Capitulo 11: Mujer de Dos Caras
"La Reina de las Feas: Mujer de Dos Caras…" Cap 11
Por: Lissette Lasanta (Soñadora)
Mayela Rodríguez
CANCION MIDI: "SI TU ME AMARAS"
DE: CRISTIAN CASTRO
"Si tu me amaras,
volvería de nuevo a nacer,
descubriría mi alma un nuevo amanecer,
mi corazón cansado por fin tendría un hogar,
habría mil motivos para despertar, para continuar..."
Para Don Hermes, todo parecía como un sueño aún, ya que habia logrado algo de progreso con las actitudes de Betty. No le gustaba verla encerrada en su propia autodestrucción y se sintió complacido al verle aquel viejo brillo en sus ojos resplandecientes que ocultan su sombrio secreto.
Betty probaba varios vestidos sin poder decidirse y se miraba ante el espejo donde sentía que ninguno resultaba tan especial para la ocasión que se le había presentado. Muchos recuerdos furtivos danzaban por su mente logrando sacar una sonrisa de sus labios. No dejaba que sus recuerdos la incomodaran aunque no mostraba aquella felicidad que en verdad sentia. Se le hacia tanta ilusion…
Mientras tanto, Armando también lograba lo suyo, dándose sus últimos toques y pasándose el cepillo sobre su cabello. Ya faltaba poco para ir a recoger a Betty para llevarla al concierto donde intentaria concretar unos de los momentos más importantes de su vida. Nuevamente sus nervios lo atacaban sin piedad mientras ensayaba frente aquel espejo algunas palabras que podría intentar utilizar con ella para ver si alguna lograria su efecto. Lo intentaba cada vez y no era tan facil como pensaba.
A: “Vea Betty, sea mi novia, es lo mejor para los dos. Le traje estas flores y esto para su papá.”
Armando se sacudió la cabeza preguntándose así mismo lo que acaba de decir. Nunca en su vida habia estado tan asustado; sentía que algo le faltaba a aquellas palabras. Pero siguió ensayando, casi tartamudeando por su falta de seguridad y hablándose a sí mismo, como si estuviera actuando para una telenovela…
A: “No Armando, usted está muy directo hermano. Sea sutil, hombre, sutil… A ver Betty… usted y yo… bueno… Digo que creo que el destino nos ha unido, por eso insisto que debemos estar juntos... Por Dios, qué patético Armando… ella se va a reir. Vaya cursileria la suya…”
Armando se miraba ante el espejo y tenia que reconocer que su propio miedo lo paralizaba mientras se perdía en la incertidumbre. Betty no era como sus antiguas conquistas, que con solo susurro y galantería conseguía lo que quería, pero sin interesarle mucho si en cada una de ellas permanecía o no en el corazon de alguna mujer. Todo de Betty en cambio, lo desconcertaba demasiado… Con ella, no bastaba su sonrisa encantadora y sus palabras hechiceras. Era obvio que no la podia comparar con el resto de las mujeres con quien habia una cama sin interponer su corazón... Betty representaría para el, su compañera y esposa ideal con la cual lograria el objeto de herederar aquellos bienes. Tenia que estar seguro de sí mismo para lograr llegar a su alma y pensando en tantas cosas, volvió a mirarse de nuevo ante el espejo improvisando nuevas palabras...
M: Hablando solo, Armando… (con una sonrisa burlona)
A: Calderón, no me moleste…Me va a quitar la inspiración…
Mario abrió sus ojos de par en par. Notaba que Armando estaba llevando las cosas demasiado lejos, alucinando con la estúpida idea que hasta entonces no daba ni frutos ni avances. Aun así no perdía la oportunidad para burlarse de la situacion entre bromas y burlas por el estado en que Armando se encontraba; rendido por la fea...
M: (mirándolo como payaso) Continúe, Armando Neruda, veo que lleva toda la artilleria pesada para enamorar a la fea, pero dígame una cosa hermano, ¿ ya se compró la póliza de vida tambien? Le recuerdo que va a salir con una fiera…
A: (gritando) ¡Que hartera con usted Mario! Deje de estar molestando y de estar recordándomelo, estoy pensando qué decirle. Tengo que concentrarme y usted me esta robando espacio intelectual…
M: En lo que a mi me concierne le diria que no va a salir vivo de ésta, así que ensayemos mientras se acuerda de todo lo que le dije anteriormente…
A: (más tranquilo) Bueno… primero lo primero. ¿Qué tal me veo?
Mario arqueó sus ojos y lentamente lo miró de arriba hacia abajo. Armando estaba arropado con aquella usual galantería de hombre guapo y sensual. Llevaba unos pantalones negros, camisa de manga larga del mismo color y una chaqueta de cuero negra, todo en conjunto como arsenal para enloquecer y lograr enamorar a la dama de hierro con sus encantos...
M: (riéndose) Nada mal, si su intención era vestirse de antemano para su funeral...
Armando lo miró con enojo por la cara tan liviana que Mario traía al decirle aquellas palabras.
