lunes, 14 de mayo de 2007

Capitulo 1: La Secreta Ambicion

“La Reina de las Feas: La ambición secreta…” CAP. 1
Por: Lissette Lasanta (Soñadora)
       Mayela Rodríguez
 
“Hermosa tú, yo altivo:
Acostumbrados
uno a arrollar,
el otro a no ceder…
La senda estrecha,
inevitable el choque...
¡No pudo ser!...”

“La noche estaba plácida, serena y delicada…Los nervios abundaban traicioneros bajo aquel escenario de luces brillantes y parpadeantes, donde hermosas mujeres desfilaban seductoras ante los ojos de miles de espectadores cargados de euforia.  De fondo, se escuchaba cristalina y armoniosa la voz del cantante mexicano Cristian Castro, entonando su canción “Con ella”…
 
Entre todo aquel derroche de elegancia y hermosas mujeres, sólo una dio un paso hacia adelante caminando confiada a recibir su más deseado galardón. Vestida con un traje de noche negro, impecable y deslumbrante, a diferencia de las demás, poseía las facciones más perfectas… un rostro de seda y una sonrisa de perlas, totalmente sincera y cristalina. A medida que avanzaban sus pasos imponentes a recibir su reconocimiento,  el escenario se tornaba oscuro...y la corona se vio caer al suelo...
 
Lágrimas inundaron su rostro afligido, estropeado por una profunda tristeza que empañaba todo aquel logro y de pronto se encontraba allí… reflejándose en un espejo, observando su cara abatida, abriendo sus ojos desconcertada ante la sombra que la perseguía y se dibujaba a sus espaldas.  Se vio enteramente, y lo que pudo contemplar no lo llegó a resistir.  El espejo se hizo pedazos ante el golpe certero de aquella…su corona…”Los primeros rayos del amanecer tocaron la ventana de la habitación, mientras la respiración agitada de Betty la sacó nuevamente atormentada por la misma pesadilla que siempre aparecía en sus sueños…
 
B: ¡Dios!…qué tarde se me ha hecho…
 
Se levantó sin dar tiempo a nada más, mientras solamente logró mirarse una vez en el espejo para arreglarse el capul, las gafas y alistar su ropa anticuada que luciría esa mañana para ir a la Universidad…
 
Acompañó a sus papas a desayunar como todos los días, ante la interminable cantaleta de Don Hermes que parecía eterna.  En medio de aquel monólogo de su padre, Betty solo escuchaba.  Cuando reinó el silencio, Don Hermes la miró dulcemente cambiando el tono de sus palabras…
 
DH: Betty, usted me tiene muy preocupado…
 
B: ¿Y eso, papá?
 
DH: Cada mañana la veo más agitada, más intranquila, ¿le pasa algo, mija?
 
B: No papá, cómo se le ocurre…
 
DH: Betty, usted sabe que nosotros somos sus padres y que cualquier cosa que necesite no dude en recurrir a nosotros…
 
DJ: Sí, mamita, su carita refleja mucha preocupación, Betty…
 
B: No se preocupen, estoy bien.  Me siento mejor que nunca… (diciendo esto con un suspiro)
 
DH: Mija, usted ha alcanzado todo lo que ha querido.  Se ha preparado en las mejores universidades hasta lograr su postgrado en finanzas.  ¿Es necesario para usted seguir estudiando más de lo que ya tiene?
 
B: Usted sabe que a mí me gusta estudiar, papá… (contestó con firmeza)
 
DH: Pero puede dedicarse a otras cosas, puede tomar un descanso de tanta materia…
 
DJ: Sí mamita… porqué no intenta y busca un trabajo, conoce más gente…
 
B: ¿Conocer gente, mamá? (preguntó un poco alterada)… Creo que ya nosotros hemos hablado de esto muchas veces…
 
DJ: (mirando a Hermes tristemente sin decir palabras…)
 
DH: Bueno… ¿Cómo van las inversiones que ha hecho en bolsa, Betty? (desviando el tema al notar la molestia de ella)
 
B: Van muy bien papá.  El dinero de la liquidación que usted aportó ya ha aumentado el doble al menos,  gracias a eso no nos ha hecho falta nada por el momento…
 
DH: Que bueno mija, ¿y Nicolás, la ha vuelto a llamar?
 
B: Sí, papá, llamó anoche.  Me dijo que le va muy bien en esa nueva empresa.  Será el que llevará las finanzas y se encargará del comercio internacional.  Se va a radicar ahora en California…
 
DH: Que suerte ha tenido el microlax este, ¿no?  Ese trabajito fue un puro milagro caído del cielo, caray…
 
B: Sí… (con su mirada abatida)
 
DH: No se preocupe, mija, que pronto aparecerá algo maravilloso para usted…
 
DJ: Si mamita, ya verá que se va a sentir mejor…
 
Betty se mantuvo en silencio, mientras terminaba su último bocado del desayuno y se ponía de pie para marcharse…
 
DH: Tenga cuidado por esas calles, Betty. Ya usted mejor que nadie sabe que el diablo es puerco…
 
