontrarse en un entorno cálido y menos lúgubre que hace meses. Betty emocionada fue a su encuentro. Le retiró el saco, lo abrazó, lo besó y le miró con infinita ternura. B: Que bueno que estas en casa.. ven Cuéntame cómo te fue. Armando dejó escapar un largo suspiro. No sabía ni como iniciar. B: ¿Todavía estas molesto con ellas? A: No Betty Hubo un problema con las telas El pedido vino incompleto. Hugo esta histérico. La producción esta parada. Ya llame a Claudia Helena Vázquez para resolver esto. B: Mañana todo saldrá bien dijo tratando de ser optimista, cuidando de no alterar los nervios de su esposo. A: Si tú lo dices pero nos va a costar Olarte me sacará canas verdes B: Solo si dejas que te afecte.. Deje a Olarte en la oficina.. Doctor Mendoza.. A ver uno, dos, tres Betty le peinaba su pelo con sus dedos...upps son 8 nuevas canitas Bueno niñas aqui llega este capi... Habra mas accion que valga la pena en el siguiente para ustedes... Este capitulo era esencial para el desarrollo de lo que vendra.. Aqui esperare sus respuestas...Nos vemos muy prontico..Un beso les quiere Maye
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