M: (dándose cuenta de la cara de Armando) Hermano, estoy tratando de que se relaje un poco y quite esa cara de cementerio. La verdad, está de infarto como se ve, no tengo duda que la va a matar…
Armando aturdido se recuperaba aclarando su garganta.
A: Pues claro, no sea idiota, yo siempre me veo bien. Puede colaborarlo que sabe que me pongo de todo y siempre me veo guapo…
M: (haciendo como afeminado) Ay sí, cariño, la verdad es que si se me acerca más no respondo…
A: Imbécil…
M: Qué fácil ha sido para la fea embobarlo… Usted es todo un titere en sus manos. ¿Qué tal si a ella no le gusta el color negro?
A: Entonces, me muero…
M: Quizá ella entienda este color como su estado emocional hacia ella o un reflejo de su persona…
A: Calderón, no me haga esto ahora… (contestaba mirando su ropa)
M: Está bien, no lo torturaré más. Vamos por las flores, las puse en el refrigedor.
Armando intentaba calmarse y pensar que encontraría en su única esperanza que era el papá de Betty, la tranquilidad para ese mar de emociones que lo embargaba a mil por hora. Don Hermes sería su tabla de salvación, quien lograría que Betty lo aceptara de cualquier manera aquella noche…
M: (entregándo las flores a su amigo) Tenga Armando… se ve muy bien. Cálmese hermano, porque si no, ella se dará cuenta que esta muerto de miedo por ella y por usted. Haga respiración, venga, haga respiración conmigo y llévese las rosas para su suegra y su futura esposa…
La noche sosegada y serena cubría la ciudad bajo un manto de estrellas, adornando el cielo con la luna bogotana como si fuera un brillante prendedor.
Armando descendió de su mercedes negro estilo limosina 460 SL que usaba en situaciones importantes con aquel mismo chofer que atendió fielmente a sus padres cuando estaban vivos… Parado frente a la puerta de la casa de Betty, respiró profundamente y tocó el timbre. Fue Don Hermes quien rápidamente atendió encantado y agradecido con el detalle que había tenido con su esposa y con él. Pasaron a la sala mientras aguardaban a Betty descender por las escaleras. Armando cerraba sus ojos de vez en cuando, aguantándose la retahíla de Don Hermes con respecto a la mujer que convertiría en su esposa, pese a lo que pese.
Betty se daba los últimos detalles de su vestuario para la ocasión. Usaba un vestido negro hasta las rodillas con mangas, holgado en su silueta con unos zapatos estilo mocasín negro. Betty se colocaba los lentes con cuidado, dándose una última mirada al espejo cuando Doña julia entraba a la habitación con cautela…
DJ: Mamita, ya el doctor Mendoza esta abajo…
B: Ya mama, pero si es temprano y aún no termino…
DJ: Ay son sus nervios...usted le gusta él, verdad mamita?
B: (con cara de asombro) Por Dios, mamá, ¿cómo se le ocurre? ¿Gustarme a mí esa bestia desalmada que grita como un desaforado? No mamá, no me gusta nadita, sólo me divierto con él. ¿Qué se ha creído él? ¿El único hombre sobre el planeta, acaso?
DJ: Dele una oportunidad, mamita. Tal vez no sea el único, pero quizá sea el hombre para usted, no se prejuicie tanto…
B: Mamá, le dije que le daría una oportunidad a quien se lo merezca. El próximo hombre que yo ame, me tendra que merecer, no le será fácil conquistarme para envolverme entre sus brazos y hacer conmigo lo que le parezca...
Mientras tanto, en la sala, Armando la esperaba ansioso y sentía que no podía mas con sus nervios. Don Hermes seguia con su letania incansable sobre los cuidados que él debía tener con Betty. Armando sólo se limitaba a asentar con la cabeza en todo lo que escuchaba y darle la razón…
DH: Vea doctor, ella es mi mayor tesoro, así que hágame el favor y me la cuida... No deje que nada malo le pase, pues la señorita tendrá actitudes un tanto indomables y será terca, pero no sabe defenderse... Usted comprenderá…
A: Don Hermes, tenga la plena seguridad que yo a su hija se la cuido y conociéndola con más razón. No se preocupe, tengo boletos en las primeras filas donde hay bastante seguridad.
DH: No, me imagino... Pero me trae la niña enterita, prístina e impoluta que es. Recuerde que ella es mi tesoro…
Armando nuevamente cerraba sus ojos y asentaba a aquel sin fin de palabras que Don Hermes pronunciaba a cada minuto que le hacían tocar el limite de lo insoportable…
Sorpresivamente, Betty baja las escaleras con su mamá mientras escuchaba el monologo de su padre. Ya se imaginaba que Armando se estaria durmiendo totalmente del aburrimiento que parecía no tener fin.
Armando la miró con interés. Iba vestida tal como se la imaginaba, envuelta en un vestido sencillo y largo completamente holgado que no mostraba ningun rincón de su cuerpo.