B: Lo sé, papá…lo sé…Lo sé mejor que nadie…
 
Y despidiéndose de sus padres, salió con mucha prisa de su casa…
 
Hermes y Julia quedaron solos y pensativos como todas las mañanas al verla partir.  Sabían que su hija no era feliz.  Conocían perfectamente el porqué de ese afán con sus estudios, los cuales eran un refugio deseado y un escondite para ella, creando un muro a su alrededor.  Les dolía ese seco silencio que casi siempre la dominaba, esa carita triste y acongojada que llevaba como una cicatriz imborrable… En muchas ocasiones salía de ella una mujer firme, férrea y fuerte… pulida por la corriente del dolor.  Aquella Betty de antes ya no existía más.  Parecía haber desfallecido y desaparecido, como habiendo sepultado definitivamente los restos de una mujer que se rompió en pedazos. Sus corazones sufrían en silencio con ella, sus vidas habían cambiado totalmente junto a la de ella… desde aquel oscuro y negro día…
 
DJ: Ay Hermes, ¿cuándo la niña dejará de comportarse como lo ha estado haciendo todo este tiempo?  Eso le causa más daño…
 
DH: No lo sé, Julia… cada día camina viviendo otra vida, ya no escucha razones… Ha sido muy férrea en su decisión…DJ: Hasta cuándo resistirá Betty todo esto… es que no lo puedo entender y no comprendo cómo lo hace… (recogiendo la mesa, con lágrimas en sus ojos)
 
DJ: Hasta que ella misma decida aceptar todo lo que le ha hecho daño, Julia.  Hasta que recapacite y decida en su vida, volver a darse una oportunidad…
 
Al decir estas palabras, sus miradas se encontraron, dibujando el gesto triste que desde hace mucho había quedado marcado en sus rostros y que difícilmente lograban ocultar… Un secreto que los atormentaba y que seguiría allí por mucho tiempo más, hasta que llegara ese momento tan esperado y deseado por ellos, pero que a su vez, lo veían esfumarse como la niebla…
 
Betty tomó un bus a toda carrera y se marchó hacia la Universidad Javeriana De Bogotá. Cargada de libros, atravesó los pasillos como todos los días y se dirigió velozmente a su salón de clases.  De pronto, una figura corpulenta y varonil tropezó de golpe con ella y todos sus libros cayeron esparcidos en el piso...
 
El: Por Dios, mire por dónde camina… qué jartera, quite, quite, ya me pisó…
 
Betty: Qué pena con usted, señor, es que ando tan afanada en llegar a mi clase que no lo ví…lo siento, lo siento mucho…
 
Aquel hombre la miró sobresaltado, como si algo terrible hubiera presenciado sus ojos.  La siguió atónito con su mirada hasta el piso, y al ver la dificultad con la que ella se abalanzaba muy apenaba a recoger sus textos, se conmovió ligeramente…
 
El: Está bien, está bien…no hay problema, yo la ayudo…
 
Ambos comenzaron a recoger uno a uno la cantidad de libros que Betty hacía unos instantes, llevaba exhausta entre sus brazos.  Continuó repitiendo sus disculpas, mientras él no podía apartar su impresión al verla, no sólo por el malabarismo que requería ella para cargar su biblioteca ambulante, sino también por algo más obvio que ella no podía ocultar…su terrible fealdad…
 
Al terminar aquella ardua tarea, el hombre extendió su mano fuerte y la ayudó a ponerse de pie.  Ella lo miró tímidamente, sin poder contener por mucho tiempo su mirada.  El sólo permaneció boquiabierto, aunque un poco sacudido por aquellos ojos profundos, dulces y fugaces…
 
Betty continuó su camino hacia el salón de clases, mientras él continuaba mirándola de lejos hasta percatarse que aquella imagen desgarbada,  había desparecido por un corredor.  No pudo evitar dejar escapar un suspiro totalmente aterrado mientras sus labios susurraban y sus gestos se tornaban graves…
 
A: "Dios!... Pero qué día más feo me tocó comenzar hoy…" Reaccionó lentamente agitando su cabeza y siguió su camino buscando un poco confundido el lugar donde se reuniría esa mañana con un viejo y querido amigo de él y de su padre, a quien hacía mucho tiempo no veía.  Caminó varios pasos y dejándose llevar por la numeración de los salones, llegó al lugar pautado… 
 
Se detuvo frente a una puerta, la cual tenía un vidrio que se podía divisar a su interior. El salón vacío aún, estaba ocupado sólo por ella… por la misma mujer con la que se había tropezado y abrió sus ojos nuevamente espantado por la suerte que lo había perseguido esa mañana…
 
Betty se hallaba sentada en su pupitre leyendo en silencio como siempre lo hacía, mientras esperaba el inicio de la clase ese día.  De pronto, la puerta se abrió sorpresivamente y un hombre con una enorme y tierna sonrisa salió del salón interrumpiendo la mirada fija y perpleja que el otro había posado sobre Betty desde afuera…
 
S: Armando Mendoza… hijo, cómo has cambiado…
 
A: Sergio…no sabe la alegría que me da volver a verlo…
 
Ambos se fundieron efusivos en un cálido abrazo…
 
Aquel hombre era Sergio Montilla.  Para muchos que lo conocían, además de dedicarse a la educación y ser un magnífico profesor, era también un brillante profesional en las Finanzas y en el Comercio Internacional.  Era un hombre sumamente exitoso. La sencillez y humildad de dedicarle sus conocimientos a cada estudiante lo llenaba de satisfacción a sus 55 años.  El poder enseñarles a otros le nacía del corazón y se había convertido en su mayor pasión. Betty por su parte, era la estudiante que más lo había llenado en años de oficio, con su esmero e inteligencia… Para Armando, Sergio representaba mucho más que eso.  El era como su tío, o más bien, un segundo padre.  Fue un gran amigo de infancia de Don Roberto y creció escuchando también sus sabios consejos.  Pero Armando, a pesar de su edad, era la inmadurez personificada.  Llevaba su vida de manera irresponsable, carente de consideraciones y sentimientos genuinos, dejando a un lado la estricta guianza y valores que le habían inculcado sus padres.  El resultado de una infancia fácil y una vida llena de lujos, había guardado duras consecuencias para él... 
 