Betty se acercó a ellos con Doña Julia, acompañándola detrás. Se acercó a su papá con una mirada de complacencia casi forzada…
B: Papá, deje de decirle esas cosas al doctor. Yo también sé cuidarme sola... Regresaremos después del concierto. Todo estará bien papá, confíe en mí. (contestó Betty depositando un dulce beso en la frente a su papá)
Armando con un nudo en la garganta, se paró de su asiento a encontrarse con ella. Se tomó su tiempo para relajarse y exhalar sus “demonios”...
A: Hola Beatriz…
B: Buenas noches, doctor Mendoza…
A: Le traje estas flores… gracias por querer acompañarme...
Decía Armando mientras le hacía entrega de las rosas rojas que Betty tímidamente recibió en sus brazos, aspirando su aroma embriagador.
B: Estan preciosas gracias doctor, no debió molestarse…
A: Estoy bien honrado que me acompañe al concierto…
B: En todo caso estoy agradecida, las pondré en agua y nos retiramos…
Armando y Don Hermes asentaron viéndola cruzar al comedor para colocar las rosas en algún jarrón. Betty buscaba espacio donde colocar las rosas, cuando se percató del ramo de flores blancas que ya adornaban la mesa del comedor. Doña Julia entre tanto buscaba un florero en la cocina para colocarlas.
Betty entró a la cocina mirando a su mama confundida y consternada, aunque ya tenía una idea clara de lo que ocurría….
B: Mamá y esas flores ¿de dónde las sacaron?
DJ: El doctor me las regaló, ¿no le parece divino?
B: Me parece chantaje emocional…(contestó con gesto de frialdad)
DJ: Ay mamita, ¿por qué niega que otro hombre pueda...
B: Porque yo sé mi verdad, mama, míreme… no soy atractiva para nadie, sólo para el que está ciego…
DJ: Está así porque quiere, Bettica… Usted sabe que podría ser una mujer bonita si lo quisiera ser…
B: Mamá deje de estar diciendo esas locuras, usted sabe que yo no tengo arreglo...
Aquellas palabras calaron en Doña Julia muy profundo en su ser, como una daga a su corazón, al ver a su hija tan decidida a continuar con esa vida mal sana que de cierta manera la alejaba de su realidad. La alejaba, pero no lo suficiente como para olvidar que Betty en aquella noche trágica murió y cambió radicalmente su vida, incluyendo cada minimo detalle…
Con aquel silencio incomodo, Betty terminó de arreglar las flores sobre un jarrón junto las flores blancas y regresó a la sala donde su papá y Armando la aguardaban mientras Doña Julia miraba de lejos la escena… Don Hermes como era de esperarse, no la iba a ceder ni al brazo torcer conociendo a su hija, le indico antes de salir…
DH: Prudencia, Beatriz Aurora, prudencia, ¿me escuchó? Nada de tratar mal al doctor…
B: Ay papá cómo cree… bueno mamá... (abrazando a su madre) Yo vendré luego apenas termine el concierto. Usted sabe como son esas cosas... A veces comienza tarde, así que no hay hora fija, pero lo más seguro que estaré aquí a las 12 de la medianoche...
Betty se despidió cálidamente de sus padres con un beso saliendo del brazo de Armando en silencio hacia el carro. Armando muy caballerosamente le abrió la puerta para que ella entrara al vehículo. Betty le regaló una tímida sonrisa entrando al interior del carro, acomodándose en aquellos asientos de piel…
B: Gracias...dijo ella tímidamente al entrar al carro mientras Armando se sentaba a su lado presentándole al chofer a Betty, quien estaría a cargo de manejarles hacia su destino...
El corazón de Betty latía de prisa, mientras compartía miradas tímidas con Armando. Se preguntaba a sí misma si había hecho mal en haber aceptado aquella locura. Ya no tenía salida… Sólo pensaba en las posibles intenciones de Armando para con ella…
A: Vea Betty, él es Julio, nuestro chofer por ésta noche. Fue la persona que se encargó de manejarles a mis papas cuando estaban vivos…
Julio volteó su cabeza mirandola lentamente, poniéndola nerviosa. Betty conocía esa mirada y sabia qué significaba para ella. No era lo suficiente atractiva y ni tan siquiera reunia las caracteristicas de una 90-60-90. Nadie sabía cómo disimular ante ella, tanto que el chofer no encontraba salir de su asombro. Armando hacía su intento por mantenerse neutral…
El ambiente se tensaba. Betty volteó a ver a Armando, evidentemente molesta con su sola mirada que daba a través de sus chispeantes ojos detrás de los lentes. Armando tragó y cerró sus ojos tratando de relajarse...
Ambos evitaron nuevamente las miradas durante todo el trayecto. El silencio incómodo hacia los minutos eternos en el camino hacia el coliseo El Campin.
Armando abrio la puerta de Betty y le brindó su brazo caballerosamente, caminando hacia el interior del coliseo. Como era de esperarse, el coliseo estaba lleno de personalidades y de gente conocida. Betty miraba a su alrededor mientras algunas jovencitas coreaban aclamando el nombre de Cristian Castro, muy emocionadas.
La noche estaba apenas empezando para ambos, mientras Armando trataba de controlarse. Hacía rato que no formaba parte de un concierto para mujeres y jovencitas que le gustaran tanto el cantante hasta el grado de corear sus canciones y gritar su nombre emocionadas como si se tratara de un dios. La fila interminable avanzaba lentamente en ambas vias mientras Armando y Betty esperaban minuto a minuto.
La muchacha de la entrada del coliseo revisó los boletos con cada persona para cerciorarse que fueran auténticos y no una copia falsificada. Los selló entregándoselos de vuelta a Armando.
M: Muy bien, Sr. Mendoza puede seguir... que disfrute el recital.
Armando tomo del brazo a Betty conduciéndola hacia sus asientos asignados. Estaban a tan solo pocos metros del escenario, donde podrían disfrutar al máximo del recital en su punto. Se sentaron, mientras el coliseo se llenaba de gente. La cercanía de sus cuerpos tan juntos, hacía que Betty experimentara una corriente eléctrica que le recorría por todo su cuerpo. Miró cada sección del coliseo paseando la mirada mientras de reojo, observó a Armando. Armando rápidamente se percató de la situación la cual ella mantenía discreta, pero no pasaba desaperciba ante él.
A: (nervioso) ¿Le pasa algo Betty?
B: (avergonzada) Ay discúlpeme, estaba observando el coliseo recordando la última vez que había venido con mi amigo y contemplando un poco su compañía... Dígame, ¿siempre es así de serio usted? Porque lo miro, lo miro y nunca se sonríe....
Armando sonrió agradecido ante aquellas palabras sinceras que brotaban de lo más profundo del ser de Betty. Por un momento vaciló al querer sentir el roce de sus dedos en aquellos labios hasta que logró besarla públicamente en enfrente de las personas que se encontraban en su fila. Betty confundida y totalmente ruborizada con aquella demostracion de cariño, le devolvio el beso casi cerca de sus labios.
Armando recordó que estaba enfrente de una mujer con carácter, reservada, timida, que jamás caería tan fácilmente ante sus encantos. Con Betty tenia que pensar cada palabra, porque cada palabra podría ser las puertas del cielo o la mismísima entrada al infierno. A Armando eso le gustaba, ese nuevo reto el cual no acabaría hasta lograr adentrarse en aquel mundo desconocido de ella y derribar todas sus murallas. Ninguna mujer lo había rechazado y ella no seria la excepción.
Sin lograr entender la paz que sentía al lado de ella, más deseaba conquistar su lado dulce y tierno. Trataba de entender, pues Betty solo le regalaba su mirada frivola y distante, tan ajena a como en realidad trataba a Sergio y Esteban. Sabia que tenía que lograrlo...
Nuevamente las fanaticas en coros a gritos desesperados deseaban la aparición de su ídolo en escena y tal parecía para sorpresa de Armando, Betty hacia lo mismo despertándolo de sus pensamientos…
A: Betty quiero hablar con usted, míreme...
Por un momento Armando se molestó con los gritos desesperados de las fanáticas que gritaban a su alrededor…
A: ¡Cállense locas que esto no es un gallinero!
Gritaba igualmente desesperado, mientras Betty sonreía tapando su boca con su mano al Armando no verla en ese momento, por el intento fallido de él en controlar la histeria de aquellas mujeres…
Betty lo miró seria nuevamente…
B: Digame doctor…
A: Beatriz… quiero que usted y yo… (decía nervioso)
B: Que usted y yo qué...doctor…
A: (respirando profundo) Que usted y yo… Seamos novios... Betty, ¿aceptaría ser mi novia?
Armando calló esperando la respuesta de Betty, pero sentía que se enloquecia entre los gritos de las fanaticas del interprete que invadia la sala. Betty creyó haber escuchado mal, dándole una mirada confusa que no salia de su asombro...
B: ¿Qué me dijo doctor?
A: (histérico) Maldita sea, ¿porque no se callan? No ven que yo tengo algo importante que decirle a usted y me están dejando sordo estas viejas locas… (dijo susurrándole al oído)
B: Ay doctor, déjelas en paz, ellas están emocionadas, es común que ocurra esto en los conciertos…
Armando le acarició el rostro, mientras seguía el jueguito de los susurros, bajando su mano hacia el mentón haciendo que ella lo volteara a mirar frente a frente.
A: Pero no me dejan decirle esto tan importante...Betty, míreme... Usted y yo...
B: Usted y yo qué.....doctor ¿de que me habla?
A: (ansioso) Deberíamos estar juntos…
B: ¿¿¿Perdon???
Betty se tapó la boca riéndose descontroladamente hasta que le salieron lagrimas de sus ojos de tanta risa. Aún sin poderla controlar se reía recostándose sobre el hombro de Armando…
B: Ay doctor, estaba buenísimo su chiste, ahora sí que me hizo reír… ¿Ha considerado usted seriamente ser comediante? (decía Betty mientras Armando la miraba desconcertado) Está mejor que ir a leer horoscopos y visitar gitanas. ¿¿Usted y yo juntos??