S: Armando, ¿y qué me cuentas? ¿Qué te ha traído por acá? ¿Cómo esta Roberto y Margarita?
 
Armando cambió su semblante totalmente.  Aquella pregunta parecía haberle hecho un vacío en su corazón…
 
A: Precisamente de eso vine a hablarle, Sergio…además de otra cosa que deseo proponerle… (contestó con su voz apagada, quitándose sus gafas)
 
S: ¿Qué sucede, Armando?
 
A: Papá y mamá murieron en septiembre, hace ya un mes, en un vuelo hacia Londres…
 
Sergio abrió sus ojos aterrado con aquellas palabras como lanzas.  Con su mano tapó su boca en una reacción involuntaria.  Sus lágrimas recorrieron sus mejillas y bajó su cabeza con profundo dolor…
 
S: Eso no puede ser posible, Armando…eso no puede ser cierto, Dios mío… (replicaba mientras movía su cabeza en negación)
 
A: Igualmente pensé yo, pero la ausencia de ellos es algo que me esta matando…
 
S: Pero hasta ahora es que vengo a enterarme…y precisamente durante todo el mes pasado estuve en un viaje cultural de profesores de la universidad…qué terrible, hijo.  Y no poder estar yo acá en ese momento…
 
Y nuevamente su abrazo se hizo fuerte, pero esta vez, un abrazo triste y abatido…
 
S: Hijo, ven, entremos al salón…
 
A: ¿Pero no tiene que dar alguna clase ahorita?
 
S: No, aún no.  Todavía falta una hora para eso…
 
Al entrar al salón de clases, Armando se quedó extrañado con las palabras de Sergio y no pudo evitar posar su mirada triste en aquella mujer que hacía unos minutos, iba a toda prisa a una clase que aún faltaba mucho por comenzar.  En aquella joven que se perdía en las páginas de un libro que leía con tanta ansiedad.  Parecía como si todo a su alrededor no tuviera vida ni existiera para ella… 
 
Llegaron al escritorio de Sergio y se sentaron a conversar.  Dialogaron por mucho rato como solían hacer en los viejos tiempos.  La fatídica partida de Roberto y Margarita, había ocupado la atención completa de aquella conversación.  Armando estaba destrozado por aquel súbito golpe, pero mantenía tranquilidad a pesar de la terrible pérdida de sus padres. Aún en medio de todo, Armando continuaba insistente observando de reojo a Betty. 
Su amigo Sergio se había percatado de eso y lo miró intrigado…
 
S: Armando, no sé… pero me da la impresión de que no me estas escuchando…
 
A: (reaccionando) Ah…sí, Sergio, claro que sí, claro que sí lo estoy escuchando… (mirando a Betty) Lo que pasa es que tengo una curiosidad…
 
Armando sintió una extraña necesidad por saber de ella y su amigo no dudó en contestarle, a pesar de hallar muy raro el repentino interés de él en Betty… 
 
S: (mirandola a ella también disimuladamente, sospechando las intenciones de Armando) A ver, pues… ¿y cuál es esa curiosidad?
 
A: (hablando en voz baja) Esa muchacha que esta sentada allá, ¿es una de sus estudiantes?
 
S: Sí, lo es…
 
A: Y usted me dijo cuando llegué, que su clase comenzaba en una hora, ¿cierto?
 
S: Sí… ¿por qué lo preguntas?
 
A: Por su afán de llegar tan temprano, si aún falta bastante para la clase y no hay nadie aún…
 
S: (sonriendo dulcemente) Ella es una buena estudiante…
 
A: Sí, pero como extraña la señorita, ¿no?… imagínese cuando yo llegué, me tropecé con esa vieja allá afuera y ni tiene idea del mal rato que pasé…
 
S: ¿Con Betty?
 
A: Sí, con ella, como se llame…Cuando estaba yo parado en el corredor buscando este salón, apareció esta muchacha y tropezó conmigo que poco más y me lleva el alma.  Se le cayó todo al piso y me tocó ayudarla.  Figúrese que supuestamente estaba tarde para una clase, iba ahí, dizque apuradísima…
 
Fue tan difícil para Sergio evitar su risa ante aquel relato, que en un instante rompió en carcajadas…
 
A: No pues, ¿fue un chiste lo que dije acaso?
 
S: (sonriendo aún) No Armando, lo que pasa es que ella es así…
 
A: ¿Torpe?
 