Armando la miraba seriamente, sin saber qué hacer. Hubiera esperado que Betty lo descuartizara, pero no que se burlara de una manera pretenciosa y altanera como siempre…
A: Betty.. no es un chiste...
B: Doctor, hubiera jurado que sí… Es que mis cinco sentidos siempre están despiertos, sobre todo el de humor, ¡ay, pero esto esta buenísimo!
A: Betty, lo que le dije no fue un chiste. Míreme a los ojos, ¿cree que yo estoy bromeando con algo tan serio?
B: Ay doctor, no es por ofender, pero usted no es mi tipo…
A: Betty, contésteme a lo que le pregunté... Si en verdad no soy su tipo, entonces sólo dígame que no me acepta, que definitivamente no podría ganarme la oportunidad de estar a su lado y hacerla feliz… (agarrándola por sus brazos y acercánsola a él) Míreme a los ojos y dígamelo entonces… Dígame que soy un idiota que trata de conquistarla y que no tendrá la más mínima posibilidad de poder llegar a su corazón…
Betty quedó totalmente paralizada ante aquellas palabras. Por un momento pensó que se le había ido la mano con sus comentarios burlones hacia él. Lo miró, y aquellos ojos suplicantes le parecieron tan sinceros. Ella no podía dar crédito a que un hombre como él le estuviera pidiendo que fuera parte de su vida… que fuera la mujer que el quisiera tener a su lado…
B: Doctor… yo… yo… no sé qué decirle…
A: Sólo contésteme… Le pregunté que si usted Beatriz Pinzón... quiere ser mi...
Betty no sabía cómo manejar aquella situación. La realidad es que en sus adentros deseaba contestarle que sí aceptaba aquella dulce petición, pero su pasado se revolcaba en su pensamiento y en sus recuerdos, lo que le hacía dudar y tratando de no aceptar aquella realidad que estaba ante sus ojos, nerviosamente trató de interrumpir a Armando y se pudo a cantar como queriendo escapar de la realidad, una canción de Juanes, quien abría el concierto de Cristian…
B: “Ay dios mi madre, A Dios le pido un hombre así...
”Que mis ojos se despierten con la luz de tu mirada,
Yo, a Dios le pido,
Que mi madre no se muera y que mi padre me recuerde,
A Dios le pido,
Que te quedes a mi lado
y que mas nunca te me vayas, mi vida,
A Dios le pido,
Que mi alma no descanse
cuando de amarte se trate mi cielo,
A Dios le pido…”
A: (abriendo sus ojos sorprendido por aquella reacción) Betty, estoy hablando con usted… y usted, ¿¿que esta haciendo??…
B: (cantando) “A Dios le pido un hombre así...tan romántico...” ¿Que me preguntó doctor?
A: (enojado) Nada, nada… Que el tal Juano o el fulano de tal ese es más importante que su compañía supongo...
B: El fulano de tal ése, Juanes, se llama Juan Esteban y es unos de los cantantes mas importantes en este momento que al lado de Shakira, ambos llevan el nombre de Colombia bien en alto y han ganado muchos grammys latinos para que venga usted con su ignorancia...
A: Es como decir Sofía Vergara con sus dos grandes atributos, digo, si son tan reconocidos como ella en el extranjero. (contestó Armando irónico mientras no podía ocultar su enojo, porque precisamente aquel hombre se llamara casualmente Esteban. )
Betty lo miró confusa, mientras Armando movía sus labios murmurando palabras que ella no podía entender con el ruido que había a su alrededor… Luego de un instante, él se acercó a ella para que pudiera escucharlo…
A: (con un gesto de celos) NO puede ser que se llame igualito que su amigo Esteban, no sé, la cosa esa que anda como ratón de librería. ¿Es tanto el cariño que le tiene a ese nombre?
B: No tengo por qué contestarle eso, doctor…
A: No, claro, pero estoy seguro que esa pregunta sí me la contestaría primero que la que le hice hace un rato y que aún estoy esperando su respuesta, Beatriz...
Betty se sentía acorralada como un cachorro asustado ante aquel león que la cercaba. Se quedó pensando aquellas palabras y sólo sentía un frió intenso que helaba su piel. Aunque no estaba del todo aterrada, tenia sus reservas y ella sabia porque...
A: Beatriz, necesito que me conteste…
B: Sus palabras son comprometedoras, doctor...
A: Sí lo son, pero son sinceras…
B: ¿Está seguro de ello?
A: Muy seguro…
B: Eso veremos. Supongamos que mi respuesta es afirmativa, que le contesté que sí acepto, ¿que haría?