S: No, no es eso…Mira Armando, Beatriz es la mejor estudiante de esta clase y cuidado sino la mejor que he tenido.  Es una muchacha muy esmerada, muy responsable, brillantísima no te imaginas… A veces un poco distraída…
 
A: Sí, eso parece…
 
S: Por eso es así…
 
A: ¿Así cómo? ¿Rara? No mejor no…fea, querrá decir…Eso se le nota a millas de distancia… (decía Armando echando broma)
 
S: Ay, Armando, hijo…no cambias.  Pero bueno… dudo que hayas venido para hablar de ella...
 
A: No claro que no...Sergio.  La otra razón por la que vine era que quería hacerle una propuesta de trabajo si le interesa...
 
S: ¿De trabajo?
 
A: Sí, a ver… cómo le explico… Mi padre antes de morir había dejado su voluntad escrita en un testamento y en ese documento estipula que en caso de su ausencia yo debo asumir la presidencia de la empresa.  Estoy haciendo una reestructuración en la planta ejecutiva y por eso quise venir hasta acá para proponerle que trabajara en Ecomoda como Director de Finanzas...
 
S: Director de Finanzas....caramba,  eso es muy interesante, pero deberías considerar a alguien mas dinámico y joven para ese puesto. Yo ando más sosegado y soy feliz enseñando…
 
A: Pero Sergio, ¿quién mejor que usted para ocupar esa posición?  Su experiencia es demasiado valiosa para mí…
 
S: Gracias Armando, pero de todas maneras yo podría recomendarte amistades mías, personas de confianza,  no sé… tal vez pueda ayudarte en asesoría.  Lo que sucede hijo, es que encontré lo que realmente me llena y es enseñar…
 
Armando escuchó las explicaciones de su amigo y comprendió una a una sus razones.  Mientras eso sucedía, era inevitable su constante mirada hacia Betty y sorprendido una vez más por su amigo, surgió el tema de ella nuevamente…
 
S: Ella es una maravillosa persona y una excelente estudiante dedicada a sus estudios.  Una buena muchacha, Armando. Será graduada con altos honores y otro postgrado, pero en Comercio Internacional.  Como te había mencionado antes, es muy brillante y esmerada en lo que hace, pero sin embargo como te habrás dado cuenta, no es estéticamente agraciada para muchos...
 
A: La palabra sigue siendo fea, Sergio…
 
S: Lo que sea Armando,  pero lo quiero decir así porque ella es una mujer con una belleza interior admirable y sin límites. Tiene un espíritu luchador, es emprendedora y humilde.  Deberías aprender a ver las personas más allá de su físico. Lo que realmente me apena es que sea tan distante y solitaria…
 
Armando al escuchar esas palabras, sintió como si un dardo fugaz de pensamientos hubiera llegado instantáneamente a su cabeza… Comenzó a mirar a su amigo un poco desorientado y luego la miró a ella fijamente.  Un cúmulo de imágenes comenzaron a forjarse en su mente como ideas tomando forma…
 
S: Créeme, Armando, que si no fuera mi estudiante, me hubiera enamorado de ella…
 
Armando lo volvió a mirar, pero ésta vez asombrado. No lo podía entender, pero aquel comentario inocente y honesto del corazón de un buen hombre, había desatado en él algo que jamás pensó, sería el causante inconsciente de un plan lleno de sombras… de una mente maquiavélica, donde se había despertado una ambición secreta que arrastraría como un río para siempre su vida…y también la de ella…
 
Sergio se despidió de él con un abrazo, mientras que los otros estudiantes comenzaron a llegar y la clase dió su comienzo. Armando salió del salón en total desconcierto y confusión, no sin antes, revelar una última mirada a aquella mujer inocente... a la que tal vez… Mientras caminaba hacia la salida despacio por los pasillos de la Universidad, las palabras de su amigo calaban con fuego dentro de su cabeza una y otra vez, mientras una sonrisa burlesca brotó de sus labios…
 
La sensación de aquel último comentario que se paseó por sus oídos, se volvió a apoderar de él mientras lo recordaba…
 
“…si no fuera mi estudiante, me hubiera enamorado de ella…” –
 
A:"…Y si no fuera tan fea, también..." – comentó para sí mismo esbozando una sonrisa…
 
Aquella visita a su amigo, le había traído en cierta manera un poco de paz a su alma. Pero sin embargo, de algún modo inexplicable y confuso, percibió que aquella mujer no era una casualidad en su camino. Que aquel choque violento entre ellos había sido tal vez algo certero. Entre sus propias manos, Armando pensaba tejer de ahora en adelante su destino a su manera, luego de la muerte de sus padres… Pero lo que jamás llegó a imaginar, era cuán poco acertado podría llegar a ser ese destino de la manera que él mismo lo había planificado…
 
A: No puedo darle mas vueltas a este asunto.  Tengo que hacer algo y debe ser pronto… ¡Un año, Dios mío, sólo un año!  Pero eso pasa rápido… tan solo debo encontrar la mujer perfecta…
 
Continuara………………………
*Poema “Tú Eras el Huracán y Yo La Alta Torre...” de GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER*
*Midi Musica cancion "Y ¿si fuera Ella?" Alejandro Sanz
*Personaje Sergio Montilla - Actor: Cesar Evora

 “La Reina de las Feas: La ambición secreta…” CAP. 1
Por: Lissette Lasanta (Soñadora)
       Mayela Rodríguez
 
“Hermosa tú, yo altivo:
Acostumbrados
uno a arrollar,
el otro a no ceder…
La senda estrecha,
inevitable el choque...
¡No pudo ser!...”