Armando la miró enloquecido. Parecía como si de repente aquel gesto retante de Betty lo hubiera poseído. Sin pensar en nada más, contestó con un impulso que lo arrastró sin medida…
A: Haría esto…
En ese momento, Armando se acercó a sus labios sellando su respuesta en su boca. La besó con fuerza, encendiendo la pasión de ella y a su vez, descubriendo que la suya igualmente se apoderaba inexplicablemente de él… Fue un beso largo, profundo… Como si ambos hubieran olvidado que no estaban solos y ese espacio enorme de aquel coliseo se hubiera convertido en cuatro paredes, donde sólo ellos sintieran la intimidad de aquel momento. Betty abrió sus ojos y sin despegarse de él, miraba sus ojos cerrados que parecían hablarle y que la confundían cada vez más. Ella creía que tenía el control de la situación, pensaba que estaba segura… hasta que llegó aquel momento. Armando abrió sus ojos poco a poco y se dio cuenta que ella lo observaba, lo que lo hizo sentirse avergonzado por un momento. Se separó de ella sutilmente y en susurros un “Te Amo” de los labios de Armando terminó de sellar aquel momento… Betty reaccionó componiéndose nuevamente y tomando entre su falta de aire, nuevamente su actitud de no haberle afectado mucho aquel gesto de Armando…
B: Don Armando, ¿no cree que un “te amo”…es bastante comprometedor? Apenas nos conocemos y deje de estar dando este tipo de espectáculo público que nos deben estar viendo… (contestó mirando a todos lados)
Minutos después de la presentación de Juanes, el juego de luces se movieron por el escenario vibrando de lejos lentamente tomando forma y figura. La electrizante banda empezaba con unas de las primeras canciones de la discográfica de Cristian, titulada “No podrás”, mientras las muchachas enloquecían, para desagrado de Armando que trataba de mantener la paciencia. El telón se alzó mientras el publico eufórico aclamaba la aparición del interprete de dicho tema.
Cristian no se hizo rogar mas apareció vestido de pantalón y saco corriendo casi apresurado al centro del escenario. De ahí en adelante oficialmente había comenzado después de una larga espera. El alma del cantante tomó vida, las interpretaciones de sus primeros temas reeditados para aquella ocasión fueron perfectamente entonados por la voz melodiosa de Cristian. Tomándose una pausa antes de comenzar a brindarle al publico sus interpretaciones, hizo un paréntesis dentro del recital para interactuar con su publico.
Crist: ¿Quién viene enamorado? ¿Quien viene a llorar? Yo también vengo a llorar con ustedes...y ahora le presento mi melodía Azul para todos....
La pegajosa melodía se comenzó a escuchar al mismo tiempo que los presentes se pusieron de pie para bailarlo y corearlo junto a el incluyendo Betty, mientras Armando tan solo la miraba de reojo como parecía disfrutar de todo esto.
Con sus cuerpos y sus rostros rozando con aquella invasión de lluvia de alegría, Betty sonreía como una niña feliz y pequeña dejando caer la lluvia acariciar su rostro aterciopelado. Armando la miró sonriendo al ver la sonrisa que había brotado de sus labios.
Betty se dejaba llevar bajo el ritmo contagioso y espontáneo, mientras Armando permanecia viendola disfrutar. Al menos estaba complacido que ella disfrutaba todo esto. Aun así, Betty no pudo evitar ver su compañía que permanecía parado demostrando obviamente no disfrutar lo que occuria a su alrededor.
B: Don Armando como puede estar así... ¿Vino a escuchar misa, acaso? Disfrute un poco al menos…
Betty le sacudió juguetonamente los hombros para que cambiara su actitud, permaneciendo así varios minutos entre risas hasta que la canción termino pausadamente.
Como una perfecta sinfonía comenzaron los acordes de sus temas “Lo mejor de mi”, “Mi vida sin tu amor”, “Vuélveme a querer”, “No puedo arrancarme de ti” para finalizar con aquella cancion que lejos de ser una simple cancion era un reclamado del corazon, “Volver a amar”.
Betty estaba atrapada de nuevo entre las redes de tanto romanticismo que hacía vibrar su corazón. Armando solo limitaba a ver sin poder entender bien las razones de dejarse enredar bajo esas formas cursis y anticuadas. Pero la respuesta era sencilla: tanto para la pasión como para el amor, nunca pasaría de moda.
Betty se dejo vencer en lágrimas con suaves sollozos escuchando las letras de la cancion que habian agolpeado su corazón. Armando se acerco a ella abrazándola fuerte brindandole su hombro acariciandole su pelo, mostrándose como aquel hombre que la protegía en sus sueños atormentados. Bajo el embrujo hechizante del momento, sus ojos se encontraron, mientras Armando tocaba con sus manos enmarcando las facciones de Betty hasta terminar en la dileneada forma de sus labios dandole un beso inocente hasta profundizar dentro de su alma…
El tiempo parecía habérsele detenido para ellos pero no al recital que seguía. Muy ajeno a ellos se escuchaba por los alrededor a las personas corear con los aplausos mientras el cantante se tomaba su tiempo para expresar lo que significa para el, “Lloran las rosas”.
Crist: “Esta canción muy especial se las dedico a todas las mujeres bellas y guapas de Colombia que han venido a visitarme esta noche tan especial.”
Betty seguía disfrutando del concierto mientras a Armando a lo lejos, se le notaba el gran esfuerzo que hacia al estar allí para complacerla y verse feliz junto a ella.