“La noche estaba plácida, serena y delicada…Los nervios abundaban traicioneros bajo aquel escenario de luces brillantes y parpadeantes, donde hermosas mujeres desfilaban seductoras ante los ojos de miles de espectadores cargados de euforia.  De fondo, se escuchaba cristalina y armoniosa la voz del cantante mexicano Cristian Castro, entonando su canción “Con ella”…
 
Entre todo aquel derroche de elegancia y hermosas mujeres, sólo una dio un paso hacia adelante caminando confiada a recibir su más deseado galardón. Vestida con un traje de noche negro, impecable y deslumbrante, a diferencia de las demás, poseía las facciones más perfectas… un rostro de seda y una sonrisa de perlas, totalmente sincera y cristalina. A medida que avanzaban sus pasos imponentes a recibir su reconocimiento,  el escenario se tornaba oscuro...y la corona se vio caer al suelo...
 
Lágrimas inundaron su rostro afligido, estropeado por una profunda tristeza que empañaba todo aquel logro y de pronto se encontraba allí… reflejándose en un espejo, observando su cara abatida, abriendo sus ojos desconcertada ante la sombra que la perseguía y se dibujaba a sus espaldas.  Se vio enteramente, y lo que pudo contemplar no lo llegó a resistir.  El espejo se hizo pedazos ante el golpe certero de aquella…su corona…”Los primeros rayos del amanecer tocaron la ventana de la habitación, mientras la respiración agitada de Betty la sacó nuevamente atormentada por la misma pesadilla que siempre aparecía en sus sueños…
 
B: ¡Dios!…qué tarde se me ha hecho…
 
Se levantó sin dar tiempo a nada más, mientras solamente logró mirarse una vez en el espejo para arreglarse el capul, las gafas y alistar su ropa anticuada que luciría esa mañana para ir a la Universidad…
 
Acompañó a sus papas a desayunar como todos los días, ante la interminable cantaleta de Don Hermes que parecía eterna.  En medio de aquel monólogo de su padre, Betty solo escuchaba.  Cuando reinó el silencio, Don Hermes la miró dulcemente cambiando el tono de sus palabras…
 
DH: Betty, usted me tiene muy preocupado…
 
B: ¿Y eso, papá?
 
DH: Cada mañana la veo más agitada, más intranquila, ¿le pasa algo, mija?
 
B: No papá, cómo se le ocurre…
 
DH: Betty, usted sabe que nosotros somos sus padres y que cualquier cosa que necesite no dude en recurrir a nosotros…
 
DJ: Sí, mamita, su carita refleja mucha preocupación, Betty…
 
B: No se preocupen, estoy bien.  Me siento mejor que nunca… (diciendo esto con un suspiro)
 
DH: Mija, usted ha alcanzado todo lo que ha querido.  Se ha preparado en las mejores universidades hasta lograr su postgrado en finanzas.  ¿Es necesario para usted seguir estudiando más de lo que ya tiene?
 
B: Usted sabe que a mí me gusta estudiar, papá… (contestó con firmeza)
 
DH: Pero puede dedicarse a otras cosas, puede tomar un descanso de tanta materia…
 
DJ: Sí mamita… porqué no intenta y busca un trabajo, conoce más gente…
 
B: ¿Conocer gente, mamá? (preguntó un poco alterada)… Creo que ya nosotros hemos hablado de esto muchas veces…
 
DJ: (mirando a Hermes tristemente sin decir palabras…)
 
DH: Bueno… ¿Cómo van las inversiones que ha hecho en bolsa, Betty? (desviando el tema al notar la molestia de ella)
 
B: Van muy bien papá.  El dinero de la liquidación que usted aportó ya ha aumentado el doble al menos,  gracias a eso no nos ha hecho falta nada por el momento…
 
DH: Que bueno mija, ¿y Nicolás, la ha vuelto a llamar?
 
B: Sí, papá, llamó anoche.  Me dijo que le va muy bien en esa nueva empresa.  Será el que llevará las finanzas y se encargará del comercio internacional.  Se va a radicar ahora en California…
 
DH: Que suerte ha tenido el microlax este, ¿no?  Ese trabajito fue un puro milagro caído del cielo, caray…
 
B: Sí… (con su mirada abatida)
 
DH: No se preocupe, mija, que pronto aparecerá algo maravilloso para usted…
 
DJ: Si mamita, ya verá que se va a sentir mejor…
 
Betty se mantuvo en silencio, mientras terminaba su último bocado del desayuno y se ponía de pie para marcharse…
 
DH: Tenga cuidado por esas calles, Betty. Ya usted mejor que nadie sabe que el diablo es puerco…
 
B: Lo sé, papá…lo sé…Lo sé mejor que nadie…
 
Y despidiéndose de sus padres, salió con mucha prisa de su casa…
 
Hermes y Julia quedaron solos y pensativos como todas las mañanas al verla partir.  Sabían que su hija no era feliz.  Conocían perfectamente el porqué de ese afán con sus estudios, los cuales eran un refugio deseado y un escondite para ella, creando un muro a su alrededor.  Les dolía ese seco silencio que casi siempre la dominaba, esa carita triste y acongojada que llevaba como una cicatriz imborrable… En muchas ocasiones salía de ella una mujer firme, férrea y fuerte… pulida por la corriente del dolor.  Aquella Betty de antes ya no existía más.  Parecía haber desfallecido y desaparecido, como habiendo sepultado definitivamente los restos de una mujer que se rompió en pedazos. Sus corazones sufrían en silencio con ella, sus vidas habían cambiado totalmente junto a la de ella… desde aquel oscuro y negro día…
 
DJ: Ay Hermes, ¿cuándo la niña dejará de comportarse como lo ha estado haciendo todo este tiempo?  Eso le causa más daño…
 
DH: No lo sé, Julia… cada día camina viviendo otra vida, ya no escucha razones… Ha sido muy férrea en su decisión…DJ: Hasta cuándo resistirá Betty todo esto… es que no lo puedo entender y no comprendo cómo lo hace… (recogiendo la mesa, con lágrimas en sus ojos)
 
DJ: Hasta que ella misma decida aceptar todo lo que le ha hecho daño, Julia.  Hasta que recapacite y decida en su vida, volver a darse una oportunidad…
 
Al decir estas palabras, sus miradas se encontraron, dibujando el gesto triste que desde hace mucho había quedado marcado en sus rostros y que difícilmente lograban ocultar… Un secreto que los atormentaba y que seguiría allí por mucho tiempo más, hasta que llegara ese momento tan esperado y deseado por ellos, pero que a su vez, lo veían esfumarse como la niebla…
 
Betty tomó un bus a toda carrera y se marchó hacia la Universidad Javeriana De Bogotá. Cargada de libros, atravesó los pasillos como todos los días y se dirigió velozmente a su salón de clases.  De pronto, una figura corpulenta y varonil tropezó de golpe con ella y todos sus libros cayeron esparcidos en el piso...
 
El: Por Dios, mire por dónde camina… qué jartera, quite, quite, ya me pisó…
 
Betty: Qué pena con usted, señor, es que ando tan afanada en llegar a mi clase que no lo ví…lo siento, lo siento mucho…
 
Aquel hombre la miró sobresaltado, como si algo terrible hubiera presenciado sus ojos.  La siguió atónito con su mirada hasta el piso, y al ver la dificultad con la que ella se abalanzaba muy apenaba a recoger sus textos, se conmovió ligeramente…
 
El: Está bien, está bien…no hay problema, yo la ayudo…
 
Ambos comenzaron a recoger uno a uno la cantidad de libros que Betty hacía unos instantes, llevaba exhausta entre sus brazos.  Continuó repitiendo sus disculpas, mientras él no podía apartar su impresión al verla, no sólo por el malabarismo que requería ella para cargar su biblioteca ambulante, sino también por algo más obvio que ella no podía ocultar…su terrible fealdad…
 
Al terminar aquella ardua tarea, el hombre extendió su mano fuerte y la ayudó a ponerse de pie.  Ella lo miró tímidamente, sin poder contener por mucho tiempo su mirada.  El sólo permaneció boquiabierto, aunque un poco sacudido por aquellos ojos profundos, dulces y fugaces…
 
Betty continuó su camino hacia el salón de clases, mientras él continuaba mirándola de lejos hasta percatarse que aquella imagen desgarbada,  había desparecido por un corredor.  No pudo evitar dejar escapar un suspiro totalmente aterrado mientras sus labios susurraban y sus gestos se tornaban graves…
 
A: "Dios!... Pero qué día más feo me tocó comenzar hoy…" Reaccionó lentamente agitando su cabeza y siguió su camino buscando un poco confundido el lugar donde se reuniría esa mañana con un viejo y querido amigo de él y de su padre, a quien hacía mucho tiempo no veía.  Caminó varios pasos y dejándose llevar por la numeración de los salones, llegó al lugar pautado… 
 
Se detuvo frente a una puerta, la cual tenía un vidrio que se podía divisar a su interior. El salón vacío aún, estaba ocupado sólo por ella… por la misma mujer con la que se había tropezado y abrió sus ojos nuevamente espantado por la suerte que lo había perseguido esa mañana…
 
Betty se hallaba sentada en su pupitre leyendo en silencio como siempre lo hacía, mientras esperaba el inicio de la clase ese día.  De pronto, la puerta se abrió sorpresivamente y un hombre con una enorme y tierna sonrisa salió del salón interrumpiendo la mirada fija y perpleja que el otro había posado sobre Betty desde afuera…
 
S: Armando Mendoza… hijo, cómo has cambiado…
 
A: Sergio…no sabe la alegría que me da volver a verlo…
 
Ambos se fundieron efusivos en un cálido abrazo…
 
Aquel hombre era Sergio Montilla.  Para muchos que lo conocían, además de dedicarse a la educación y ser un magnífico profesor, era también un brillante profesional en las Finanzas y en el Comercio Internacional.  Era un hombre sumamente exitoso. La sencillez y humildad de dedicarle sus conocimientos a cada estudiante lo llenaba de satisfacción a sus 55 años.  El poder enseñarles a otros le nacía del corazón y se había convertido en su mayor pasión. Betty por su parte, era la estudiante que más lo había llenado en años de oficio, con su esmero e inteligencia… Para Armando, Sergio representaba mucho más que eso.  El era como su tío, o más bien, un segundo padre.  Fue un gran amigo de infancia de Don Roberto y creció escuchando también sus sabios consejos.  Pero Armando, a pesar de su edad, era la inmadurez personificada.  Llevaba su vida de manera irresponsable, carente de consideraciones y sentimientos genuinos, dejando a un lado la estricta guianza y valores que le habían inculcado sus padres.  El resultado de una infancia fácil y una vida llena de lujos, había guardado duras consecuencias para él... 
 