La noche magica parecia no tener fin, el reloj no se detenia y marcaba las 12:15. Inevitablemente despues de escuchar la canción “Con ella”, Cristian cerró el concierto con una despedida. Como prenda de agradecimiento a su público, se aflojó su corbata arrojándola entre los presentes como recuerdo. Betty asombrada tomó la corbata entre sus manos y rápidamente la colocó en el cuello de Armando mientras le dijo en tono de burla…
B: Don Armando, parecía una pintura colgada en una pared durante todo el concierto...
A: Me gusta mas verla disfrutar, Beatriz…(decía Armando en susurros sintiendo un nudo en la garganta).
Betty siguió la dulce tortura apretando un poco la corbata haciendo ademán como si lo fuese a ahorcar pero para sorpresa de Armando, el juego habia terminado con un beso apasionado, tomándole la cara entre sus manos mientras sus labios se fundian en aquel beso…
A: Eso significa que… ¿entonces, somos novios??
B: Puede que si…
Betty tomó la corbata en sus manos, respirando su aroma y guardándola en su cartera.
A: Venga, Betty…
B: A dónde doctor...
A: Venga, no haga preguntas...
B: A dónde me lleva.....
A: Ya verá...
B: ¿Pero acaso esto esta permitido?...
A: Tengo entrada para la reunión que hacen después del show, despreocúpese Betty, tranquila, póngase esto en el cuello. Es un carnés de entrada.
Betty se colgó el carnet en el cuello sin mas preguntas, mientras Armando le tomo la mano dulcemente, guiándola hacia el lugar se encontraban ciertas personas que rodeaban al cantante felicitándolo por la presentación.
A: Hola...Cristian...mi novia y yo hemos quedado encantadísimos con el concierto, ahora me queda la duda que me la vengas a robar con tu romanticismo…
Crist: (sorprendido) Armando Mendoza, un gusto saludar a uno de los empresarios más prominentes de Colombia…
A: El gusto es mío… (saludó Armando con la mano)
Crist: (mirándo dulcemente a Betty sin fijarse en su apariencia física) Encantado de conocer a tu novia. Me alegra que haya sido del agrado de aquella mujer que te hace feliz…
A: Claro que asi fue… Cristian esta es mi novia...Beatriz Pinzón...
Crist: Mucho gusto señorita...
B: No Don Cristian, el gusto es mio… (contestó Betty muy emocionada)
CRI: Por favor, sin el “Don”, esas formalidades me hacen sentir demasiado lejano…
B: Está bien, Cristian…
CRI: Vea, yo tengo algo para usted...Beatriz...
B: Mejor comencemos con “Betty”…
CRI: Esta bien, Betty... Lé dare un CD que saldrá a la venta, como se que eres buena fan, te lo voy a regalar…
B: Ay no Cristian no podría aceptarlo…
CRI: Pues claro que lo va a aceptar. No acepto un no como respuesta...señorita Pinzón...
Cristian apoyo el CD sobre la barra mientras con un bolígrafo se lo dedicaba. Betty le sonreía brillante producto de sus frenos, cosa que le llamó mucho la atención. La mirada de Betty era tan profunda y tan llena de felicidad que Cristian quedó maravillado. El le entregó el CD en sus manos y se alejó un minuto de ella dirigiéndose a Armando, mientras Betty aprisionaba ese gran tesoro de su cantante favorito…
Crist: Felicidades Armando tienes una novia muy linda, eres la verdad afortunado de tenerla a tu lado... Sus ojos serán la próxima inspiración mia. Hace tiempo que no miraba unos ojos tan expresivos y tan carismáticos como los de Beatriz… Mucha suerte a ustedes dos... si hay boda me avisan... (Cristian le besó la mano a Betty y le dio un besito en la mejilla)
Se acerco a Armando para estrecharle la mano con buenos deseos…
CRI: Feliz Año…
B y A: Feliz Año, Cristian..
En la salida del coliseo, tomados de las manos, pero con cierta distancia entre ellos, Armando la miraba buscando en ella los estragos que esa noche había logrado en ella... Al menos dando sus pasos bien con cuidado, estaba logrando que la mujer de hierro se rindiera ante sus planes que tenia para ambos...
A: Bueno, Beatriz, ¿que le pareció?
B: Un sueño… Gracias doctor...
A: Creo que podrías también llamarme por mi nombre…
B: (titubeando) Esta bien...Armando.... ¿le suena mejor?
A: Como un susurro de un ángel, Betty…
Betty y Armando caminaban lentamente hacia el carro mientras Armando no le soltaba la mano.
B: Eh, noviecito de juguete. Ya me tiene la mano sudada, ¿podria por favor liberarme?
Armando le soltó la mano lentamente sin perderle la mirada.
A: Betty, usted debe tener hambre. Es que después de verla bailar de ese modo, me imagino que tendrá hambre.
B: Pues puede ser que un poquito, pero no tanto así.... Además, no demoran en cerrar los restaurantes, quedando el McDonalds, así que dejémoslo así…
A: Vea, Betty, McDonalds es para niños. Vamos a mi casa y le preparo algo de comer. Soy buen muy cocinero...