S: Armando, ¿y qué me cuentas? ¿Qué te ha traído por acá? ¿Cómo esta Roberto y Margarita?
 
Armando cambió su semblante totalmente.  Aquella pregunta parecía haberle hecho un vacío en su corazón…
 
A: Precisamente de eso vine a hablarle, Sergio…además de otra cosa que deseo proponerle… (contestó con su voz apagada, quitándose sus gafas)
 
S: ¿Qué sucede, Armando?
 
A: Papá y mamá murieron en septiembre, hace ya un mes, en un vuelo hacia Londres…
 
Sergio abrió sus ojos aterrado con aquellas palabras como lanzas.  Con su mano tapó su boca en una reacción involuntaria.  Sus lágrimas recorrieron sus mejillas y bajó su cabeza con profundo dolor…
 
S: Eso no puede ser posible, Armando…eso no puede ser cierto, Dios mío… (replicaba mientras movía su cabeza en negación)
 
A: Igualmente pensé yo, pero la ausencia de ellos es algo que me esta matando…
 
S: Pero hasta ahora es que vengo a enterarme…y precisamente durante todo el mes pasado estuve en un viaje cultural de profesores de la universidad…qué terrible, hijo.  Y no poder estar yo acá en ese momento…
 
Y nuevamente su abrazo se hizo fuerte, pero esta vez, un abrazo triste y abatido…
 
S: Hijo, ven, entremos al salón…
 
A: ¿Pero no tiene que dar alguna clase ahorita?
 
S: No, aún no.  Todavía falta una hora para eso…
 
Al entrar al salón de clases, Armando se quedó extrañado con las palabras de Sergio y no pudo evitar posar su mirada triste en aquella mujer que hacía unos minutos, iba a toda prisa a una clase que aún faltaba mucho por comenzar.  En aquella joven que se perdía en las páginas de un libro que leía con tanta ansiedad.  Parecía como si todo a su alrededor no tuviera vida ni existiera para ella… 
 
Llegaron al escritorio de Sergio y se sentaron a conversar.  Dialogaron por mucho rato como solían hacer en los viejos tiempos.  La fatídica partida de Roberto y Margarita, había ocupado la atención completa de aquella conversación.  Armando estaba destrozado por aquel súbito golpe, pero mantenía tranquilidad a pesar de la terrible pérdida de sus padres. Aún en medio de todo, Armando continuaba insistente observando de reojo a Betty. 
Su amigo Sergio se había percatado de eso y lo miró intrigado…
 
S: Armando, no sé… pero me da la impresión de que no me estas escuchando…
 
A: (reaccionando) Ah…sí, Sergio, claro que sí, claro que sí lo estoy escuchando… (mirando a Betty) Lo que pasa es que tengo una curiosidad…
 
Armando sintió una extraña necesidad por saber de ella y su amigo no dudó en contestarle, a pesar de hallar muy raro el repentino interés de él en Betty… 
 
S: (mirandola a ella también disimuladamente, sospechando las intenciones de Armando) A ver, pues… ¿y cuál es esa curiosidad?
 
A: (hablando en voz baja) Esa muchacha que esta sentada allá, ¿es una de sus estudiantes?
 
S: Sí, lo es…
 
A: Y usted me dijo cuando llegué, que su clase comenzaba en una hora, ¿cierto?
 
S: Sí… ¿por qué lo preguntas?
 
A: Por su afán de llegar tan temprano, si aún falta bastante para la clase y no hay nadie aún…
 
S: (sonriendo dulcemente) Ella es una buena estudiante…
 
A: Sí, pero como extraña la señorita, ¿no?… imagínese cuando yo llegué, me tropecé con esa vieja allá afuera y ni tiene idea del mal rato que pasé…
 
S: ¿Con Betty?
 
A: Sí, con ella, como se llame…Cuando estaba yo parado en el corredor buscando este salón, apareció esta muchacha y tropezó conmigo que poco más y me lleva el alma.  Se le cayó todo al piso y me tocó ayudarla.  Figúrese que supuestamente estaba tarde para una clase, iba ahí, dizque apuradísima…
 
Fue tan difícil para Sergio evitar su risa ante aquel relato, que en un instante rompió en carcajadas…
 
A: No pues, ¿fue un chiste lo que dije acaso?
 
S: (sonriendo aún) No Armando, lo que pasa es que ella es así…
 
A: ¿Torpe?
 
S: No, no es eso…Mira Armando, Beatriz es la mejor estudiante de esta clase y cuidado sino la mejor que he tenido.  Es una muchacha muy esmerada, muy responsable, brillantísima no te imaginas… A veces un poco distraída…
 
A: Sí, eso parece…
 
S: Por eso es así…
 
A: ¿Así cómo? ¿Rara? No mejor no…fea, querrá decir…Eso se le nota a millas de distancia… (decía Armando echando broma)
 
S: Ay, Armando, hijo…no cambias.  Pero bueno… dudo que hayas venido para hablar de ella...
 
A: No claro que no...Sergio.  La otra razón por la que vine era que quería hacerle una propuesta de trabajo si le interesa...
 
S: ¿De trabajo?
 
A: Sí, a ver… cómo le explico… Mi padre antes de morir había dejado su voluntad escrita en un testamento y en ese documento estipula que en caso de su ausencia yo debo asumir la presidencia de la empresa.  Estoy haciendo una reestructuración en la planta ejecutiva y por eso quise venir hasta acá para proponerle que trabajara en Ecomoda como Director de Finanzas...
 
S: Director de Finanzas....caramba,  eso es muy interesante, pero deberías considerar a alguien mas dinámico y joven para ese puesto. Yo ando más sosegado y soy feliz enseñando…
 
A: Pero Sergio, ¿quién mejor que usted para ocupar esa posición?  Su experiencia es demasiado valiosa para mí…
 
S: Gracias Armando, pero de todas maneras yo podría recomendarte amistades mías, personas de confianza,  no sé… tal vez pueda ayudarte en asesoría.  Lo que sucede hijo, es que encontré lo que realmente me llena y es enseñar…
 
Armando escuchó las explicaciones de su amigo y comprendió una a una sus razones.  Mientras eso sucedía, era inevitable su constante mirada hacia Betty y sorprendido una vez más por su amigo, surgió el tema de ella nuevamente…
 
S: Ella es una maravillosa persona y una excelente estudiante dedicada a sus estudios.  Una buena muchacha, Armando. Será graduada con altos honores y otro postgrado, pero en Comercio Internacional.  Como te había mencionado antes, es muy brillante y esmerada en lo que hace, pero sin embargo como te habrás dado cuenta, no es estéticamente agraciada para muchos...
 
A: La palabra sigue siendo fea, Sergio…
 
S: Lo que sea Armando,  pero lo quiero decir así porque ella es una mujer con una belleza interior admirable y sin límites. Tiene un espíritu luchador, es emprendedora y humilde.  Deberías aprender a ver las personas más allá de su físico. Lo que realmente me apena es que sea tan distante y solitaria…
 
Armando al escuchar esas palabras, sintió como si un dardo fugaz de pensamientos hubiera llegado instantáneamente a su cabeza… Comenzó a mirar a su amigo un poco desorientado y luego la miró a ella fijamente.  Un cúmulo de imágenes comenzaron a forjarse en su mente como ideas tomando forma…
 
S: Créeme, Armando, que si no fuera mi estudiante, me hubiera enamorado de ella…
 
Armando lo volvió a mirar, pero ésta vez asombrado. No lo podía entender, pero aquel comentario inocente y honesto del corazón de un buen hombre, había desatado en él algo que jamás pensó, sería el causante inconsciente de un plan lleno de sombras… de una mente maquiavélica, donde se había despertado una ambición secreta que arrastraría como un río para siempre su vida…y también la de ella…
 
Sergio se despidió de él con un abrazo, mientras que los otros estudiantes comenzaron a llegar y la clase dió su comienzo. Armando salió del salón en total desconcierto y confusión, no sin antes, revelar una última mirada a aquella mujer inocente... a la que tal vez… Mientras caminaba hacia la salida despacio por los pasillos de la Universidad, las palabras de su amigo calaban con fuego dentro de su cabeza una y otra vez, mientras una sonrisa burlesca brotó de sus labios…
 
La sensación de aquel último comentario que se paseó por sus oídos, se volvió a apoderar de él mientras lo recordaba…
 
“…si no fuera mi estudiante, me hubiera enamorado de ella…” –
 
A:"…Y si no fuera tan fea, también..." – comentó para sí mismo esbozando una sonrisa…
 
Aquella visita a su amigo, le había traído en cierta manera un poco de paz a su alma. Pero sin embargo, de algún modo inexplicable y confuso, percibió que aquella mujer no era una casualidad en su camino. Que aquel choque violento entre ellos había sido tal vez algo certero. Entre sus propias manos, Armando pensaba tejer de ahora en adelante su destino a su manera, luego de la muerte de sus padres… Pero lo que jamás llegó a imaginar, era cuán poco acertado podría llegar a ser ese destino de la manera que él mismo lo había planificado…
 
A: No puedo darle mas vueltas a este asunto.  Tengo que hacer algo y debe ser pronto… ¡Un año, Dios mío, sólo un año!  Pero eso pasa rápido… tan solo debo encontrar la mujer perfecta…
 
Continuara………………………
*Poema “Tú Eras el Huracán y Yo La Alta Torre...” de GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER*
*Midi Musica cancion "Y ¿si fuera Ella?" Alejandro Sanz
*Personaje Sergio Montilla - Actor: Cesar Evora

 

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El dolor no tiene rostro...no discrimina. Cuesta tanto encontrar a alguien que te ame de verdad, más aún, cuando te buscan o te quieren para exhibirte ante todos como un trofeo. Cuesta mucho encontrar a alguien que te quiera por lo que eres y no por lo que representas o tienes. No creas que la belleza ayuda...muchas veces puede estorbar aún más que la fealdad..."