B: No, cómo se le ocurre a estas horas, no es apropiado, que diría la gente. De todos modos gracias, pues seremos novios, pero no se ve decente que andemos a estas horas en un departamento...
A: (ya perdiendo paciencia): Betty, pero confíe en mi, nada pasará.. Es solo una cena para que comas algo…
B: No gracias... Armando, mejor llévame a mi casa.
A: Beatriz, no se enoje que no haré nada que usted no me permita. Vea, para que se dé cuenta que yo la complazco en lo que me pida, acepte la cena en el Mc Donalds como dice, pero a su casa no la llevare así con hambre. Ni mas faltaba acepte la cenita... Julio vamos al dichoso McDonalds, ja,ja,ja…
Betty le sonrió y se acomodó en su hombro dulcemente hasta llegar a su destino…
B: Ay Armando..de verdad te vas a arriesgar en eso...
A: Mire mi reina, si usted lo hace yo lo hago, no pierdo nada con experimentar algo nuevo.
B: Le gustará... Sólo le digo que no es comida fina, pero una de esas no lo matará...
Armando asentó la cabeza y abrió su puerta y salió a abrirle a Betty a ir al restaurante de comida rápida más famoso del mundo. El chofer aguardó sin decir nada en el carro, mientras estos se alejaban de él. Cuando entraron al lugar, estaban ya cerrando, pero abrió sus puertas cálidamente a sus últimos clientes del día.
C: Bienvenidos a Mc Donalds “somos lo máximo”, ¿que desea?
B: Armando ¿qué le gustaría comer? Yo más o menos tengo pensando que me gustaria comer…
Armando observaba el menú y mirándola a ella, se perdía en aquella dulzura e inocencia que le regalaba una cita “normal”, sin las pretensiones que muchas de las mujeres que pasaron por su vida tenían de lanzarse ante sus pasiones en una noche como esa…
A: Pida usted primero, Betty.
B: (dirigiéndose a la cajera) Déme 2 tríos de Big Mac.... uno con batido de fresa… uno con soda…
A: (asombrado) Beatriz, ¿se va a comer 2 Big Mac usted solita?
B: Claro que no, Armando. El otro big mac no es para mi. ¿Acaso no ha pensando que el pobre chofer tenga hambre? (Betty le explicó a Armando y volteo su mirada a la cajera) Señorita el tercer trio me lo hacen al instante que salimos, pero lo dejaremos pagado…
Betty abrió su cartera para pagar cuando caballerosamente Armando se lo impidió.
B: Déjeme pagar...la idea fue mia…
A: No, usted es mi invitada, todo lo de esta noche es a mi cuenta…
Armando soltó la paga de su bosillo a medida que las bandejas se llenaban de la comida que habían pedido.
A: Gracias
Armando tomó la bandeja en sus manos dirigiéndose a la mesa. Ambos se sientan frente a frente.
B: Armando ya vuelvo iré a lavarme las manos, no demoraré...
A: Vaya tranquila, la espero…
Armando permaneció solo durante un rato. Mientras trataba de comer, su pensamiento tomaba rumbo a su recuerdo de aquella noche. Lanzó un suspiro de alivio por haber avanzado en sus planes, además que la verdad, no había sido muy fácil esa tarea de lograr que ella lo aceptara como su novio oficialmente. Armando tuvo una sensación de creer que estaba perdiendo la razón con ese plan tan absurdo para poder obtener una herencia. Recordó cada beso que tuvo que darle a Betty y momentáneamente frunció su cara con un gesto de disgusto. Pero luego sus ojos se cerraron y pensó detenidamente en la sensación que le provocaron aquellos labios… Tocó un momento con su dedo los suyos incrédulo. No podía entender cómo una mujer como ella pudo provocarle un sin número de sensaciones tan desconocidas para él, hasta esa noche. Movía su cabeza en señal de negación por las posibilidades que cruzaban su mente como relámpago. Negaba esas posibilidades descabellas de lograr estar sintiendo algo más por ella…
A: “Esa mujer me desconcierta, Dios mío… Es como si vivieran dos mujeres distintas en una sola. En ocasiones, es tan fría como el hielo, tan fiera como un animal salvaje… Pero en otras, es tan dulce y tan irresistible, tan delicada y suave como un puñado de pétalos, pero aún con espinas de una rosa que continúan hiriendo mi piel… Es como una mujer de dos caras…”
Y saliendo de su pensamiento, continuó comiendo…
De pronto, Armando alzó su mirada sin poder creer su suerte aquélla noche. No daba crédito que aquella mujer podría estar allí y encontrarlo a él comiendo a esas horas en un lugar que no acostumbraba a ir. Por un momento, deseó salir corriendo y trataba de ocultar entre sus manos su cara mientras la veía acercándose a él y llamándolo efusivamente de lejos… Armando levantó su mirada, fingiendo una sonrisa que le carcomía su rostro...
Mujer: Armando Mendoza… ¿que haces aquí?....
CONTINUARA……………………………………………………………………
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